La segunda edición de Mujeres que Cocinan Ideas convocó a referentes de la gastronomía, la producción y el turismo en una jornada que puso en agenda tendencias, modelos de negocio y nuevas formas de construir valor en la Argentina.

En un escenario donde la gastronomía dejó de ser exclusivamente un oficio para consolidarse como un lenguaje que cruza cultura, economía y desarrollo, la segunda edición de Mujeres que Cocinan Ideas volvió a reunir en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) a algunas de las voces más activas del ecosistema productivo y cultural.

Organizado por Claudia Bachur y Mónica Albirzu, el encuentro se estructuró en cuatro ejes —creación, negocio, tribu y legado— que permitieron recorrer un mapa amplio y actual del sector en el que conviven la innovación, la identidad, la sostenibilidad y el desarrollo económico.

“Estamos muy felices de presentar esta segunda edición de Mujeres que Cocinan Ideas. Es una fiesta porque celebramos a todas las mujeres que comparten sus historias y sus distintas formas de crear, de hacer negocios y de dejar legado. También celebramos a quienes, a lo largo de todo el país, trabajan en estas industrias fundamentales para la Argentina produciendo alimentos, cocinando, dedicándose al vino o al turismo”, señalaron las organizadoras.

A lo largo de los distintos paneles, se construyó un entramado de miradas complementarias. En el eje de creación, desde Mendoza, María Sance aportó una perspectiva científica y sostenible que conecta la producción con nuevas formas de pensar la tierra, mientras que María Barrutia sumó su recorrido en la cocina y la formación. En paralelo, la cocina apareció como lenguaje en distintas escalas: desde la mirada accesible y cotidiana de Ximena Sáenz hasta la incorporación de Leila Cura, quien aportó la dimensión del bienestar, reflejando una tendencia creciente donde salud y alimentación se piensan de manera integrada.

El eje de negocio aportó una dimensión concreta sobre cómo se construyen proyectos hoy. Fernanda Sarasa abordó la hospitalidad como un sistema integral, mientras que Bárbara Diez trasladó esa lógica al universo de los eventos, donde cada detalle construye experiencia. A su vez, Oriana Zamora sumó la dimensión del vino desde la innovación enológica, mientras que Chantal Abad aportó su mirada sobre la cocina como herramienta para contar historias y generar vínculos. En este bloque también se incorporó la conexión con Norma Rodríguez, visibilizando modelos productivos con fuerte impacto social y arraigo territorial.

Uno de los conceptos más presentes fue el de red. El bloque “Tribu” dejó en evidencia que el crecimiento de estos proyectos no se apoya únicamente en el talento individual, sino en la construcción de vínculos. Allí, la sommelier Marcela Rienzo destacó que los grupos se fortalecen en la retroalimentación entre personas y en el recambio de las mismas. Helga Yasci puso el foco en la cocina como motor de emprendedurismo y comunidad. Ana Laura

Sayago aportó su mirada desde el trabajo con productores y Marina Lambertini profundizó en el desarrollo de sistemas productivos y nuevas formas de pensar la producción a escala.

El cierre, centrado en el legado, llevó la conversación hacia un plano más profundo. Allí, las intervenciones de referentes como Magda Choque Vilca, Meme Castro, Verónica Wiñazki y Gabriela Testa pusieron el foco en la transmisión de saberes, la identidad cultural y la conexión entre pasado y futuro, mostrando que muchas de las innovaciones actuales se construyen sobre historias que vienen de lejos.

A lo largo de la jornada también se consolidaron algunas de las tendencias que hoy atraviesan al sector: la revalorización del origen de los alimentos, la integración entre gastronomía y experiencia, el crecimiento de proyectos con impacto social y la consolidación de modelos que combinan negocio con propósito. En ese cruce, la cocina aparece cada vez más como una plataforma desde la cual pensar qué se produce y se consume y también cómo se construye comunidad, identidad y desarrollo.

Con una fuerte convocatoria y la presencia de periodistas, referentes y figuras de distintos ámbitos, Mujeres que Cocinan Ideas se consolida como un espacio que no solo refleja lo que está pasando, sino que también anticipa hacia dónde se mueve el sector.

Sobre El Autor

Hace 22 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

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