Los que elaboran vinos orgánicos tratan el viñedo de la forma más natural posible para expresar lo mejor del terroir, más allá de las certificaciones de turno. Esto quiere decir que no es ni mejor ni peor, sino distinto, ya que no utilizan agroquímicos para curar las viñas. Y, según los hacedores, es un camino de ida, una filosofía, primero de trabajo y después de vida. Porque si bien en la Argentina vitivinícola los suelos son generalmente desérticos y, por consiguiente, más sanos, curar los viñedos con productos naturales, que no sean de síntesis química, significa cuidar más la tierra y valorar ese microambiente que se genera alrededor de cada planta, con microbios, insectos, gramíneas y nutrientes que conviven naturalmente, realzando el carácter único de cada terroir.

Juan Pablo Murgia, enólogo del Grupo Avinea (Argento, Otronia, Cruz de Piedra, Pacheco Pereda y Cuesta de Madero, etc.), es quizás el enólogo que más vinos orgánicos elabora en el país desde hace algunos años. El joven winemaker y su equipo comienzan la cosecha en San Juan, donde producen el famoso Pinot Grigio de Argento, alrededor del 15 de enero, y la terminan en abril en Chubut (Sarmiento), pasando por las diferentes regiones de Mendoza. Allí es donde más uvas cosechan ya que están presentes en todas las regiones, desde la zona Este y Norte, pasando por la zona centro donde se encuentra su finca más importante (Agrelo), hasta la zona sur en el Valle de Uco, más precisamente en Paraje Altamira y Gualtallary. En el medio, en febrero arrancan en Sarmiento con los vinos bases, y como el clima y los suelos son bien heterogéneo, finalizan casi en abril con las uvas blancas y tintas para sus vinos tranquilos. Para Juan Pablo, lo más importante no es que se trate del proyecto vitivinícola de esas características más austral del mundo; está más al sur que Central Otago en Nueva Zelanda; sino cómo las condiciones extremas del lugar marcan sus vinos.

“La misión y visión del grupo Avinea, es llevar el estandarte de la sustentabilidad, mas que de lo orgánico, siendo Argento la bodega más importante por volumen de producción y presencia en más de 50 países. Cuesta de Madero es muy fuerte en el mercado local y a Juampi le encanta trabajar con esos vinos que son referentes de su segmento. También Pacheco Pereda, con su propia bodega en Carril Barrancas, y Cruz de Piedra donde salen los “nuevos” vinos Garbo, Mandala y Frida, marcas modernas de zona tradicional (Maipú), además de los Otronia de Chubut. Y tanto Garzón en Uruguay, como las bodegas de Francia, Italia, Australia y Estados Unidos, forman parte del holding del empresario Alejandro Bulgheroni, pero no están dentro de Avinea. Igualmente, el enólogo puede hacer un intercambio más profundo con sus colegas internacionales.

Pero su foco es Argento, una bodega con 20 años de historia y presencia en 50 países, y desde hace más de una década apostando al vino orgánico. “Lo orgánico fue el puntapié inicial para pensar en la sustentabilidad”, afirma Juan Pablo. Un concepto que incluye además el Fair Trade (Comercio Justo); un programa reconocido a nivel mundial y exigido por algunos retailers en ciertos mercados, en el que toda la cadena de valor, y las personas que trabajan en ella, tienen un trato justo y respetuoso. Condiciones éticas que forman parte de un contexto en el que se incluye la conservación de los recursos como la energía, el agua y, lógicamente, la sustentabilidad económica del negocio. “Sustentabilidad es un concepto integral y complejo, significa administrar bien los recursos, y son muchos puntos en el programa donde el manejo orgánico es el más vistoso y el que mejor se puede transmitir en las copas”, afirma Juampi.

