Alejandro Martínez puede ser un nombre muy coloquial en nuestras tierras, pero si le agregamos al final Rosell, su segundo apellido, el panorama se simplifica. Y cuando en el medio incorporamos el Pepe, ya se sabe que estamos hablando de uno de los enólogos que más ha hecho por el vino espumoso en nuestro país.

Porque Alejandro “Pepe” Martínez Rosell está cumpliendo 35 vendimias, y desde sus inicios en Navarro Correas, a principios de la década del 80, elaboró vinos con burbujas. Por eso no duda en afirmar que vinos como Maison Deutz, Ruinart o Grande Dame de Veuve Clicquot (especialmente 2002), son los que más han marcado su camino a lo largo de su trayectoria.

Hoy, este ingeniero agrónomo de perfil muy bajo, está cumpliendo sesenta años. Su carisma se mezcla con su clasicismo, y su formalidad al hablar se interrumpe por su simpatía. Se lo nota, tanto personalmente como a través de la copa, una persona honesta que ama lo que hace. Y, sobre todo, tiene un gran respeto por la historia. Paradójicamente, la suya empezó con el agua, ya que su primer empleo tras recibirse, fue en Termas Villavicencio. Pero no fue allí que desarrolló su interés por las burbujas.

Pepe no sólo está en el proyecto desde sus comienzos, sino que es parte de la familia creadora de la bodega, porque fue su abuelo quien levantó los cimientos originales done hoy se encuentra Cavas Rosell Boher, allá por 1900. Recuerda que allí, además de 33 hectáreas de viña que rodeaban la bodega, la familia contaba con una destilería donde se elaboraba la grapa Curacavi. Su padre también fue enólogo; en 1940 trabajó en la bodega El Globo, donde se hacía el Vieux Tomba, junto a otro gran enólogo argentino como Carmelo Panela; actualmente asesor en Bodegas López.

Pepe nació a pocos metros y se crió bajo los aleros de la bodega que supo construir su abuelo Bernardo hace más de cien años. Y es en esas cavas centenarias que forman parte de su pasado, es donde encuentra su mayor inspiración.

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En su haber hay mayoría de espumantes, pero reconoce también que le apasiona elaborar vinos tranquilos. Por eso, entre las variedades que más conoce, además de Chardonnay y Pinot Noir; las más utilizadas para vinos espumosos de alta gama; se encuentran Malbec, Merlot y Cabernet Franc. Sí, al varietal hoy tan de moda Pepe lo elabora desde los 80, primero en la línea Colección Privada (Navarro Correas) y luego desde 2001 el Viñas de Narváez.

Tiene una visión tradicionalista de la vitivinicultura, sin que ello implique que no se deje aggiornar por las innovaciones. En esta bodega siempre se abastecieron con uvas propias del Valle de Uco, principalmente de La Pampa y Los Árboles. Y si bien los avances tecnológicos le brindaron mayor información, sus parámetros se mantuvieron fieles a sus principios, en cuanto a poda, riego y momentos de cosecha.

Si hay algo que le molesta a Pepe es que los vinos lleguen al mercado antes de tiempo; ahí es donde muestra su hilacha. Al punto que considera que muchos le faltan el respeto al vino, porque no dejan que lleguen al mercado vinos más bebibles. Esto explica mucho del estilo que imprime a los vinos Casa Boher.

Pero sin dudas sus mayores satisfacciones profesionales han llegado de la mano de las burbujas. Por eso, para celebrar sus 35 vendimias, saó a relucir un vino espumoso que hace tiempo venía elaborando; la Grande Cuvée Millésimée 2012; la nueva cosecha de uno de los principales íconos de la bodega. Este nuevo espumante mantiene su composición tradicional de Pinot Noir en un 85% y Chardonnay en el 15% restante, así como un mínimo de 40 meses sobre borras finas y todo el linaje del método Champenoise que distingue a sus vinos.

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Hay un estilo ya reconocible en los vinos de Pepe, una mezcla de paciencia y dedicación, con experiencia y ese toque final dado por su propio licor de expedición.

Sin embargo, por momentos abandona esa tranquilidad que lo caracteriza para dejar en claro algunas de sus preocupaciones. El corcho, por ejemplo. Ya que todos sus vinos dependen de la calidad del tapón. Y hay veces que tanto tiempo y dedicación detrás de una botella, se desvanecen por este tema. Y el consumidor, que invirtió tiempo y recursos, en lugar de placer se queda con la copa llena de desilusión. También lo intriga el tema de las burbujas. Se sabe que la O.I.V. (la Organización Internacional de la Vid y el Vino) ha eliminado al descripción de las burbujas de las fichas técnicas de degustación en los concursos, porque existe una gran cantidad de factores externos que influyen en las mismas. Como por ejemplo la copa frappé. Es decir que por más que un enólogo invierta años con su vino sobre borras finas, removiendo las botellas suavemente y con todos los cuidados posibles, las calidad de las burbujas pueden sufrir grandes cambios apenas saltan de la botella. Por eso, Pepe sigue viajando y estudiando ese fenómeno para poder ganar cada vez más delicadeza en sus vinos. Además, es consciente que el gas carbónico exacerba tanto las virtudes como los defectos de un vino. Es por ello que en un espumoso, la sintonía del compositor debe ser mucho más fina. Y otra cosa que lo desvela es poder mantener cosecha tras cosecha el equilibrio y la personalidad de sus vinos en cada degüelle. Es que un vino de estas características se pondera mucho más el estilo, porque el consumidor se enamora del mismo, y por ende termina siendo tan fiel como el de un whisky. Algo que no pasa con los demás vinos en los que las zonas, las variedades y las cosechas influyen tanto o más que el hombre, haciendo de la diversidad uno de sus principales atractivos de consumo.

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Su curriculum vinae en la bodega refleja que a fines de 2001 salió con el Brut. Un año más tarde con el primer Grande Cuvée Millésimée 1999, en 2004 con el Rosé y en 2006 con el Casa Boher. En 2014 revolucionó el mercado con el 70 Meses, el primer espumoso con ocho años sobre lías. Algo que sólo pueden hacer los maestros de las burbujas. Brindemos por Pepe, salud.

 

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.