A decir por algunas publicaciones especializadas internacionales sí, pero pocos saben qué significa eso verdaderamente, más allá de la interpretación lógica que implica dicha calificación. Porque a priori significa perfección, pero eso es imposible porque los vinos no son perfectibles sino realizables; productos de la interpretación (y elaboración) humana de la naturaleza.

La escala de los 100 puntos fue creada por el abogado americano Robert McDowell Parker Jr. a mediados de los 80´. Desde aquel entonces The Wine Advocate (su publicación por suscripción) se convirtió en el medio más respetado en los Estados Unidos. Entonces Robert Parker Jr. no dudó en convertir ese informe de pocos vinos americanos, creado para algunos amigos, en una de las primeras publicaciones especializadas de vinos del mundo.

Con los años, dicho mercado evolucionó, no sólo como gran consumidor de sus vinos sino también cómo el más importante comprador de etiquetas importadas, y el impacto del reporte mensual vínico trascendió las fronteras. Rápidamente otros medios y profesionales copiaron el método, y los 100 puntos se hicieron famosos en todo el mundo. La razón fue muy simple. Una opinión experta en mercados de países desarrollados facilitaba la elección de los vinos al momento de la compra. Y ante tamaña oferta de grandes (y caros) vinos del mundo, tener una ayuda simple y comprensible fue vital para los consumidores más exigentes, muchos de los cuales devinieron en coleccionistas. También para los vendedores (vinotecas, supermercados y restaurantes) del mundo, que vieron en las calificaciones un argumento efectivo para promover la venta en sus locales.

Por eso, desde fines de los 90´ alcanzar los 100 puntos para los bodegueros se convirtió en una obsesión. En parte por ego, pero principalmente porque significaba un gran espaldarazo para las ventas, sobre todo en el principal mercado del mundo.
Desde luego Francia, con sus prestigiosos tintos de Borgoña y Burdeos, debutó con la calificación más alta. Luego vinieron los vinos de Champagne y otras zonas francesas, posteriormente le llegó el turno a los italianos y españoles. Y si bien los vinos americanos (favorecidos con algo de nacionalismo) no se quedaron atrás, los demás países productores tuvieron que esperar. Eso explica la importancia de los recientes 100 puntos otorgados por primera vez a dos vinos argentinos publicados en el último reporte de RobertParker.com; sin duda eran los más buscados, por el prestigio (y empujón de ventas) que ello significa.

Los dos vinos galardonados con la máxima calificación, y destacados por el español Luis Gutiérrez (responsable de los vinos argentinos desde hace tres años), fueron elaborados por el mismo enólogo; Alejandro Vigil (Catena Zapata). Eso puede ser visto como algo casual, pero en realidad un vino excelente no se hace de un día para el otro. Es más, ningún vino se hace así, lleva mucho tiempo. Se planifica desde la viña, se prepara el viñedo, se planta, y luego se esperan varias cosechas para lograr equilibrar las plantas y por ende la expresión de la viña. Mientras, se va elaborando a partir de encontrar el mejor momento de cosecha y elegir el mejor método de elaboración para elaborarlo. Algo que solo se puede probar y comprobar una vez al año. Es decir que detrás de un gran vino hay muchos recursos invertidos, tiempo en investigación y desarrollo, paciencia y mucha cabeza. También una pizca de artista, porque en definitiva los enólogos y agrónomos también hacen arte.
Los mejores vinos del mundo vienen de lugares específicos, y se reciben de grandes cuando logran demostrar el carácter de su origen. En definitiva, eso es lo único que no se puede copiar. Porque un bodeguero puede contratar al mismo hacedor y asesor, plantar las mismas variedades y cosecharlas en el mismo momento que su vecino. Incluso en bodega puede utilizar el mismo método y las mismas barricas para criar los vinos durante el mismo lapso. Pero al final el vino saldrá diferente, porque los lugares don distintos.
La grandeza de un winemaker está en lograr embotellar ese carácter único y lograr expresarlo en las copas. Por eso tampoco es casual que las uvas que dieron vida a ambos vinos 100 puntos son del mismo viñedo; Adrianna Vineyard en Gualtallary, Valle de Uco, Mendoza.
Son dos vinos bien distintos, porque el Gran Enemigo Single Vineyard es un Cabernet Franc 2013, mientras que el otro es un Malbec que llegará al mercado en dos años. Se trata del Catena Zapata Adrianna Vineyard River Stones Malbec 2016, un vino de una parcela especial de suelos calcáreos y un ecosistema micro biológico particular.

El quid de la cuestión no pasa por las variedades, porque es usual (y muy lógico) en otras regiones del mundo que vinos a base de cepajes diferentes puedan alcanzar el puntaje ideal. Lo polémico quizás sea que se trata de dos cosechas muy diferentes. Mientras la 2013 fue clásica, con un régimen de lluvias escaso, y temperaturas medias normales, la 2016 fue todo lo contrario. No solo fue la más magra en volumen de los últimos 30 años, sino que la más variable por cuestiones climáticas. Muchas lluvias al momento de cosecha que complicaron la vendimia y la calidad. Esto no significó que muchos pudieran lograr buenos vinos, y al parecer, algunos pocos también vinos excepcionales. Pero en general todos los vinos tintos 2016 fueron más livianos que de costumbre, con mayor fluidez, mejor acidez y más livianos (por menor grado alcohólico). Tal es así que los buenos vinos de esa cosecha rompieron el molde, algo que quedó rápidamente en evidencia en las degustaciones verticales (mismo vino de diferentes añadas).