Entre las 50 hectáreas de Otronia (Chubut) y las 350 de Argento (Mendoza) poseen más de 400 hectáreas con manejo orgánico. Y recientemente, Bodega Argento obtuvo tres nuevas certificaciones del Protocolo de Sustentabilidad de Bodegas de Argentina (BdeA), logrando certificar todos sus sitios productivos. Certificó dos fincas, Finca Pedemonte y Finca Agrelo, y bodega Argento sitio Barrancas bajo el Protocolo de Sustentabilidad, de esta manera siguiendo su trabajo y filosofía sustentable logra tener todos sus sitios productivos certificados.  Estos sitios se sumaron a los sitios certificados durante 2019, Finca Ugarteche y Finca Altamira y Bodega Argento Cruz de Piedra. Así, el Grupo Avinea es el mayor productor orgánico de la Argentina. “En el marco de nuestro Plan de Sustentabilidad Integrado, además del desarrollo de alianzas estratégicas, creemos que la implementación y certificación por entes acreditados de estándares reconocidos a nivel local y mundial, como el protocolo de sustentabilidad de Bodegas de Argentina, son básicos para demostrar el compromiso con el desarrollo sostenible. El protocolo cubre la implementación de más de 200 buenas prácticas repartidas en 14 capítulos que contemplan desde la gestión del agua en el viñedo y la bodega, el manejo del suelo, la gestión de los residuos, las compras sustentables, entre otros temas” comenta Andrés Valero, Líder en Sustentabilidad y Responsabilidad Social de Grupo Avinea. Además, dentro de su plan estratégico de sustentabilidad, para este año planifican certificar la finca Cruz de Piedra; de esta manera completando todos los sitios productivos del Grupo en la provincia de Mendoza. Y avanzar durante el 2023, con la certificación de Bodega Otronia, ubicada en Sarmiento, Chubut. De esta forma, tener en los próximos años todos los sitios del grupo certificados.

Así, cada vez son más bodegas las que están impulsando este concepto y a gran escala, como Trivento y Santa Julia. “Creemos que es mejor que muchas bodegas se sumen a esta movida, porque si te quedas solo es más difícil imponer un concepto”, dice Juan Pablo. Cabe destacar que ellos comenzaron el manejo orgánico en 2009 en sus fincas de Altamira y Agrelo, cuando nadie los pedía aún. Hoy, los estudios de Wine Intelligence muestran como principal tendencia de los últimos años al vino orgánico (ver nota http://www.fabricioportelli.com/grupo-avinea-wine-intelligence/).

“Entre vinos orgánicos y los no orgánicos no hay diferencias cualitativas, pero a través de nuestra experiencia con los años podemos validar que hay un efecto sobre el terroir y que más temprano que tarde, el consumidor podrá percibirlo en los vinos”, explica el hacedor. Juampi sostiene que el suelo es una matriz viva, un organismo vivo como concepto. No son solo componentes y materia orgánica, porque hay micro-organismos, pool de bacterias y de levaduras, hongos, etc. que conforman un micro-ambiente que trabaja, descomponiendo la materia orgánica y dejándola disponible para las raíces. Eso, en una viticultura intensiva; utilizando herbicidas, fertilizantes sintéticos y pesticidas; anula esa parte esencial del suelo. “Si está vivo, ayuda a las raíces a extraer el carácter del terroir, pero si está muy cargado, se muere el suelo. Por eso buscamos la calidad en un suelo sano, con raíces sanas que profundicen y que no solo se queden en la parte superficial”, detalla Juan Pablo, recordando que en Avinea, más del 50% de los viñedos no son orgánicos. En definitiva, se el suelo es una parte esencial del terroir que marca el estilo de un vino, ahí está la diferencia. “Por eso hoy me gustan más los vinos de suelos “naturales que los provenientes de suelos no orgánicos”, concluye.

Vinos orgánicos de zonas y parcelas

Artesano, es un buen ejemplo. Un orgánico y accesible que irrumpió en el mercado hace un par de años. Elaborado a partir de uvas de muchos productores asociados y de fincas propias. Todo empieza con una clasificación de los vinos, que nace en la clasificación de suelos. Por ejemplo, en la finca de Alto Agrelo hay 230 hectáreas de viñas (plantada al 100%), dividida en 80 bloques, y la zona central es la que provee las uvas para Artesano. “Cada vez me gusta más, porque se eleva mucho el carácter del lugar”. Con manejo natural obtienen un suelo sano, hay mucho trabajo de subsolado para descompactar el suelo y oxigenarlo. Eso no solo lo revive, sino que permite a las raíces llegar más profundo donde está lo más interesante, las arcillas, las piedras, el calcáreo, etc. Con un suelo más suelto hay más infiltración de agua y oxigeno, y la fertilidad se vuelve más natural. En Agrelo no fertilizan, es más, tiene que regular el vigor por lo fértil que es la finca. “Demora un tiempo, a nosotros entenderlo nos llevó más de diez años. Recuerdo que Alberto Antonini trajo el concepto desde el inicio de este largo camino de largo plazo”, destaca Juan Pablo Murgia.

