La Bonarda es una de las variedades tintas más plantadas de nuestro país. Pero no es solo eso lo importante, sino que al igual que el Malbec, en casi ningún notro lugar la tienen en cuenta. Es decir que no tiene un lindo espejo en el cual mirarse como el Chardonnay, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon o Merlot. Lo positivo es que pasa a ser original desde el vamos, con el potencial que ello implica, pero lo negativo es que no tiene contra qué compararse para medir el alcance de su nivel cualitativo.

Emergió de la mano del Malbec, al mismo tiempo y en los mismos vinos que tanto se tomaron sin notar de que variedades estaban hechos. Porque fue la dupla protagonista de los Borgoña, esos tintos clásicos argentinos, no los franceses. En esa época se ponderaba su alto rendimiento y generosidad en las copas. Pero cuando el varietalismo atacó, la dejó un poco de lado, hasta que la necesidad de diferenciarse la rescató. No obstante fueron muy pocos los exponentes que se animaron a elevar la apuesta tan alta como la de los “otros grandes tintos nacionales”. En el 2000 fue el de Nieto Senetiner, luego vino Emma, el Gran Dante, los Enemigo de parcelas, y no muchos más. Es cierto que algunos enólogos también le dieron protagonismo desde otro lado, como Matías Michelini con su Bonarda Pura, quizás el primer tinto liviano con serias pretensiones, Héctor Durigutti y el Colonia Las Liebres, etc. Y seguro quedan algunas etiquetas en el camino. Pero lo importante es que la cancha quedó marcada.

La moda de los varietales irrumpió con bombos y platillos, pero no todos pudieron sostenerse en el tiempo. Y mientras el Bonarda era ninguneado como varietal, avanzaba en silencio con su comprobada efectividad. Así fue que se ganó un lugar en la góndola de los vinos con nombre de uvas. Hoy, muchos de sus competidores quedaron en el camino al tiempo que el Bonarda se multiplicó.

Se sabe que los Zuccardi tienen muchas hectáreas plantadas en la zona de Santa Rosa y Fray Luis Beltrán, pero no fue la cantidad lo que los impulsó y terminó posicionando como embajadores del cepaje, sino el potencial que le descubrieron.

Estudiaron mucho el varietal antes de dar a luz uno de sus vinos ícono, creado en homenaje a Emma, la madre de Pepe y abuela de Sebastián.

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Primero determinaron que es la tercer variedad en importancia (más de 18.000 has en 2013), después del Malbec y la cereza. Por otra parte notaron que morfológicamente la Bonarda argentina muestra fuertes similitudes con cuatro variedades italianas, (Bonarda Piemontesa, Croatina, Charbono y Uva Rara) y una variedad francesa, el Corbeau. Aunque se sabe que la misma variedad, e incluso del mismo clon, da vinos completamente distintos en zonas diferentes. Los orígenes de nuestra vitivinicultura tienen que ver con los inmigrantes europeos que llegaron con las vides bajo el brazo, y de lo que menos se preocuparon por aquel entonces fue en clasificar las variedades. Esto derivó en una gran confusión, no sólo con la Bonarda sino con varias otras uvas. Los avances ampelográficos, recién avanzado el siglo XX, lograron poner un manto de claridad en el asunto, y llamar a las uvas por su nombre.

Los datos estadísticos arrojaron que la variedad Bonarda se encuentra en todos los departamentos de la provincia de Mendoza, excepto Godoy Cruz y Malargüe. La mayor superficie con Bonarda se encuentra en el departamento de San Martín con el 24,22%, le sigue el departamento de Lavalle con el 13,16% de la superficie, seguido por Rivadavia, San Rafael y Santa Rosa, ocupando este último el quinto lugar, con el 9.23% de la superficie provincial con esta variedad.

Pero la gran pregunta es de dónde vino realmente la Bonarda, de Italia, de Francia o de España.

En Italia existen tres tipos, la Bonarda Piemontesa, también conocida como Bonarda d’ Astigniano, Bonarda di Chieri o Bonarda del Monferrato, que es la legítima, y la que en su Italia natal casi ha desaparecido debido a su rendimiento bajísimo y su poca calidad. La Croatina, o Bonarda dell ’Oltrepò Pavese, crece en la región de Lombardía. Y por último, la Uva Rara, conocida también como Bonarda Novarese, crece en las Provincias Piemontesas de Novara y Vercelli, la cual es empleada únicamente como corte en los vinos Spanna. Pero mal que le pese a los italianos radicados en la Argentina, que son muchos, estudios realizados con marcadores moleculares de ADN en las tres variedades no indican una correlación genómica entre ellas, lo cual indica que estas tres variedades son diferentes entre sí. Tampoco la Bonarda Piemontesa, que junto con la Croatina y la Uva Rara son denominadas en Italia simplemente Bonarda. Sin embargo, tampoco se encontró correlación genómica con la Bonarda argentina, por lo que la Bonarda Italiana podría ser una variedad diferente a nuestra Bonarda.

Y aunque su nombre no lo exponga, su origen está en Francia. Allí, la variedad conocida como Corbeau Noir, se asocia a la Bonarda dadas sus similitudes ampelográficas. Su origen, al igual que las otras variedades citadas es incierto, aunque se estima que surgió en lo que sería actualmente el departamento francés de Savoie. La confusión nace justo en el lugar de donde es originaria la cepa Corbeau, la provincia de Saboya, una región alpina que linda con Italia, dividida con este país solo por los Alpes. Allí, la Corbeau fue una uva muy cultivada. La cercanía geográfica, en un área donde los límites de usos idiomáticos no están bien establecidos, habría sido el puntapié inicial de toda la equívoco.