Esto significaría que el mejor Malbec argentino (hasta ahora) nació en “una de las cosechas más raras de la historia”. Lo cual lleva a dos posibilidades a futuro. O bien se multiplican los Malbec de 100 puntos, ya que en la cosecha 2017 se volvió bastante a la normalidad desde el punto de vista climático, y la 2018 fue para muchos agrónomos la mejor en varias décadas. O habrá que esperar a que llegue otra cosecha tan distinta. Eso se sabrá dentro de un año.

No obstante, las calificaciones son un complemento de la información del vino que aportan las bodegas, además de la descripción que realiza el degustador profesional de turno. Y si bien el límite de la escala está en los 100, eso no significa que no puedan seguir surgiendo nuevos y mejores vinos con el puntaje máximo.
La realidad es que todo está cambiando y evolucionando muy rápido en la escena del vino argentino, y cada hallazgo desnuda nuevos objetivos a alcanzar. Se avanzó mucho en los últimos treinta años, y eso explica la gran diversidad que hay en las vinotecas. Pero a la vez denota que hay mucho más camino por recorrer, y por eso el verdadero techo del Malbec es aún desconocido.

 

¿Quién da más?

Al parecer, hace un par de años se desató una carrera por llegar a los 100 puntos. Pero no por parte de los enólogos y agrónomos, que tienen ese anhelo desde el primer día, sino por la prensa especializada.
Tim Atkin MW; reconocido periodista inglés que visita la Argentina todos los años para elaborar su reporte anual, puede ser una excepción. Porque es quizás el periodista extranjero que mejor conoce los terruños nacionales, y no se desvela por el puntaje ideal. Pero James Suckling de los Estados Unidos, que comenzó a venir hace un par de años para degustar vinos argentinos, fue el primero en otorgar los 100 puntos. Stephen Tanzer (EUA) y Patricio Tapia (Chile) los merodean en sus respectivas guías. Por su parte, las revistas WineSpectator, WIne Enthusiast, Decanter y Wine & Spirits son, cada una en su medida, algo más mesuradas. Es decir que Robert Parker (la publicación) no fue pionero en darle 100 puntos a un vino argentino, pero sin dudas es la calificación más importante lograda hasta hoy, por lo que significa para el mundo del vino.
Está claro que un gran vino no aparece de golpe, se lo ve venir y la consistencia año tras año suma, más allá de la influencia del clima de la cosecha, Porque se supone que los hacedores van buscando y a la vez aprendiendo con cada vendimia. Y solo los que persisten en su búsqueda logran mejorar.
Por eso es raro cuando en un ranking anual no hay similitudes en los primeros puestos de un año a otro. Por ejemplo, si el mejor Malbec de 2017 fue X, al menos en 2018 esa misma etiqueta X pero de la nueva cosecha debería estar en los primeros puestos, siempre y cuando la bodega continúe con su elaboración.
Además los rankings cumplen una función. Sirven para asistir al consumidor, para sacar conclusiones que lo ayuden a tomar las mejores decisiones a la hora de comprar. Por eso, de alguna manera todos deberían ir para el mismo lado, ya que la calidad de un vino es mensurable y nada tiene que ver con un gusto personal, por más paladar experto sea.
Pero más allá de las polémicas que siempre despiertan los rankings, es evidente que se trata de un nuevo hito en la vitivinicultura local. Además, le devuelve un poco de fuerza al Malbec (y al vino argentino en general), después de un par de años de estancamiento del crecimiento, tanto en el mercado interno como en el externo. El impacto del logro de estos dos vinos es tan importante que ya está dando al vuelta al mundo, y hasta el Ministro de Turismo de la Nación Gustavo Santos, destacó a la distinción en una entrevista radial en la reciente Exposición Rural Argentina.

Los 20 mejores vinos argentinos según www.RobertParker.com

1 – Catena Zapata Adrianna Vineyard River Stones 2016 – 100 Ptos.
2 – Aleanna Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard 2013 – 100 Ptos.
3 – Per Se La Craie 2016 – 99 Ptos.
4 – Per Se La Craie 2015 – 98+ Ptos.
5 – Catena Zapata White Stones Chardonnay 2016 – 98 Ptos.
6 – Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita 2015 – 98 Ptos.
7 – Aleanna Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard 2014 – 98 Ptos.
8 – Catena Zapata Adrianna Vineyard River Stones 2014 – 98 Ptos.
9 – Noemia de Patagonia Noemia 2016 – 97+ Ptos.
10 – Chacra Cincuenta y Cinco 2017 – 97 Ptos.
11 – Catena Zapata Adrianna Vineyards Fortuna Terrae 2016 – 97 Ptos.
12 – Catena Zapata White Bones Chardonnay 2016 – 97 Ptos.
13 – Per Se Jubileus 2016 – 97 Ptos.
14 – Catena Zapata White Stones Chardonnay 2015 – 97 Ptos.
15 – Aleanna Gran Enemigo El Cepillo S. V 2014 – 97 Ptos.
16 – Catena Zapata Adri. Vin. Mundus Bacillus Terrae 2014 – 97 Ptos.
17 – Cheval des Andes 2014 – 97 Ptos.
18 – Aleanna Gran Enemigo El Cepillo S. V 2013 – 97 Ptos.
19 – Catena Zapata Adri. Vin. Mundus Bacillus Terrae 2016 – 97 Ptos.
20 – Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita Supercal – 97 Ptos.

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

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