Están todos sorprendidos con los nuevos rosados argentinos, incluso aquellos consumidores que los vienen siguiendo de cerca en los últimos años.

Sin dudas, esta categoría demuestra con creces la gran evolución del vino nacional que se viene dando en las últimas décadas. En realidad, todo es producto de una sana madurez basada en el aprendizaje, y con la tecnología de aliada.

Pensar que a finales del siglo pasado los rosados eran vinos escurridos, bajos de alcohol y abocados. Líderes del mercado en su momento, porque reinaban en las mesas, servidos en vasos altos con hielo y soda. Y se sabe, el final abocado servía para mitigar sus rusticidades.

Pero fueron desapareciendo, y poco a poco los reemplazaron los hijos de la sangría. ¿Qué es esto? A principios del milenio, para lograr los grandes tintos de cada casa se buscaba la mayor concentración, tanto en la viña como en la bodega. Es decir que, al entrar la uva, se prensaba y se separaban los primeros jugos (entre un 20 y un 30%) para luego continuar con la fermentación y elaboración de ese tinto de alta gama. Pero ese mosto separado y apenas teñido de rosado no se podía tirar. Así nacieron los primeros rosé de este milenio. Pero el púbico no los recibió con los brazos abiertos, y nunca despegaron. Claro, un vino que se supone debía ser frugal y liviano, para consumo informal, llegaba a las copas con estructura y casi 14 grados de alcohol. Ahí fue cuando algunos enólogos se dieron cuenta que para lograr un buen rosado había que hacer lo mismo que para lograr un buen tinto, blanco o espumoso desde el vamos. Y eso significaba, antes que nada, tener que cosechar la uva pensando en el vino a elaborar.

Los rosé actuales son como deben ser los rosados, livianos (bajos en alcohol) y chispeantes en boca, muy refrescantes por su acidez marcada, y de paladar ágil y entretenido. Es cierto que algunos son más serios, con equilibrio y buen cuerpo, y hasta se pueden lucir en la mesa. Pero el rosado nació para destacarse sin llamar tanto la atención por sus cualidades vínicas, y más si es en momentos previos a la mesa o en situaciones casuales.

Hoy existe una amplia gama de rosados argentinos, provenientes de todas las regiones vitivinícolas. Algunos apostaron por convertirse en objetos de admiración a partir de botellas impactantes y hasta corcho de vidrio. Y está bien, porque debería ser el primer vino a servir en casa a los invitados antes de pasar al comedor. Y casi sin decirles nada, la botella y el vino deben causar una buena primera impresión.

Malbec y Pinot Noir mandan, pero hay rosados de casi todas las cepas tintas.

Por suerte la mayoría ya encontró su camino y estilo, vienen con tapa a rosca (más práctica), y la idea es consumir los del año, y agotarlos antes que termine el verano.

15 Rosados para descubrir en Primavera

Lagarde Organic Rosé 2019

Bodega Lagarde, Luján de Cuyo, Mendoza

Sin dudas se trata de un rosado diferente y con personalidad, porque las uvas provienen de vides plantadas en 1906, que desde 2015 poseen certificación orgánica. Es una cofermentación de Semillón (90%) y Malbec, eso explica mucho su gracia en boca. Refrescante y austera, bien matizada con toques de fruta roja. Botella atractiva y práctica tapa a rosca.

Puntos: 89

ZunZun Rosado de Cabernet Franc 2019 CF

Bodega Lamadrid, Agrelo, Mendoza

Su simpático nombre remite al colibrí en Cuba, país de origen del propietario de la bodega; única inversión caribeña vínica en el país. No obstante, este vino es hijo de Gabriela, su hija. De buen cuerpo y cierto peso en boca, con agarre y leves dejos herbales. Paso mordiente, con buen volumen y final seco. Es más bien un rosado alegre por fuera pero más serio y para la mesa por dentro.

Puntos: 88

Santa Julia Rosé 2019

Bodega Santa Julia, Mendoza

Es el mítico Syrah Rosé de Santa Julia, pero totalmente aggiornado, por fuera y por dentro. De buena vivacidad y notas de frutas rojas, trago agradable e incluso con cierto carácter. Es liviano y refrescante (6,3 ac/l), pero a la vez con buen cuerpo, ideal para acompañar sándwiches y ensaladas de todo tipo.

Puntos: 88

Rosa de Maimará 2018

Bodega Fernando Dupont, Jujuy

No hay tanta tecnología ni oportunidades en La Quebrada de Humahuaca, por ese este rosado nace a partir del sangrado de uvas Syrah y Cabernet Franc, que luego de mezclan. Es un vino con personalidad y buen agarre, de paso limpio y sin las notas de madurez que solía tener. Una experiencia distinta dentro de la categoría.

