Carlos María Bertola es originario de Coronel Suárez pero la vida lo llevó a formar familia en Italia, y vivir en Monza, Como y la Toscana, donde se enamoró además de su mujer, del buen vino. Y como siempre le tiró regresar en 2005 decide adquirir campos en Coronel Pringles, sobre las sierras de Pillahuincó, en Sierra de la Ventana. Un lugar que tiene mil colores y que hechizó a toda la familia. Allí se preguntó “cómo no se puede poner viñas acá”.

Carlos María siempre estuvo ligado al campo y cultivó una pasión especial por lo orgánico, pasión que comparte con su mujer. Es por ello que el proyecto también fue en honor a la tierra y a Douglas Tompknis (el reconocido ecologista estadounidense dedicado a la conservación, restauración y activismo medioambiental con mucha influencia en la Argentina). Así nació Myl Colores, bautizado por la belleza del campo y también por las iniciales de sus dos hijos.

Lo más interesante del campo es su ubicación, a 100km en línea recta del mar y a una altura que oscila entre los 300 y los 400 msnm, “es similar a Bolgheri” se entusiasma el propietario en alusión al famoso terruño italiano que dio origen a los Supertoscanos a fines del siglo XX.

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En 2007 encaró un estudio de suelos junto a Juan Argerich (h), ingeniero agrónomo que dio origen a Saldungaray, la primer bodega reconocida de la zona. “A Juan le gustaron muchos rincones del campo” cuenta Carlos María. Pero enseguida vino la crisis de 2008 y se tuvo que frenar todo. Pasaron dos años y Saldungaray seguía su firme camino, y entonces a Carlos María y su mujer les volvieron las ganas de convertirse en bodegueros. En Agosto de 2010 toman la decisión y en Noviembre ya estaban plantadas las 2,5 hectáreas de la mano de Rubén Sfragara, el enólogo que más trabaja en la zona. Allí, los vientos y las heladas tardías son los problemas más grandes, sin embargo en 2013 tuvieron su primer vendimia, en la que el Chardonnay respondió muy bien. “Queríamos algo puro y sin tocar para ver qué da”, recuerda Carlos María al referirse a su primer cosecha.

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También plantaron Pinot Noir, Malbec (por obligación) y Tannat, en esta viña experimental en la que hubo que hacer todo, y que presenta suelos interesantes con tosca, piedra y calcáreo. Una de las ventajas del terroir es su muy buena amplitud térmica en verano.

Si bien recién se presentan en sociedad buscando su identidad, saben que su camino está por el lado de los blancos y los espumantes. Y como en nuestro país los blancos son más difíciles de vender, se lanzaron con sus vinos espumosos de método clásico, apostando con fe ciega a sus Chardonnay y Pinot Noir. Hoy ya tienen 2013, 2014 y la 2015 recién embotellada, pero en 2016 perdieron toda la cosecha; “nos quemaron la viña combatiendo la rama negra en los campos de la zona”, cuenta Carlos María quién asegura tener ya solucionado el tema de cara al año próximo.

Está claro que es una zona más apta para las variedades de ciclo corto, y al parecer el Chardonnay es la que mejor se adaptó, también el Pinot Noir “aunque le costó un poco”, confiesa el creador de Myl Colores. Con el Malbec no está muy entusiasmado, aunque las tres cosechas dieron poco, de muy buena calidad y sanidad. Las uvas para espumantes se cosechan a fines de Febrero, mientras que el Malbec un poco más adelante.

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Por ahora, la producción anual es de apenas 3000 botellas, ya que obtienen menos de 3000 kg por hectárea. Todo se cosecha y se procesa en un día, junto a Rubén Sfragara, quien elabora los vinos base en Saldungaray, la bodega donde reside, y luego la toma de espuma se hace en el campo. El lugar no sólo tiene su propia belleza sino que las vides están sobre plegamientos muy antiguos, ya que las rocas precámbricas que constituyen el basamento cristalino de estas sierras (Pillahuincó, Cura Malal, Tandilia y Ventania) son las más antiguas conocidas en el mundo, con 2200 millones de años. Mucho más que los 70 millones de años que ostentan los suelos de Champagne. Y si bien esto no asegura el éxito de los espumosos Myl Colores, significa que el terruño tiene algo único y especial. Ahora el desafío será embotellarlo.

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Espumosos de Myl Colores

 

Myl Rosé Extra Brut 2013

Bodega Myl, Sierra de la Ventana, Buenos Aires

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Ago2016 $250)

Fue el vino inaugural del emprendimiento, y del cuál sólo se hicieron 3000 botellas. Blend de Chardonnay (82%) y Pinot Noir (18%) con 15 meses sobre borras. De aspecto piel de cebolla profundo, con tonos cobrizo marcados y buen brillo. Aromas maduros bien logrados, con poca burbuja pero fina, de paladar franco algo profundo, de carácter frutal con toques licorosos. Llena la boca y muestra buena estructura para servir en la mesa.

Puntos 89

 

Myl Nature 2013

Bodega Myl, Sierra de la Ventana, Buenos Aires

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Sin agregado de licor de expedición, del cual se elaboró 500 botellas. Es vertical y fresco aunque no llega a ser tenso. Sus aromas y sabores son sutiles y no muy expresivos. Se nota que respeta el estilo de la casa con un paso más graso, pero a la vez demuestra menos fuerza en sus carácter, a la vez que un paladar delgado y más ágil.

Puntos 87

 

Myl 30 meses 2013

Bodega Myl, Sierra de la Ventana, Buenos Aires

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Similar al Brut en sus expresiones, pero se trata de un Extra Brut. El tiempo le afinó las burbujas pero también le quitó fuerza a su carácter. De paladar frutal y maduro, trago poco profundo pero sostenido por una frescura que lo mantiene vivo.

Puntos 87

 

Myl Rosé Extra Brut 2014

Bodega Myl, Sierra de la Ventana, Buenos Aires

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Ago2016 $250)

De aspecto bien rosé, con tonos más vivos y menos cobrizos que su antecesor. Con su carácter frutal fresco y directo, de mediana intensidad. Burbujas finas y persistentes, de trago ágil. Más apto para beber como aperitivo que para servir en la mesa.

Puntos 88

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Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.