Malbec y Cabernet Franc son las dos variedades que más elaboran en vinos orgánicos. Y si bien ambas se adaptan muy bien, de Cabernet Franc tienen solo dos fincas, 30ha en total. Pero de Malbec poseen casi 300ha. “Es una cepa tan plástica, que se adapta a todo, los lugares, los climas, los momentos de cosechas y las vinificaciones”, afirma Juampi. Al inicio no certificaban, era más un concepto de conservar los suelos y mantener el sistema agro-ecológico, y ser más respetuosos con el medio ambiente, porque entendían que el viñedo en un estado natural; “no hippie”; expresa mejor el lugar y la variedad.

Cómo se llegó a esto. En los 80’ y 90’ se hacían vinos de macro zonas (Mendoza). Luego, vinieron las regiones, las variedades, los vinos de finca, y hoy de micro lugares. Avinea tienen cinco fincas, y dos que muestran la cara de Argento. Alto Agrelo de 230ha totalmente plantada, con una parte baja (hasta los 900m) de suelos limo-arcillosos que da más frutas rojas, y una parte intermedia (+1000m) con suelos más aluviales, con canto rodado, más de pedemonte, hay más piedras y menos materia orgánica, de donde viene Artesano. Y en la parte más alta hay bloques con hasta el 90% de piedras. Ahí nace el concepto de Single Vineyard.

“Entonces, Artesano es un vino de una zona de la finca, con buena fruta y estructura, y una concentración muy adaptada al segmento” detalla el enólogo. Querían un vino que represente la zona.

Por su parte, el Single Vineyard de Alto Agrelo nace en dos o tres bloques muy especiales; recordar que la finca está dividida en 80 bloques por texturas de suelo, que van desde las más arcillosas hasta las de 90% de piedras. Esto se logró con un escaneo de conductividad eléctrica de los suelos que refleja una idea de a la humedad del suelo. Y esto se puede interpretar como texturas, en función de más o menos materia orgánica, y de más o menos piedras, o arenas. Luego de esta primera idea, se realizan calicatas para validar los datos. Allí se hicieron más de 500, “un verdadero campo minado para entender cada parte de la finca. Así nació el mapa de los 80 bloques”, explica el joven hacedor.

Los suelos de la zona alta son reventones de piedras de hasta 90%, casi no hay suelo. “De ahí sale el Single Vineyard, con una expresión más fiel, hay fruta negra y notas balsámicas y especiadas, con una estructura firme”, describe Juampi. Esa uva tiene un tratamiento especial, más seguimiento y trabajos puntuales, de deshoje, acomodamiento de brotes, etc. Se cosecha a mano y se vinifica a medida, con maceraciones más largas porque son uvas que entregan algo más, y una crianza especial en toneles, más prolongada porque la estructura del vino lo requiere. “Pero todo nace de la selección del bloque, el 80% del trabajo está ahí, es lo más importante. Antes de llegar a esta instancia llevaron a cabo un programa de tres años de microvinificaciones en una micro bodega para validar. Y luego le fueron sumando la experiencia de cada elaboración. Es, sin dudas, la finca preferida del hacedor.

Por su parte, el Single Block viene de Paraje Altamira, una zona muy reconocida. Se trata de una finca más pequeña, 25ha dividida en 12 bloques. Y su nombre refiere a que el vino viene de un solo bloque; el número 1. Y si bien se elabora con el mismo concepto que los Single Vineyard, cada vino ofrece expresiones diferentes. “Este vino es más exclusivo y delimitado, es la máxima expresión, con sutilezas y una textura especial, un vino más preciso que te va a hablar del lugar con fineza y elegancia. Muy sutil y sobresale del resto”, asegura Juan Pablo.

En Agrelo ya está (todavía bajo desarrollo) el Single Block, junto a muchas otras cosas que están listas. Es que Alto Agrelo tiene una zona ideal para elaborar un Single Block, es solo una cuestión de tiempo. También el Cabernet Franc de allí tiene todas las condiciones para llegar a ese nivel, quizás del bloque número 14. Pero tienen tantos vinos que deben regular los lanzamientos.

