En Moët & Chandon vieron venir la cuarentena y suspendieron a tiempo un gran evento de lanzamiento a realizarse en Mendoza a mediados de marzo, en el corazón del Valle de Uco, con paseo en globo sobre los viñedos incluido.

Es que no solo son una compañía global, y por ende manejan mucha información, sobre todo proveniente de Europa, sino que además tenían muchos invitados internacionales.

Pero eso no les impidió ser los primeros en seguir adelante vía Zoom, hoy tan de moda. Primero fue con dos Master Class, la primera dedicada al Chandon Extra Brut, mientras que la segunda fue para celebrar el Día Internacional del Malbec. En ambas ocasiones enviaron a la casa de periodistas especializados, sommeliers y clientes (dueños de vinotecas y restaurantes) las muestras de los vinos; cuatro vinos bases 2020, dos Chardonnay y dos Pinot Noir, todos del Valle de Uco. Y cuatro Malbec 2020, con sus fermentaciones recién finalizadas, crudos pero cargados de expresión.

Del otro lado de la pantalla, Diego Ribbert y Hervé Birnie Scott primero, y Gonzalo Carrasco y Marcos Fernández; recién regresado a la casa; dirigiendo las degustaciones.

Marcos Fernández y Gonzalo Carrasco

Ambos eventos fueron la antesala del grand evento. Y no está mal escrito, como tampoco en el título, sino que se trata de la nueva línea de alta gama de Terrazas de los Andes. El Grand Chardonnay 2018 de Gualtallary, y dos tintos también del Valle de Uco, el Grand Malbec, y el Grand Cabernet Sauvignon, ambos 2017.

Los vinos llegaron en una elegante caja de madera, especialmente diseñada para la ocasión, junto a una selección de quesos de Ile de France y panes de Boûlan, para completar la experiencia.

Y si bien no fue lo mismo que el evento que habían soñado, estos nuevos vinos hicieron de las suyas, y nadie extrañó el viaje. Demostrando que la tecnología acerca mucho más de lo que se cree, permitiendo acortar distancias y entablar conversaciones, y hasta discusiones constructivas, muy enriquecedoras. Porque en definitiva, lo más importante son los vinos que van a llegar al mercado, y que todos van a poder descorchar en casa, aunque por ser una línea exclusiva no estará a la venta en la recientemente inaugurada tienda oficial en Mercado Libre (http://www.fabricioportelli.com/moet-hennessy-argentina-mercado-libre/).

Una línea a la altura de los viñedos, y de las circunstancias

De la mano de Marcos Fernández, el flamante Gerente Técnico que volvió a la bodega después de varios años, y Gonzalo Carrasco, Senior Winemaker, se realizó vía Zoom el lanzamiento más importante del año de Terrazas de los Andes. Una línea de tres vinos que llegó para reemplazar a los Single Vineyard; Grand Chardonnay 2018 de Gualtallary, Grand Malbec 2017 y Grand Cabernet Sauvignon 2017, ambos del Valle de Uco; todos a $1200 exclusivamente en vinotecas.

Grand es la evolución de un aprendizaje que se viene dando hace varios años en la bodega. Es la evolución de los viñedos en distintos terroirs, y viene a fortalecer el portfolio de alta gama que hasta hoy no tenía un blanco. El objetivo es lograr en cada varietal de altura su máxima expresión.

Marcos Fernández

Grand también es un camino de aprendizaje que comenzó allá por 1996 con los Gran Malbec y Gran Cabernet Sauvignon, que luego se llamaron Afincado, más tarde Single Vineyard, y ahora Grand, rescatando la esencia original pero con un nuevo concepto.

“Pensando en el potencial de guarda de la línea, buscamos que lleguen a 10/15 años frescos y disfrutables, y con la fruta de pie. Eso explica que hoy se noten jóvenes, y es normal para poder resistir, por eso recomendamos decantarlos”, dice Gonzalo, y agrega, “en los tintos hay mucho trabajo detrás para lograr la armonía de los taninos, son vinos que no tienen costuras, son de una sola pieza, con trama muy fina”.

“Estamos ante un gran Cabernet Sauvignon, y también ante un gran Malbec al que la guarda le va a venir muy bien, y un Chardonnay de excepción”, afirma Marcos Fernández.

