“Aramos, dijo el mosquito”, pueden pensar unos (el refrán decía “aramos dijo el mosquito, al buey que partía el terrón”, refiriendose que el mosquito encima del buey se atribuía parte del esfuerzo del buey al arar la tierra. O, “este se engancha en todas”, algunos otros. Pero no se trata de sumarse una cucarda que no corresponde, sino simplemente compartir una sensación, más bien una opinión tras más de 20 años de escribir sobre vinos argentinos.

Según el diccionario, hacer (verbo transitivo) significa “realizar una actividad que comporta un resultado” o “realizar o ejecutar una acción, un movimiento o una tarea”. Está claro que, si nos referimos a vinificar, los únicos protagonistas son los enólogos y sus equipos técnicos. ¿Y los agrónomos? No los que también devinieron en hacedores sino los que caminan la viña a lo largo del año en pos de lograr la mejor calidad en función al vino que su colega enólogo quiere concebir. Ahí queda demostrado que la palabra vinificar, en referencia a hacer vinos, se queda corta. Porque se sabe, el vino nace en la viña. Hay cientos de equipos vitivinícolas trabajando a full en este momento culminando la cosecha, y es cierto que muchas veces el resultado final (vino) recae sobre las espaldas de uno o una. También es cierto que la mayoría de esos personajes no se la creen y comparten todos sus logros con sus compañeros y familias.

Pero hasta acá tenemos botellas de vino, Malbec en este caso, por tratarse del cepaje emblema y del vino que más y mejor se logra en estos suelos.

Ahora bien, qué sería de esas botellas sin los equipos comerciales de las bodegas. La mayoría se quedaría estibada en las cavas hasta rebalsar. Porque si el vino no se comparte, en este caso con los consumidores, no tiene razón de ser.

Sin dudas es el líquido más noble y diverso que posibilitó la naturaleza, y que sin la intervención de hombres y mujeres sería imposible. Pero sigue siendo una bendición, casi una bebida mágica que puede estar presente en todos los hogares para brindar un poco más de placer en cada comida. Esto quiere decir que sin los “vendedores de vino” el consumidor no tendría la posibilidad de sorprenderse tan seguido en la mesa. Ni de disfrutar tanto ni de compartir con amigos y familiares. Lógicamente que los “héroes comerciales” de los vinos están dentro de las bodegas y fuera de ellas, en las vinotecas, restaurantes y tiendas de todo tipo donde se venden vinos. Cabe destacar que muchas veces no se llevan la mejor parte, porque a ellos se les atribuye que un precio sea caro o que un local no tenga tal o cual botella. Pero lo caro o barato es un concepto muy individual que depende de la economía de cada consumidor. No obstante, es cierto que de la bodega a la tienda el vino no llega solo, alguien lo lleva. Y generalmente son personas que saben lo que hacen y entienden que el vino está vivo, y que, de su cuidado en el traslado, depende el placer después del descorche.

Hasta acá tenemos millones de botellas de Malbec, que salieron de las bodegas y llegaron a los distintos puntos de venta. ¿Entonces?

Son Malbec hechos y derechos ¿pero están realizados si no se descorchan?

Sin dudas, el consumidor es quizás el eslabón más importante de la cadena vínica, porque sin su aporte y confianza no habría industria, ni enólogos ni agrónomos ni sommeliers ni vendedores ni transportistas, etc.

Cuando cada consumidor descorcha un Malbec y lo sirve en sus copas, está transformando; de alguna manera; ese sueño embotellado en una realidad. Porque en realidad todo vino empieza como un sueño de alguien.

Claro que los comunicadores también estamos incluidos, porque ayudamos a difundir los vinos de las bodegas con nuestras descripciones y calificaciones, que solo buscan promover el consumo responsable de vinos, sugerir maridajes y ocasiones de consumo, o simplemente persuadir a consumidores potenciales para que se acerquen a la bebida nacional, y qué mejor que hacerlo a través del Malbec.

Se viene un nuevo Día Internacional del Malbec, y más allá de la importancia que tiene celebrar una cepa de bandera, para impulsar su consumo en algunos mercados y consolidar su posicionamiento en otros, es importante que todos se sientan parte de este logro llamado Malbec Argentino. Porque pocos países pueden relacionarse tanto a una variedad de uva, que además puede ser protagonista de una amplia diversidad de estilos de vino, y todos ellos asociados a un país. Para bien o para mal, dependiendo de las coyunturas internas, esto es así.

Todos debemos sentirnos parte de este gran presente del Malbec, creciendo en superficie de viñedos plantados; ya estamos cerca de las 44500 hectáreas; incrementando las exportaciones y las ventas en el mercado interno, que sigue siendo por lejos el más importante para todas las bodegas, aunque no genere dólares.

Por todo esto considero que al Malbec lo hacemos entre todos, porque no solo se trata de uvas que crecen en un viñedo y se convierten naturalmente en líquidos total o parcialmente fermentados. Sino que es un ciclo virtuoso en el que cada uno de nosotros debe sentirse protagonista y orgulloso. Y si todos, cada uno desde su lugar, logra transmitir eso, estoy seguro que el Malbec conquistará el mundo, sumando cada vez más paladares.

Ya alcanzó varias veces los 100 puntos de la prensa especializada internacional, y se acomodó en diversos terruños, desde las alturas extremas del NOA hasta la infinidad patagónica, pasando por los imponentes valles cuyanos. Puede ser rosado del año, simple y vivaz, como también tinto, amable, ágil y agradable para la mesa de todos los días, o incluso complejo y con gran potencial de guarda.

Esta historia, si bien tiene muchos capítulos escritos y comenzó en 1853 con la fundación de la Quinta Agronómica Normal, recién empieza. Y la escribimos entre todos. Porque cada Malbec se realiza, en el amplio sentido de la palabra, cuando las copas se vacían, las risas suenan y los corazones se alegran.

Feliz día del Malbec para todos los que hacen posible al Malbec.

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

3 Respuestas

  1. Enrique

    PROPONGO QUE LOS VINOS DE MISA DEBEN SER MALBEC,DE NO SER ASÍ LA MISA ES INVÁLIDA!!!

  2. Jose

    Estoy ahora con Sangiovese cuando consigo y pinot. Recomendame un rico Sangiovese

    • Fabricio Portelli

      Hola José, aún no tienen 100% pero si en blend, los vinos de Bira Wines, hay una nota en mi web. Después tenes el Animal, el Cara Sucia, uno de Alfredo Roca, uno de Cicchitti, Escorihuela y el que está muy bien, aunqnue “argentinizado” es el de Callejón del Crimen.