El gran desafío personal de Juan Pablo Murgia es seguir trabajando par consolidar la capacidad de Argento de hacer vinos “world class” y solidificar su presencia en el mercado interno. “Hoy es una prioridad para mi, y desde lo enológico busco estar entre los grandes vinos nacionales”, dice Juampi. Mientras, en los Estados Unidos les va muy bien, con todos los vinos, incluyendo los Single Vineyard y el Single Block. Sabe que hay que seguir trabajando mucho para consolidar su posición, sosteniendo el millón de cajas (de 9 litros=12 botellas) que venden en 50 países, y manteniendo la consistencia de la calidad en todos los segmentos y, sobre toda, la sustentabilidad.

Artesano, una marca que empezó tímida y con el respaldo “de Argento”, tiene una fuerza propia. Hoy se vende en los dos supermercados más grandes del Reino Unido. Y en Argentina, en solo dos años, ya es muy reconocido. Esto le dio un empujoncito a Argento y le vino bien. También, había algo de prejuicio para con Argento, pero ya la gente entendió la calidad de los vinos. La marca nació en un modelo de negocios a fines de los 90’ en el Reino Unido y Europa; actualmente, Suiza es donde más se vende Argento. “Por eso, en Argentina tiene que tener también una gran presencia”, asegura el enólogo. De Artesano (y de todos los vinos de la bodega), se destaca la relación calidad precio (over deliver dicen los ingleses), porque entrega una categoría más. No obstante, decidieron mantenerlo así. Artesano fue el puntapié inicial de lo orgánico, una apuesta fuerte, por eso el verde de la etiqueta, la botella liviana y los insumos reciclables.

El enólogo Juan Pablo Murgia lleva como director técnico de AVINEA más de cuatro años, y más de dieciséis en el grupo, pasando por muchas etapas y haciendo de todo, también en vinos, desde los más “entry label” hasta los íconos.

Tuvo la suerte de haber estado trabajando en todas las partes del grupo, y se acostumbró a moverse en todos los proyectos. Hoy comanda un equipo consolidado de trabajo conformado por Jeremías Contreras (Argento), Hernán Reinaldini (Pacheco pereda), Marina Aconia (Otronia), Miguel Quiroga, Lorena Narváez, Cesar Lomoro y todo el equipo de laboratorio, de calidad, de fincas, etc. Es un hacedor todo terreno, con mucho foco en lo técnico y también en lo comercial, aspecto al que le dedica mucho tiempo. También a la comunicación, que la considera fundamental para poder contar lo que está haciendo, y lo que viene.

Degustación de vinos orgánicos

Argento Single Block 1 Paraje Altamira Organic Vineyard Malbec 2019

Bodega Argento, IG Paraje Altamira, Valle de Uco

No solo por ser un Malbec orgánico y de esta calidad, sino porque el joven enólogo Juan Pablo Murgia ha encontrado la mejor parcela para reflejar un lugar muy especial, y lo demuestra por tercer año consecutivo con este vino. De aromas intensos, paladar moderno y de con buen volumen. Hay frutas de baya con dejos herbales que hablan de la zona, con texturas finas y firmes que le garantizan buena guarda. Beber entre 2022 y 2025.

Puntos: 93

Argento Single Block 1 Paraje Altamira Organic Vineyard Malbec 2018  

Bodega Argento, IG Paraje Altamira, Valle de Uco

El joven enólogo Juan Pablo Murgia eligió una parcela muy especial para lograr su Malbec top, que por segundo año consecutivo se suma al grupo de los referentes argentinos. De aromas cálidos, con buen volumen y cierta fluidez. Un carácter de frutas rojas bien definido, con los perfumes herbales muy originales que remiten a Paraje Altamira. Aún mantiene cierto agarre que resalta su costado floral y le asegura una gran evolución en botella. Beber entre 2022 y 2025.

Puntos: 92

Argento Single Block 1 Paraje Altamira Organic Vineyard Malbec 2017

Bodega Argento, IG Paraje Altamira, Valle de Uco

El joven enólogo Juan Pablo Murgia eligió una parcela muy especial para lograr su Malbec top. De aromas cálidos, con buen volumen y cierta fluidez. Posee un carácter de frutas rojas, con perfumes herbales y hasta florales; muy original. Hay agarre con fluidez y cierta profundidad. Es un vino equilibrado, ideal para la buena mesa. Beber entre 2022 y 2025.