Y si bien es evidente que, en la bodega; o mejor dicho en el grupo; tienen una larga experiencia con los Chardonnay de altura por la elaboración de los vinos espumantes, más allá del Cabernet Sauvignon, no hay planes para seguir avanzando hacia arriba pensando en una línea de Parcel, como sí la hay de Malbec.

“Conocemos la personalidad de cada rincón de nuestras fincas, y sabemos que podría dar cada lugar. Pero para predecir el futuro solo tenemos el pasado como herramienta de información, y no es absoluta, porque a la vez seguimos aprendiendo a medida que el viñedo se va afianzando. Además, falta más desarrollo de mercado para pensar en agrandar la familia de los Parcel”, dice Gonzalo.

Gonzalo Carrasco

Es muy interesante la búsqueda y el viraje en medio del camino, producto del aprendizaje. Porque antes, el mayor conocimiento de un lugar se buscaba a partir de los Single Vineyard, pero luego surgió la posibilidad de complementar un varietal con la misma uva pero de diferentes viñedos, en busca de una mayor expresión. Es un concepto de terroir más amplio, similar al que utilizan en Burdeos y Champagne, pero contrario al de Borgoña o el norte del Ródano. Entendiendo que con los Parcel pueden reflejar muy bien el espíritu de un viñedo en particular, estos Grand ($1200) se suman a los, también recientes (2019), Apelación de Origen ($720), para ofrecer vinos con carácter de lugar, en distintos segmentos cualitativos. Y en todos los casos, los Terrazas siguen ostentando una excelente relación calidad-precio.

La búsqueda es clara en estos nuevos vinos de partidas limitadas. Y mientras el Grand Malbec 2017 va en busca de consolidar su nuevo estilo, más apoyado en la frescura y en un paso vibrante, resaltando su juventud, y el Grand Chardonnay 2018 refleja su intención de ser un blanco de alta gama, muy preciso en su mensaje, el Cabernet Sauvignon ya se luce.

Primer blanco de alta gama

El Grand Chardonnay es 100% de Gualtallary, con 80% que provienen de la finca Caicayen a 1200m; la primera de la zona plantada a principios de los 90’, con el objetivo de lograr vinos base para espumantes más frescos y tensos, aunque luego se fue plantando más pensando en vinos tranquilos de alta gama. El 20% restante es de El Espinillo, la finca productiva más alta del Valle de Uco, a 1630m.

Las uvas de Caicayen provienen de tres fracciones sobre suelos aluvionales de la parte más alta. Los cuarteles pensados para vino tienen una orientación transversal respecto de la típica, que es de Norte a Sur. Estas parcelas están plantadas de Este a Oeste, y esto implica que en pleno verano el sol pasa por arriba de la canopia mientras los racimos quedan protegidos del sol de la tarde, que es el más fuerte. Esto le da mucha frescura al vino.

En El Espinillo, los suelos son más recientes, con piedras, cantos rodados, y carbonatos de calcio, esta finca queda arriba de Monasterio, justo antes del Río Las Tunas, donde se juntan San Pablo y Gualtallary. El clima allí es bien extremo, tanto en las temperaturas mínimas como en las máximas, “entre ambas fincas hay de 3 a 4 grados de diferencia”, explica Marcos. Allí suelen terminar de cosechar 30 días más tarde que en los demás viñedos. Son suelos con mucho carbonato de calcio. Allí, arriba de la Sierra del Jaboncillo, el lugar se elevó muchos años atrás, y eso hizo que nunca más el río pase por esa parte del cono aluvional. Por eso son de los suelos más antiguos de Gualtallary, con estratos de carbonato muy compactos en algunos sectores. “Pero lo extremo de las temperaturas es lo más importante”, asegura.

En ambos lugares obtienen el mismo espíritu buscado para este blanco top, pero el de El Espinillo es más herbal y cítrico, con una boca ácida, mientras que el de Caicayen es un vino más rico, completo y equilibrado, con más materia. Pero el 80/20 no es una fórmula fija, irán viendo cada año porque El Espinillo es muy sensible a la temperatura. Por ejemplo, en 2020 pudo madurar más, pero en años frescos no, y queda dominado por lo herbal.

“Venimos trabajando hace varios años, pensando y ensayando, en busca de un concepto diferente para mostrar Gualtallary y sus diferenciales”, dice Gonzalo.