Puntos: 88

Vicentín Blanc de Malbec 2018

Vicentín Family Wines, Mendoza

Si bien dice blanc, su aspecto se luce más por el lado de los rosados, tan tenue como brillante. De aromas frescos y austeros, paladar en línea con un leve carácter frutal. Bien logrado, con cierto equilibrio y un paso graso que le queda muy bien y resalta la fruta roja del Malbec sobre el final de boca.

Puntos: 89

Susana Balbo Signature Rosé 2019

Susana Balbo Wines, Valle de Uco

Este elegante blend de Malbec y Pinot Noir nació como base de un espumoso Charmat en 2015, pero desde 2016 se ha consagrado como rosé. En esta cosecha hay un carácter frutado más sutil que remite a fruta rojas, con agarre y un aspecto más tenue. De paso vibrante y muy vivaz, con final equilibrado.

Puntos: 90

Famiglia Bianchi Rosé Blend 2019

Bodegas Bianchi, San Rafael, Mendoza

Es una de las novedades del año de la bodega, un blend a base de Malbec y Pinot Noir, de aspecto tan suave como brillante. De aromas expresivos y frugales, con dejos de frutas rojas. Trago vivaz y refrescante, con agradable tensión y un final amable que lo equilibra y le aporta profundidad.

Puntos: 88,5

Saurus Pinot Noir Rosé 2019

Leo Puppato es uno de los enólogos que más cantidad y diversidad elabora de vinos a base de Pinot Noir, es decir que conoce muy bien a la uva. Ha logrado un rosado para adoptar. Con la acidez bien marcada y un leve dejo frutal, de trago vivaz y limpio, con final refrescante. Ideal para disfrutar como aperitivo.

Puntos: 88,5

Mendel Rosadía 2019

Bodega Mendel, Valle de Uco

Con la idea de cosechar todas las uvas juntas (pero fermentados por separado), Roberto de la Mota diseñó la segunda cosecha de Rosadía, uno de los rosados que sacudió el tablero. Combinando Pinot Noir de San José, Cabernet Franc de Altamira, Merlot en partes iguales, logró un vino expresivo, con aromas frescos a frutas blancas (pera y durazno). De paladar franco y amable, con buen volumen y paso graso. Con su frescura integrada, resulta algo más directo que el anterior. Se hicieron 8000 botellas.

Puntos: 90

Kaiken Malbec Rosé 2019

Bodega Kaiken, Agrelo, Luján de Cuyo

Es otro de los rosados que se fue acomodando a las modas, y desde 2016 se elabora desde la viña. Eso explica su aspecto más tenue y brillante, reflejo de una vinificación mejor lograda. De aromas austero pero frutales, y paladar más tenso que sus predecesores. Apoyado en la fruta roja, con muy buen con agarre y un final de boca consistente, con gracia y carácter.

Puntos: 89

Luigi Bosca Rosé 2019

Luigi Bosca, Mendoza

Como siempre desde que salió al mercado, es un rosado diferente, tan atractivo por fuera como por dentro. De aspecto rosa pálido, brillante y elegante. Aromas delicados y florales, con algo de frutas blancas. Tenso y voluptuoso, con la acidez sostenida, y algo de piel de duraznos. De paso vibrante y un agarre delicado. Se nota que el cambio en la composición le vino muy bien (ahora es un blend de Pinot Noir y Pinot Gris).

Puntos: 90,5

Blend Rosado 2018

Bodega Ruca Malen, Valle de Uco

Sus aromas son poco expresivos. Con buena frescura y un final austero, más de Chardonnay que de Malbec. De aspecto brillante y a la moda, pero le falta algo de gracia en su paso por boca, más allá que la vivacidad está bien lograda. Cumple muy bien, aunque en el 2019 se espera más impronta del Malbec (será de Ugarteche).

Puntos: 88

Carmela Benegas Cabernet Franc 2019      

Finca Libertad, Cruz de Piedra

Hace tiempo que dejó de ser un rosado original por ser de Cabernet Franc para pasa a ser un destacado exponente de la categoría. De aromas intensos, con agradable tipicidad, y una frescura integrada. Paladar franco, con buen cuerpo, paso mordiente y un carácter propio. Está más para lucir en la mesa que como aperitivo por copa.

Puntos: 89

Norton Rosado de Malbec 2018

Norton, Mendoza

Rosado de Malbec que cumple más por vivacidad, ya que sus aromas son poco expresivos, y su carácter frutal está domado por el paso del tiempo. Pero gana por ser refrescante y por su paso mordiente. Y por su estilo, puede disfrutarse solo por copa o ser base de innovadores tragos con vino.

Puntos: 87,5

Rosé Las Perdices 2019

Viña Las Perdices, Agrelo

Muy bien por este rosado que supo subirse a tiempo al tren y ser protagonista de la nueva ola. De agradable aspecto rosa pálido y aromas frutales. Algo crispy en su paso por boca, con cierto carácter generoso, cuerpo y fuerza, y su final es amable. Muy bien para lucir en la mesa, por su botella elegante pero también por su equilibrio.

Puntos: 88,5

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.