Puntos: 92

Argento Single Vineyard Finca Agrelo Malbec 2019

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

Juan Pablo Murgia es el hacedor detrás de este Malbec orgánico, de aromas integrados y delicados, con dejos de frutas negras, bien de Agrelo. Hay volumen con fluidez y texturas casi firmes. Sobre el final se siente algo de hierbas maduras, que se entremezclan con ahumados suaves de la crianza. Tiene todo para ganar más equilibrio en la botella. Beber entre 2022 y 2024.

Puntos: 90,5

Argento Single Vineyard Finca Altamira Malbec 2019  

Bodega Argento, IG Paraje Altamira, Valle de Uco

De aromas compactos, con la frescura integrada, buen volumen y paso consistente. Hay dejos herbales y notas de frutas rojas, algo cálidas. Buena potencia, con taninos incipientes. Precisa botella para calmar su potencia y equilibrar sus texturas, pero posee muy buen carácter frutal y de lugar. Beber entre 2022 y 2025.

Puntos: 91

Argento Single Vineyard Paraje Altamira Malbec 2018

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

Es uno de los pocos Malbec orgánico certificado de su categoría, de aromas elocuentes del cepaje y también del lugar. Con un muy buen carácter de frutas negras ácidas, fluidez y cierto cuerpo, hay agarre y un toque herbal fresco que tiñe la fruta y habla del lugar. De paladar franco y poco profundo, fluye muy bien en boca con texturas que resaltan su agradable final, de hierbas y frutas negras, y ni rastros de la madera. La frescura bien integrada equilibra su potencia natural (14,8) y se nota que va a seguir creciendo en botella. Beber entre 2022 y 2025.

Puntos: 91

Argento Single Vineyard Agrelo Cabernet Franc 2019

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

De aromas no muy expresivos. Paladar fluido, con taninos que se agarran bien y dejos herbales, típicos del varietal, aunque algo maduros. No es muy profundo de sabores, pero si de texturas, y en su final de boca se aprecia un buen balance entre la calidez del carácter frutal y la frescura del vino. Beber entre 2022 y 2024.

Puntos: 90,5

Argento Single Vineyard Agrelo Cabernet Franc 2018

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

Flamante Cabernet Franc orgánico, de aromas expresivos y acidez sostenida, con el carácter herbal típico del varietal. De trago fluido y mordiente, pero con cierta concentración, hay algo de frutas rojas y hierbas secas. Buen volumen, con potencia (14,8%) y la calidez de la zona, que le da carácter. Luego aparecen la fruta negra, agradables especias, y la madera bien integrada. Es un vino que necesita abrirse y acomodarse un poco en la copa. Beber entre 2022 y 2023.

Puntos: 90,5

Artesano de Argento Malbec 2019

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

Este tinto va mucho más allá de un Malbec orgánico, porque ofrece mucho (expresión) por lo que pide (precio). De aspecto rojo rubí y aromas leves maduros, bien frutales. Paladar franco y cálido, con especias secas y taninos incipientes. Tiene potencia, y comienza a mostrar notas licorosas. Muy bien para servir refrescado, con fuerza y tipicidad madura.

Puntos: 89,5

Artesano Organic Malbec 2018

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

Hay tanta fuerza en la claridad de la marca y del concepto que no hace falta explicar nada; Artesano + Organic lo dice todo, y el estilo de los vinos es fiel al mensaje. Una apuesta muy fuerte de la casa por los vinos orgánicos, más por filosofía de producción que por moda.

Puntos: 90

Artesano de Argento Cabernet Franc 2019

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

De aromas expresivos y frutales, pero sin tanto carácter. Paladar algo maduro y fluido, con buen volumen. Franco en su fruta, con algo de hierbas secas y cierta potencia que resaltan la firmeza de sus taninos. Un vino con tipicidad y muy completo para su segmento.

Puntos: 89

Artesano de Argento Cabernet Franc 2018

Bodega Argento, Agrelo, Luján de Cuyo

Aromas equilibrados, con leves dejos herbales y mordientes. Mantiene el estilo de la línea pero menos voluptuoso y amable, más fluido e incipiente en su paso por boca. Sobre el final asoman leves dejos de torrefacción. Con buena frescura y leves dejos herbales que hablan del varietal.

Puntos: 89

Sobre El Autor

Hace 22 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.