La energía de las nuevas generaciones se siente, ya sean X, Y o Millennials se nota que quieren hacer una revolución aprovechando la cantidad de información que tienen a disposición. Y algo de eso es lo que sucede hoy en Finca Suarez y sus alrededores. Porque Juanfa (Juan Facundo, hijo de Facundo Suarez Lastra y bisnieto de Leopoldo Suarez, el visionario que compró una gran finca a principios del siglo XX en Altamira, muchas años antes que se convirtiera en el paraje vínico más codiciado de la Argentina) no solo está liderando los vinos de su familia, sino también los de sus amigos, y hasta una asociación de pequeños productores de la zona. Todo esto en los ratos libres que le deja Onda Vaga, la banda de música en la que toca. Es evidente que a Juanfa le gustan los vinos, y que el legado de sus antepasados le ha pegado de la mejor manera. Sabe que la tierra heredada de su bisabuelo puede ser una mina de oro vínica, y trabaja para su explotación.

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La última novedad de Finca Suarez es un Semillón, la primer variedad en importancia en la época de don Leopoldo, junto con el Malbec. Estas vides las plantó Juanfa, y solo él poda las 14 hileras de 50m (1/3 de ha) entre los árboles y sobre el corral de los caballos construido hace 50 años en su finca. En 2016 fue el segundo verde de esas plantas que rindieron tan poco que apenas alcanzó para llenar un tanque de acero de 1000l. Sin embargo, este vino de apenas 10 grados alcohólicos es el mejor emblema del joven winemaker que ve en este blanco totalmente natural, su primer vino propio.

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“Mi bisabuelo fue muy importante, Raúl de la Mota siempre lo destacó” cuenta el joven con admiración y mucho respeto. “Pouget trajo las cepas y Leopoldo las ordenó. En Maipú fundó la quinta experimental con todas las cepas, y en 1911 publica el primer Manual de Ampelografía, con las plantas, los vinos, y las notas de cata”, relata Juanfa. En ese libro su bisabuelo hablaba del Malbeck (si con K final) y del Semillón, pero había muchas otras variedades, cerca de 100, según consta en la copia muy bien guardada y atesorada por su padre. Pero Leopoldo murió a los 50 sin haber podido plantar en Altamira. Su abuelo lo había hecho en La Consulta, Malbec para tinto y Semillón para blanco. Pero con el tiempo, el único Semillón que quedó en la zona es el de un cuadro de Altamira, el mismo donde nace el de Mendel elaborado por Roberto de la Mota. Lamentablemente su abuelo tuvo que reemplazar sus 50 has de viñas por manzanos cuando la crisis lo alcanzó. Pero por suerte, su padre pudo volver a la costumbre original de la familia, el vino. Por todos esos antecedentes Juanfa plantó a ciegas el Semillón para hacer su primer vino y honrar así a don Leopoldo.

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Pero el trabajo de este joven en su viña y con sus vinos Finca Suarez empezó hace algunos años, por eso hoy el Chardonnay 2015 muestra algunos cambios respecto de su antecesor. Es un blend de dos viñedos con carácter distinto, pero siempre dentro del Paraje Altamira, la IG (Indicación Geográfica) que lo tiene como protagonista. Para lograr este Chardonnay se vinificaron dos por separado, obteniendo uno de perfil frutal más tropical y otro más cítrico. Este 2015 fue criado 100% en huevos de cemento, mientras que el 2014 tuvo un leve (15%) paso por barricas. Es decir que no solo hubo mejoras en la agricultura sino también cambios en la elaboración y crianza, tomando nuevas decisiones y evidenciando la evolución del hacedor y su equipo. Este viñedo cumplió 20 años y Juanfa ya tiene varios Chardonnay separados de la cosecha 2016, proyectando fuerte un blanco de corte con más crianza y más botella.

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Traslapiedra ya es un vino famoso entre los conocedores y mucho se debe a este personaje, quien asegura que “en la experiencia todos los caminos conducen a un futuro mejor”. Un blend que concibió junto a su primo y a un grupo de amigos que solían acompañarlo a Mendoza, todos jóvenes y músicos que frecuentaban las degustaciones.

Ellos sabían en los papeles como serían sus vinos. Con uvas de la finca, elaborados en huevos de cemento y con poca madera. El primer año viajaron a la finca para elegir las hileras, y en medio de ese “laburo cultural” nació el nombre. Al llegar la cosecha tenían tres vinos en carpeta, un Malbec, un Cabernet Sauvignon y un blend con Merlot. “El 2015 fue un año complicado y un huevo (de cemento) destinado a Malbec no lo cosechamos por la botrytis” recuerda Juanfa, aclarando que el Cabernet salió muy bien. Y aunque había sido un fin de semana muy complicado por la piedra, Juanfa logró convencer a su grupo, sobre todo porque tenía mucho descarte de vino. “Al final el blend fue el mejor vino que tuvimos, nos tomó por sorpresa” admite Juanfa.

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Otra de las palabras claves que se asocian a este joven devenido en winemaker es PIPA, una asociación de 70 pequeños productores potenciales en Paraje Altamira, “aunque por el momento somos los que estamos”, sostiene. Y si bien las cosas en grupo no son fáciles y no todo va “viento en pipa”, Juanfa sigue trabajando incansablemente llevando el mensaje de Pipa a la par del de sus vinos, porque está convencido que para ser profeta en su tierra tiene que tener varios aliados que también lo logren.

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Los nuevos vinos de Juanfa

 

Finca Suarez Semillón 2016

Sus aromas son tenues, con notas de pera. Paladar franco, con tensión pero sin tanta fuerza. De paso liviano y vivaz, y en el final presenta ciertos dejos de vino nuevo pero que tiene claro sus intenciones. Su textura es una mezcla de acidez sostenida y algo salino, y en el final asoma una punta suave de oxidación que le queda bien. Es un muy buen aperitivo, y si bien su frescura es firme con la guarda seguro cederá gracia en su trago.

Puntos: 88,5

 

Finca Suarez Chardonnay 2015

De buena densidad y textura, tiene peso con vivacidad, y un carácter muy austero con un toque de miel seca y leve oxidación. También se siente algo salino en su muy buena la textura. De trago compacto (a pesar de ser un blanco) y largo, pero no muy expresivo. Tiene agarre y un paso firme y al abrirse se perciben aromas florales y cítricos que le aportan personalidad. Un vino que tiene más para dar. Beber entre 2017 y 2018.

Puntos: 90

 

Finca Suarez Gran Malbec 2014

De aromas elegantes y bien integrados, carnoso y con agarre. Un Malbec franco y amable, con tensión y armonía. Es voluptuoso y fresco, pero con equilibrio, hay juventud con armonía y también potencial pero con presente. De trago franco y refrescante con tipicidad de lugar, de variedad y de marca. Se nota que hay una línea, y que la fluidez es con intención. Además, es muy interesante por sus texturas y por su largo y herbal final. Un auténtico tinto de altura y moderno, que avanzó mucho respecto de la cosecha anterior, y que está para descorchar hoy o en los próximos cinco años.

Puntos: 92

 

Traslapiedra 2015

Blends de amigos (5) y uvas (4), Malbec (46%), Cabernet Sauvignon (40%), Merlot (10%) y Pinot Noir, original por donde se lo mire. De aromas algo maduros más de vino clásico que moderno. Paladar jugoso y fresco, con taninos de cierto agarre. A su paso despliega buena frescura y tensión, con algo de potencia que asoma en su final. beber entre 2016 y 2018.

Puntos: 89

 

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