El día se apaga, el calor cede, la luna llena se muestra expresiva en el cielo… En ese momento exacto, el viñedo entra en otra frecuencia: más silenciosa, más íntima, casi ceremonial. La cosecha, en este marco, se transforma en una experiencia sensorial distinta. Las sombras marcan el ritmo, los aromas se intensifican, los sonidos se vuelven más nítidos y una suave brisa tiene el poder de producir un cambio inesperado del paisaje. La noche cambia nuestras percepciones. Y nos sensibiliza de una forma inexplicable.

La vendimia nocturna es, entonces, un placer por partida doble. Las uvas, iluminadas por la luna, motivan una tarea más pausada, concentrada y conectada con los ciclos naturales. No hay apuro, pero sí atención, colaboración y la certeza única y compartida de estar viviendo algo poco frecuente.

Trabajar la tierra cuando el cielo acompaña, es cosechar sin el sol como protagonista y dejarse guiar por la luz lunar y por el pulso colectivo del grupo. La experiencia invita a involucrarse, a aprender haciendo y a descubrir cómo el entorno redefine la relación con el vino incluso antes de que cobre esa forma. Es una invitación a vivir el proceso de una manera diferente, más introspectiva y, al mismo tiempo, profundamente social.

En Gamboa Campana, esta propuesta toma forma el martes 3 de marzo, noche de luna llena. Al finalizar la tarea, nos espera una propuesta gastronómica que acompaña a la perfección el espíritu de este encuentro. Una paella compartida en una mesa larga en el viñedo, preparada especialmente por Pedro y Luciano Picciau de Italpast, para sumar calidez y sabor a la noche.

Porque en este tipo de encuentros el trabajo es apenas el principio: la posibilidad de compartir anécdotas, impresiones y sensaciones en una larga mesa armada entre las viñas, luego del esfuerzo, se transforma en un momento de celebración colectiva. No hay distinciones ni formalidades. La vendimia nocturna también nos iguala, refuerza la idea de comunidad y disfrute.

La vendimia nocturna no busca replicar lo conocido, sino ofrecer otra forma de acercarse al vino. Una oportunidad imperdible para quienes disfrutan del proceso tanto como del resultado y para quienes entienden que algunos momentos solo pueden vivirse en el momento adecuado y con la luz propicia.

Sobre El Autor

Hace 22 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

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