En 1970, el ampelógrafo francés Paul Truel, determinó durante un viaje a Mendoza que correspondía a la antigua variedad francesa, la Corbeau Noir por sus características ampelográficas.

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Los estudios siguieron y arrojaron resultados muy interesantes que despejaron toda duda. De acuerdo con el análisis molecular realizado en un trabajo llevado a cabo por el INTA, todas las muestras de Bonarda presentaron el mismo patrón de bandas, sin importar su origen ni prácticas de cultivo. Así, tanto las Bonarda de San Martín (departamento con mayor cantidad de hectáreas cultivadas con esta variedad), como las de San Carlos (departamento con menor cantidad de hectáreas cultivadas con esta variedad) y las Bonarda cultivadas en espaldero como en parral, fueron iguales entre sí, e iguales a la Corbeau.

Pero ya es muy tarde para cambiarle el nombre, asique la denominamos Bonarda Argentina. Y para poder entender su pasado, presente y futuro, se realizó una degustación vertical (mismo vino de diferentes añadas) del actual ícono de la variedad, el Emma.

Un vino que nació en 2009 y apoyado en el carácter de las uvas de Maipú, y que poco a poco fue escalando (literalmente), hasta llegar a la actualidad siendo un Bonarda puro de altura.

Para los que pudimos ver esta película desde el principio es fácil notar los cambios, aunque no tanto entenderlos. Pero está claro que si Sebastián Zuccardi, el responsable de los vinos top de la bodega, decidió cambiar totalmente el origen de las uvas, es por algo. Esto se ve en casi todos sus vinos de alta gama, porque el joven ingeniero agrónomo está muy convencido de que los mejores terroirs argentinos está allí, en el Valle de Uco.

Pero su propuesta fue gradual. En 2010 un poquito de Bonarda de Uco en el blend, un poco más en 2011 y 2012, dos vinos en 2013, uno puro de Altamira y ya el 2014 (ya disponible en Ozono Drinks) se denomina Emma Valle de Uco, y no hay otro.

Qué cambió en el vino, además del origen de las uvas, todo. De un vino amable y voluptuoso, donde la madurez de la fruta bailaba elegantemente con los tostados del roble, pasó a ser un vino vertical, con agarre, vivo y sin rastros de madera. La calidad está fuera de discusión como siempre lo estuvo. Lo único discutible tiene que ver mas con la nostalgia, ya que el vino nació para homenajear a la mujer del fundador de la casa, quien plantó esos parrales originalmente en Maipú. Y tenía un sentido, al menos filosófico, que esas uvas participaran del vino. Pero si hay algo que caracteriza a los Zuccardi es entender la dinámica del vino y subirse al tren correcto cuando pasa. Así llegaron al lugar que están, y ser uno de los tres máximos referentes del vino argentino.

En cuanto a Emma, seguirá sus pasos, escribiendo al historia del Bonarda argentino a su manera y con su estilo.

 

Emma y su historia desde 2009 hasta 2014

 

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Emma 2009

Bodega Zuccardi, Santa Rosa, Mendoza

De aromas frescos con dejos herbales, mas para el lado de los vegetales y con cierta madurez. Un carácter clásico muy bien logrado, hay volumen y vinosidad con linda textura. Jugoso, con taninos algo macizos y dejos tostados que se van marcando. La frescura está presente pero su final de boca ya va virando hacia lo licoroso, con cierta fuerza cálida del alcohol. Beber en 2016.

 

Emma 2010

Bodega Zuccardi, Santa Rosa y San José (Tupungato), Mendoza

Sus aromas son menos expresivos que el 2009 y se sienten algo mas clásico(ojo que puede no ser una botella feliz). De paladar compacto y con firmezas, de expresiones maduras y final cálido. Mantiene un buen volumen pero sin la fuerza original que tanto aportó al varietal apenas llegó al mercado. Beber en 2016.

 

Emma 2011

Bodega Zuccardi, Santa Rosa y San José (Tupungato), Mendoza

Sus aromas se sienten bien integrados, algo ahumados pero equilibrados. De buena frescura y vivacidad, con taninos finos e incipientes, incluso algo mordiente en su paso y con un carácter de fruta negra muy agradable. No es muy profundo pero si franco y jugoso, con fluidez y vivacidad. No hay complejidad pero se nota que la madera está mejor integrada. Beber entre 2016 y 2018.

 

Emma 2012

Bodega Zuccardi, Santa Rosa, Tupungato y San Carlos, Mendoza

De aromas poco expresivos, franco en boca y con volumen, pero muy fluido. También voluptuoso pero sin tanto agarre, solo un poco al final. De expresión cálida, fiel reflejo del año, con un leve dejo herbal sobre el final. Taninos sin fuerza pero hay buena expresión, y seguramente gane delicadezas en botella. Beber en 2016.

 

Emma 2013

Bodega Zuccardi, Santa Rosa, San José y Altamira, Mendoza

Sus aromas están muy atados, pero hay frescura y un paladar fluido. De textura joven y sin tanto carácter de fruta, mas roja que negra y nada de vegetal. Trago poco profundo, ágil y con buena tensión en su entrada. Hay volumen y carácter de clima frío. Un vio más gastronómico por su paso vivaz pero hay que ver si desarrolla más carácter y complejidad con la guarda. Beber entre 2016 y 2019.

 

Emma 2014 Valle de Uco ($550 cosecha actual) 

Bodega Zuccardi, Valle de Uco, Mendoza

Mantiene la línea pero con más agarre, es otro vino. No hay volumen pero si más profundidad. Un vino vertical, jugoso y con tensión, de taninos vivaces y equilibrados, más allá de su juventud. Hay una continuidad con una acidez mas firme y el foco puesto más en la longevidad a partir del nervio del vino que en la madurez del carácter frutal. Beber entre 2016 y 2020.

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Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.