El vino es una industria noble, por ser el fruto natural de la tierra; pero también por tener las puertas abiertas a todo aquel que quiera sumarse. Eso explica el auge del vino argentino de los últimos veinte años. En el que muchos se acercaron a la industria atraídos por el negocio potencial, pero también por todo lo que significa tener un vino propio. Pero también hubo personas dentro de la misma industria que tuvieron una visión y supieron cambiar a tiempo.

Como Juan Carlos Muñoz y su familia, que durante más de veinte años y hasta 2003 se dedicaba a hacer vinos a granel y para otros, siempre a partir de viñas propias. Hasta que en 2004, el joven wine maker decide; junto a sus hermanos; abrirse un camino nuevo; vender sus propios vinos al consumidor.

Claro que para hacer vinos con más pretensiones era necesario tener bodega. Fue así que construyeron en 2004 en Agrelo su bodega. Pero por más know how vínico, había que definir un estilo y encontrar los vinos que mejor los representaran; sobre todo teniendo en cuenta el auge del Malbec y la creciente competencia reinante. Y si bien en 2004 se animaron con la primer vendimia, los primeros vinos de Viñas Las Perdices salieron al mercado en 2007.

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Juan Carlos Muñoz es un enólogo de perfil bajo, y por más que muchos consideran a sus vinos como de culto pero al alcance de la mano (por la relación calidad-precio que ofrecen todas sus etiquetas), sus vinos también; más allá de sus originalidades. Recibido en 2001, pero trabajando en el vino con su familia desde siempre, tiene una visión simplista del vino.

Por eso no dudó a la hora de continuar con la visión de su padre, quien fuera pionero en la zona (la bodega está detrás de Séptima). De sus 90 hectáreas de viñas de más de 40 años, elige las mejores uvas para sus treinta etiquetas, y lo demás lo elabora para terceros, con una visión más cualitativa que cuantitativa. Porque saben que dependiendo el año, los vinos de traslado van a seguir siendo un buen negocio, siempre y cuando respondan a las exigencias de los clientes actuales.

A medida que pasan los años, y el mercado responde, algunas variedades seleccionadas se van multiplicando a partir de barbechos propios, tanto en la finca de Agrelo (Luján de Cuyo) como en la de Barrancas (Maipú).

Y si bien las variedades clásicas no faltan, una de las claves por las que la bodega ha logrado un posicionamiento entre los consumidores exigentes es la elaboración de varietales alternativos. Y su Albariño es el mejor ejemplo de ello. Un blanco español (de origen portugués en este caso) que es furor en el mundo, y que en su versión local demuestra tener personalidad propia. Esta al caer el 2014, que será la cuarta cosecha. Seguirá siendo una producción limitada de 10.000 botellas, sin contacto con madera y con un trabajo sobre borras que le aporta consistencia a su trago. Sin dudas, este vino les permitió apostar fuerte a otros blancos, en pleno auge de tintos. Así nacieron el Pinot Gris, Sauvignon Blanc, Viognier y Torrontés. A los varietales que ofrece la bodega en su línea joven (todos a $89), les siguen seis Viñas Las Perdices Reserva; un Malbec, un Cabernet Sauvignon, un Bonarda, un Pinot Noir, un Sauvignon Blanc fermentado en barricas y el afamado Albariño; tan atractivo por fuera como por dentro. Pero no es esta la única rareza de la casa. Porque elaboran el Ala Colorada, un Cabernet Franc Gran Reserva que existía antes que el varietal se pusiera de moda. Para concebir los top de la casa, Juan Carlos Muñoz se vuelca por blends; Reserva Don Juan y Tinamú. Pero eso no es todo, porque elaboran seis espumantes; método tradicional y Charmat; incluyendo el divertido y dulce Sweety. Además dos cosecha tardía, también originales. Un blanco a base de Viognier y un tinto de Malbec. Y como si esto fuera poco, han sacado al mercado un Bag In Box con su Malbec 2013. Un novedoso pack que permite disfrutar a muchos del mismo vino en un mismo momento y lugar; y a un costo muy atractivo ya que los 3 litros (equivalen a 4 botellas) cuestan $267.

