Carlos Pulenta es uno de los nombres más prestigiosos de la vitivinicultura local. Miembro activo de una de las familias vitivinícolas más importantes de nuestro país, y creador de Bodega Vistalba. Emprendimiento al que se sumó en 2009 el empresario Alejandro Bulgheroni. Pero más allá de esta resonante incorporación, la bodega y sus vinos mantuvieron su espíritu original.

Lejos de ser una bodega aburrida como dice Carlos, el concepto detrás de Vistalba es consistente. Porque todos los vinos parten de la misma finca de 60 hectáreas donde se levanta la bodega, y de las cuales 50 están plantadas con Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda. Estas son las protagonistas de los tres vinos de la bodega, todos blends. Básicamente porque no hay lugar para plantar otra variedad (más allá de dedicar 0,5 ha para plantar un Cabernet Franc para hacer “travesuras”), pero también porque la idea es demostrar en las botellas el carácter de ese terruño a partir de esas viñas viejas, plantadas en 1948.

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Todo esto la hace previsible, pero a la vez la diferencia de muchas otras. Porque son muy pocas las que pueden ofrecer vinos que no hayan cambiado con el tiempo, y que se mantengan fieles a sus principios. Y por consiguiente, que el tiempo sea la única variable de cambio que los enófilos puedan analizar con el paso de los años. Sin ir más lejos, así se conciben los mejores vinos franceses, pocas etiquetas a partir de un lugar específico y del respeto por el mismo en bodega.

Carlos Pulenta sabe mucho de la importancia de la historia en un vino, y ya la está escribiendo con sus Cortes A, B y C, desde siempre elaborados por Alejandro Cánovas, quien cuenta además con el asesoramiento de Alberto Antonini.

 

Secretos de vinos de finca

Si bien el concepto y las ganas de hacer historia con sus vinos estuvo claro desde el principio, algunos cambios en la forma de vinificar y de interpretar el terruño hubo a lo largo de estos doce años. Por ejemplo en su primer añada (2003) los vinos fueron criados 100% en barricas nuevas, algo que luego fue moderándose con el devenir de las cosechas, hasta llegar a utilizar un máximo de 60% de roble nuevo en sus vinos.

Personalmente considero que a partir de 2009 los vinos encontraron su perfil definitivo. Y no por casualidad es uno de los preferidos del autor, quien además se preocupa mucho por la química del vino y su desarrollo en diferentes volúmenes. Por eso hay barricas que van a botellas clásicas y otras seleccionadas para embotellar Magnum (botellas de 1,5 litros) y Doble Magnum (botellas de 3 litros).

Sin embargo, para Alejandro Cánovas la 2007 fue una de las mejores cosechas, mientras que la 1998 (aún no existía el proyecto) y la 2008 fueron de las peores. Y lamentablemente, algo similar viene la 2016, un año desafiante para agrónomos por el retraso del ciclo y las lluvias excesivas. No obstante, están virando al laboreo tradicional y orgánico en toda la finca, para lograr una mejor expresión del terroir, eliminaron los productos de síntesis para poder darle vida al suelo. Es decir que para ellos, el suelo es un elemento vivo, un concepto bastante novedoso para nuestra viticultura. Alejandro dice “a veces se hacen cosas sin saber por qué, y el conocimiento te lleva a mucha otras preguntas y a más búsquedas. Esta es la diferencia con nuestros antepasados; ellos sabían que hacían, pero no por qué lo hacían. Hoy se sabe por que, y eso permite muchas otras opciones”.

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Carlos Pulenta sabe que tienen una gran responsabilidad siendo los “dueños” del nombre del lugar. Una marca que no dudarán en compartir cuando se hayan asegurado que la zona adquiera el valor que se merece, más allá de las variedades y de los enólogos. Pero para eso falta mucho, ya que no hay normas definidas; aún Vistalba ni siquiera tiene límites.

Volviendo a los vinos y a las “pocas” novedades, el enólogo confiesa que en 2009 comenzó a cofermentar al Malbec con Bonarda y con Cabernet Sauvignon, para lograr una mejor integración. Y actualmente, está empezando a criar vinos en foudres de 3000 l de roble francés. Algo que sin dudas otorgará texturas más finas a sus futuros vinos.

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Degustación vertical como pocas

Corte A, en el mercado está el 2012 ($600 a Dic2015). Vinos degustados del más nuevo al más viejo, ordenada por preferencia:

1) Corte A 2007

Bodega Vistalba, Luján de Cuyo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

De aromas integrados, delicados y elegantes. Paladar fluido, con frescura y taninos tensos, muy agradables. Hay una frescura final que equilibra muy bien el mensaje de fruta roja cálida, y le da más profundidad a cada trago. Muy agradable la relación entre fluidez y texturas, y la madera muy integrada. Y en su largo final de boca emergen notas interesantes de frutas maduras y especias, con leves toques vegetales amarguitos que hablan mas de un lugar que de una variedad. Beber entre 2016 y 2018.

Puntos 93

 

2) Corte A 2013

Bodega Vistalba, Luján de Cuyo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$ (todavía no lanzado)

De este vino se hicieron 12.000 botellas, y ya lleva un año de estiba. Sus aromas son densos y algo compactos, pero no pesados. Al principio cerrado por sus notas de crianza. De paladar franco y buena fluidez, con cierta frescura y taninos finos y a la vez firmes. Hay agilidad con carnosidad, y ese carácter de fruta roja algo madura pero con la frescura bien sostenida que lo distingue. Hay enjundia, con cierta potencia, y a la madera aún le falta meterse bien en el vino. Algo que seguro logrará antes de llegar al mercado. Beber entre 2017 y 2022.

Puntos 92

 

3) Corte A 2011

Bodega Vistalba, Luján de Cuyo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

De aromas compactos y pasas de uva, en línea con su personalidad. De carácter más negro, con taninos finos y firmes, algo incisivos. Tiene mucho medio de boca, con buena frescura, pero su final abrupto. Lo herbal se despega un poco y demuestra que necesita más botella que el 2013 para alcanzar su plenitud, por ser mucho más compacto, aunque con la madera mas integrada. Beber entre 2017 y 2020.

Puntos 90

 

4) Corte A 2005

Bodega Vistalba, Luján de Cuyo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

Esta cosecha no tiene Bonarda porque quedó muy herbácea, a causa de un granizo tardío en la finca. De aromas compactos y poco expresivos, paso fluido con cierto peso, redondo y poco profundo. Con madurez de fruta, mas classy, pero dócil, de buen volumen y taninos que se sienten firmes en el final, pero con equilibrio. Esto le da al vino mas potencial, pero aún no se le ha despertado la complejidad. Beber entre 2016 y 2018.

Puntos 90

 

5) Corte A 2009

Bodega Vistalba, Luján de Cuyo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

De aromas algo apretados y concentrados, con su paladar en línea, pero más carnoso que el 2011, y más rojo. Hay más madurez de fruta y taninos vibrantes, pero no parejos. De paso cálido, con mucho volumen, y un medio de boca muy tenso pero con la madurez como eje. Necesita estiba, para poder desarrollar su potencial y ganar complejidad.

Puntos 90

 

6) Corte A 2003

Bodega Vistalba, Luján de Cuyo, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

De aromas densos y bien cálidos en cuanto a expresión de fruta. Franco y contundente en boca, con un denso paso por boca, con taninos duros y poco profundo. Mucho ataque pero sin tanta expresión, se muestra muy cerrado y apretado, con notas de fruta roja madura y cálida. Un vino que no habla del lugar pero sí de la fruta y su madurez, en un estilo muy compacto. Beber.

Puntos 90

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.