El origen, los suelos, la orientación de las hileras, el sol, y las corrientes de aire que circulan a través de los espalderos, dan uvas con gran fineza, que van del carácter vegetal al frutal de manera muy sutil. Esto se cosecha bastante antes que para los demás Chardonnay y en tres pasadas, con diez días de diferencia en total. “La idea es lograr frescura y fineza, con algo herbal resaltando la acidez, y la sutileza de la fruta”, explica el winemaker.

Curiosamente el prensado del vino no se hace en una prensa neumática sino en una hidráulica, de forma manual y poco a poco, ideal para volúmenes pequeños y para ensayos. “Así se obtiene un jugo muy limpio y no hay diferencia de calidades, el mosto es uno solo y es óptimo”, añade Gonzalo. Esto es porque el rendimiento de la prensa es muy bajo, y el jugo se va auto filtrando por el orujo hasta que sale de la prensa. Luego, ese mosto entra a barricas y fermenta, sin desborre previo, solo un trasiego para sacar los sedimentos gruesos que pudieran quedar. De ahí pasa a barricas hasta realizarse el corte final, y recién ahí a botella. El 65% se hace en barricas nuevas de roble francés, y el resto en usadas. “Es un Chardonnay apoyado en la frescura, con la madera bien integrada, con notas frescas, minerales, hay una sutileza increíble. En boca se siente el alma del vino que es la acidez, muy importante, es envuelto con lo graso y la redondez que le aportó el paso por roble”, describe Gonzalo.

Me llamó la atención el graso, esto habla del origen de los suelos calcáreos y también del trabajo con battonage”, agrega Marcos.

En la búsqueda del estilo de este flamante Chardonnay hay algo similar al espumante, ya que para ese vino se buscan uvas neutras y muy ácidas, y acá se pisa ese concepto de vino base, pero con una boca más completa por lo graso que aportan el paso por barrica y el trabajo de borras con battonage. “Plenitud y redondez en boca, bien compensadas con la acidez”, según Gonzalo.

“Así es como se logran la frescura y la acidez teniendo en cuenta el clima y no solo dejando ácido málico. Es un vino tan untuoso y con texturas especiales como hay pocos. A mi me gusta mucho para maridar con mollejas y chinchulines al limón”, agrega Marcos.

Ni el uso ni la selección de la madera es casual, ya que vienen desarrollando proveedores de barrica con la precisión deseada hace tiempo, “usamos todo roble francés de cinco proveedores, con variables de tostados y perfiles de manufactura diferentes. Con este vino hicimos muchas pruebas, incluso con 100% de barrica nueva y la madera no se siente. El vino se adapta muy bien a esta barrica, que es parte esencial de este Chardonnay”, afirma Gonzalo.

Nuevo Malbec, nuevo estilo

El estilo de este Malbec nace con el punto de cosecha, más fresco, con balance y elegancia, y a partir de una combinación de viñedos del Valle de Uco; Paraje Altamira y Los Chacayes; muy bien complementados con Las Compuertas, pero cosechado más fresco para evitar una mayor madurez como en el histórico Single Vineyard. “Acá buscamos más frescura desde la cosecha, hacemos un blend de tres fincas y diez parcelas. 25% de Las Compuertas, a 1070m, de la fracción más cercana a la montaña,

con suelos bien profundos. Nos aporta la fruta fresca, roja, frambuesa, algo herbal, y taninos elegantes. 30% de Los Castaños en Paraje Altamira, a 1100m, de la parte superior del cono aluvional, donde los suelos calcáreos y rocosos aportan texturas, y en nariz lo floral y las especias. Y el 45% de Los Chacayes, de la Finca Lican a 1200m, un viñedo muy particular por sus ondulaciones y pendientes. Ahí obtenemos la fruta negra y otras especias como tomillo, romero y jarilla, con taninos largos y una boca muy austera. La mezcla la hacemos pensando en la elegancia y el balance”, explica Marcos.

Para Gonzalo Carrasco, Grand es como una conclusión de la experiencia y el tiempo en el terreno, es la confianza en cada una de las expresiones de los vinos, y en mostrar el trazo del autor en cada uno de los tres blends; ya que son de la misma cepa, pero de diferentes viñedos. “Hay una impronta innegable del autor y acá se muestra, nuestra interpretación con diferentes composiciones. Mientras en los Parcel, o antes en los Single Vineyard, se trataba de mostrar la expresión del lugar como una interpretación con el sello de la casa, acá buscamos una expresión superior de complejidad, basándonos en distintos componentes y nuestra visión. En este Malbec vemos como los tres orígenes se complementan muy bien, y que la suma es más que las partes, con una elegancia increíble, que habla de sutilezas, balance y equilibrio”, detalla Gonzalo.

