Pioneros en Agrelo, la propiedad de la Familia Muñoz López, donde está ubicada Viña Las Perdices, se comenzó a cultivar en el año 1972, cuando Don Juan inició las actividades con sus hermanos. En el año 2004 funda Viña Las Perdices. Actualmente esa finca cuenta con 90 hectáreas de viñedos que incluyen viñas de más de 40 años e implantaciones nuevas a partir de 1999.

Allí viven 16 familias, en 16 viviendas que constituyen una pequeña comunidad, habitadas por 65 personas en total entre grandes y chicos. Los primeros que llegaron a trabajar a la finca lo hicieron a principios de los años ’80. La última incorporación fue hace 2 años.
A estas familias, Viña Las Perdices les ofrece trabajo permanente y continuo todo el año, vivienda y servicios sin cargo -energía, agua corriente, recolección de residuos-. La bodega también se encarga del mantenimiento de calles vecinales y caminos consolidados, a fin de posibilitar el ingreso 4 veces al día de la línea de colectivo que utilizan los chicos para ir a la escuela.

EL ARRAIGO RURAL
“Comparando con la pampa húmeda, en la cual la mecanización del cultivo de grandes extensiones ha ocasionado migraciones hacia los cinturones de las grandes ciudades con la consecuente pérdida del aprendizaje de los oficios de sus padres, en nuestra tierra se destaca el traspaso de conocimientos y contagio de la cultura del trabajo en el entorno del campo y naturaleza dada por nuestras vides”, afirma Nicolás Muñoz, Gerente Administrativo de Viña Las Perdices.
“Las personas viven en un espacio que se asemeja a un barrio. Tienen contención y resguardo gracias a esta forma de vida entre viñedos. No tienen que utilizar las rutas provinciales o caminos para ir al trabajo, ahorran ese tiempo para ocio propio o para compartirlo con sus seres queridos. En el caso de los chicos, ven trabajar a sus padres, comparten con ellos almuerzo y cena. Cuando terminan sus estudios ya tienen una idea sobre los oficios y pueden evaluar si les agrada aprender y continuar ese camino. Este es un breve resumen de nuestro pequeño aporte de Responsabilidad Social Empresaria” , finaliza Nicolás.

LA GRAN FAMILIA
La bodega le da empleo a un total de 50 personas en planta. Quienes trabajan en producción de viñedo, 20 personas, realizan las tareas culturales según la estación y aproximadamente 10 personas se abocan al trabajo en bodega y depósito. Las tareas de administración y ventas la lleva a cabo un total 20 personas que no viven en la finca. Quienes tienen mayor experiencia van transmitiendo sus conocimientos a quienes lo necesitan y se van incorporando a la gran familia de Viña Las Perdices.
“En una industria que acostumbra a trabajar con empleados eventuales para las cosechas, el trabajo con personal permanente es algo poco habitual. En Viña Las Perdices consideramos de altísima importancia poder contar con la misma gente año tras año, con todo lo que eso implica a nivel capacitación, fidelización y la impronta artesanal”, explica el Ing. Juan Carlos Muñoz, Presidente y WineMaker de Viña Las Perdices.
El año agrícola se inicia en junio con la poda y atada, que abarca hasta la primer quincena de septiembre. A partir de la segunda quincena de ese mes, se inicia la tarea de baja de malla antigranizo (que había estado enrollada para la poda) y también se da comienzo al des-brote de primavera, que consiste en elegir los brotes mejor ubicados y con más fuerza y sacar los que no cumplen con el requisito.
Una vez terminada esta etapa, se dedican a guiar los brotes en la canopia y cuando sobresalen por encima de la tela, se corta en forma mecánica. También se realizan tareas de mantenimiento general de la finca, como reubicación de los laterales de riego por roturas mecánicas, limpieza de malezas en general por todo el predio, recambio de alambres cortados, de palos en mal estado (podridos por el transcurso del tiempo), mantenimiento de la tela anti-granizo por roturas, etc.
Luego, a mitad de febrero, se inicia la vendimia que consiste en la cosecha de la uva, selección de granos, despalillado, prensado, etc. Primero se recolectan aquellas que serán las bases de espumante, luego variedades blancas y por último variedades tintas y tardías. Al finalizar la cosecha, toman unos días de vacaciones quienes no lo hicieron en el mes de enero.

Viña Las Perdices es un emprendimiento familiar desarrollado por Juan Muñoz López, su esposa Rosario y sus hijos: Nicolás, Estela y Juan Carlos.
De tradición agricultora, Juan Muñoz Lopez llegó a la Argentina en el año 1952 desde su Andalucía natal, en el sur de España, en busca de nuevos horizontes. La familia se instaló en Mendoza en 1954 y a partir del año 1958 comenzó con el cultivo de vides. Durante los primeros 20 años se dedicaron a comercializar uvas.
En el año 1977 construyeron la primera bodega en Vistalba, y desde entonces – hasta el año 2003 – se elaboró ininterrumpidamente vinos de los viñedos propios en Agrelo que se comercializaban a granel, sin una marca propia.
Fue en el año 2004 que la pasión por el vino de la Familia Muñoz López se concretó en un nuevo emprendimiento y se construyó Viña Las Perdices en la finca de Agrelo. Los primeros vinos comenzaron a comercializarse a mediados del año 2006.

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