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Pero Juan Carlos no se queda quieto y sigue experimentando año tras años en busca de vinos que puedan sorprender al consumidor. Ahora está trabajando en un tinto y un blanco. El primero es un Ancellotta 2014 puro, fermentado en barricas y criado allí mismo durante un año. Las uvas provienen de Agrelo, y formará parte de Ala Colorada, acompañando al Cabernet Franc. El segundo es un Chardonnay del año. Será la primer cosecha de Las Perdices Reserva.

Esta claro que no se trata de una bodega boutique, y tampoco llega a ser una bodega mediana. Pero su capacidad (1.250.000 litros y 400 barricas) y propuesta son para respetar. Lo que tiene es una clara visión comercial, con una propuesta bastante original y diversa, con precios muy razonables, y una venta selectiva (no se vende en supermercados). Esa es la fórmula que le ha permitido a la pequeña Viña Las Perdices colarse entre los nombres propios de los vinos argentinos.

 

Algunos vinos de Viñas Las Perdices

 

Viñas Las Perdices Albariño 2013

Viñas Las Perdices, Agrelo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Jul2015 $140)

Los viñedos, de seis años, fueron implantados con estacas introducidas al país por ellos mismos. De agradable intensidad aromática y buena expresión frutal. De ataque franco y fresco con la fruta tropical (ananá, pera, durazno blanco) que domina; con volumen y frescura. De trago amable y agradable, no es profundo, y su madurez esta bien equilibrada con la frescura. Algo verde y con potencia en su fina. Un blanco para llevar a la mesa por su carácter. Se nota la juventud de las cepas en el vino, ya que no es complejo, pero le sobra impacto. Este cepaje internacional tiene toda la vida por delante para desarrollar un estilo argentino.

Puntos: 88

 

Las Perdices By The Glass Malbec 2013

Viña Las Perdices, Mendoza 

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Jun 2015 $265 Bag in Box x 3l = a 4 bot de 750cc)

Aromas de buena intensidad, algo maduro y con toques lácticos aportados por el contacto con roble. De paladar franco y dejos herbales. En boca es intenso y cálido, de buen volumen y con taninos algo firmes. En su final largo y persistente le gana la calidez a la frescura final. Causa impacto por su presentación y practicidad, pero también en la copa. Además su relación calidad-precio (RPC) es muy buena. Quizás le falta equilibrio de sabores y texturas, pero tiene atributos suficiente para agradar más allá del bag in box.

Puntos: 84

 

Ala Colorada Cabernet Franc 2012

Viñas Las Perdices, Agrelo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Jul2015 $189)

Elaborado a partir de viñedos propios de doce años y con una crianza de un año en barrica. Así, Juan Carlos Muñoz, enólogo-propietario, logra este tinto de etiqueta curiosa. De paladar fluido con cierta densidad, y su fruta bien madura, pero también con taninos vivaces y una frescura muy actual. La madera, por ahora, es co-protagonista con el Cabernet Franc, sobre todo en el final de boca.

Puntos: 87

 

Tinamú 2011

Viñas Las Perdices, Agrelo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

Tinamú es el tipo de Perdiz que hay en Argentina, y es pariente del pingüino y del ñandú; a diferencia de la perdiz europea que es familiar de la gallina. Se trata de un blend tinto muy pensado todos los años por parte de su autor. Quien en 2011 eligió Malbec (60%), Cabernet Franc (25%), Petit Verdot (10%) y lo completó con Tannat (5%), que reposó dos años en barricas. De aromas equilibrados rodeados por notas de crianza. Entra con agradable frescura y buena fluidez. Es carnosos y sus taninos se mantienen bien firmes. De carácter maduro y especiado, con un largo y ahumado final. Beber entre 2015 y 2017.

Puntos: 88

 

Las Perdices Swetty s/a

Viñas Las Perdices, Agrelo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Jul2015 $89)

Un espumante divertido, por fuera y por dentro. Bien fresco y de trago agradable. En boca el amargor del Torrontés equilibra el dulzor natural del vino, más allá de las fragancias que le aporta. Mientras que los demás componentes (Sauvignon Blanc, Viognier y Pinot Gris) le dan cierto cuerpo y vivacidad; con burbujas persistentes. Una opción ideal para brindis informales.

Puntos: 86

 

 

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.