La idea es lograr la máxima expresión y seguir jugando con Las Compuertas como un componente en el Malbec, mientras que los viñedos del Valle de Uco aportan complejidad, balance y potencia en boca.

Cabernet Sauvignon que va más allá

Detrás de este flamante Cabernet Sauvignon hay mucho aprendizaje y viñedos que entraron en plenitud hace un par de años. Al tradicional Los Aromos de Perdriel (60%) sumaron un muy lindo Cabernet de Paraje Altamira, sobre suelos bien pedregosos y pegados a Los Castaños, de una finca llamada El Pedregal (40%).

La Finca Los Aromos está a 980m, cerca de la Ruta 7 en calle Cobos, sus suelos son profundos, con piedras a 70/80 cm, allí las raíces pueden llegar a 2m de profundidad. “De ahí obtenemos un Cabernet Sauvignon con color, fruta madura y negra, con especias sutiles y taninos muy suaves. Mientras que la Finca El Pedregal, que está a 1100m, y posee suelos aluviales, pedregosos con carbonato de calcio, nos proporciona más especias y potencia en boca, con texturas diversas”, explica Marcos.

“Es un gran Cabernet, me gusta mucho, son dos componentes bien conocidos y de larga data en la bodega, y cada uno cumple una función muy definida. El de Perdriel es maduro y denso, no tan aromático y algo monolítico en nariz, a pesar que da algo de fruta negra y especias, pero en boca es concentrado y de buen cuerpo, aunque corto. Y el de Paraje Altamira es un vino más ágil y fresco, con aromas intensos a fruta roja y especias, pero en boca la concentración disminuye, con buena acidez y fluidez. Este vino esta pensado con esos dos componentes, y logramos una gran complejidad”, asegura Gonzalo.

Una cata más real que virtual

Terrazas Grand Chardonnay 2018

Terrazas de los Andes, Gualtallary, Valle de Uco

$ – $$ – $$$ – $$$$ (May2020 $1200)

De aromas intensos y austeros, con leves dejos herbales más allá del toque láctico y una fruta blanca muy sutil. Paladar amable y fresco, de buen cuerpo, con volumen y una frescura para nada filosa. Además, se nota su tipicidad varietal. Es franco, con su fuerza (14%) muy bien equilibrada por su acidez, que a su vez realza el nervio y proporciona potencial de guarda. Es un blanco para esperar en la copa, y hasta quizás decantar, es completo en sus expresiones, pero todo con delicadeza. Beber entre 2020 y 2025.

Puntos: 92

Terrazas Grand Malbec 2017

Terrazas de los Andes, Valle de Uco

$ – $$ – $$$ – $$$$ (May2020 $1200)

Tinto de carácter herbal, franco y mordiente, con fruta roja ácida y también algo de fruta negra. Resulta algo vertical en su trago, con un toque apenas ahumado de la crianza. Por su nervio, necesita botella para lograr más equilibrio. Hay intensidad en su expresión herbal, casi vegetal más que frutal. Con frescura y buen volumen, de paso fluido y taninos con agarre. Es un Malbec con fuerza en el ataque y con un cuerpo ágil. La estiba le brindará más equilibrio a sus texturas y ayudará a soltar sus complejidades. Beber entre 2021 y 2025.

Puntos: 91,5

Terrazas Grand Cabernet Sauvignon 2017

Terrazas de los Andes, Valle de Uco

$ – $$ – $$$ – $$$$ (May2020 $1200)

De buena tipicidad en aromas, con delicado carácter varietal, dejos más vegetales que frutales, pero todo muy delicados. Aparece algo láctico de una crianza reciente pero sutil.  Acá hay mucha nobleza en el carácter, con fluidez pero también con consistencia en su paso por boca. De buen volumen y frescura, con agarre fino y dejos herbales que se sienten integrados a la fruta negra. Trago persistente y elegante, con su fuerza contenida y muy bien balanceado, tanto que en boca no se nota la madera. Beber entre 2020 y 2027.

Puntos: 93,5

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.