Edy Del Popolo y Susana Balbo se conocen desde hace muchos años. Y si bien quizás en algún momento de sus carreras imaginaron trabajar juntos, seguro que no sabían lo que el futuro les tenía preparado. Porque hoy cada uno es decisivo en el presente vínico del otro. Sin Susana, dice Edy, Per Se (su proyecto personal junto a David Bonomi) no sería posible. Al tiempo que ella reconoce que durante muchos años tenía que resolver en bodega lo que no le llegaba del viñedo. Pero hoy, con las viñas a cargo de Edy, ella está tan confiada que sus vinos comienzan a transitar por la senda del cambio. Un cambio muy positivo que resume la evolución de toda una industria.

Susana reparte su tiempo entre su flamante función de Diputada Nacional y su bodega. Sin embargo, sigue tan pendiente de todos los detalles como de costumbre, preocupándose por el bienestar de todo su staff.

Para Edy la vitivinicultura siempre fue una forma de vida y nunca el vino fue un sufrimiento. Llegó a Dominio del Plata (hoy Susana Balbo Wines) en 2012, y reconoce que es una bodega con una impronta muy fuerte. Lo primero que hizo fue degustar todos los vinos y entender el mensaje en los vinos de Susana, para a partir de ello comenzar a proponer alternativas, siempre basadas más en la viti que en la vinicultura. Susana tiene una personalidad muy fuerte y eso está bien marcado en sus vinos. Pero poco a poco está cambiando el estilo, y no solo de Benmarco sino también de sus otros vinos: Nosotros, Brioso, los Signature, los Limited Edition, etc..Los enólogos residentes son su hijo José Lovaglio y Gustavo Bertagna, pero todo vino que sale de la bodega, tiene que tener la aprobación de ella.

Edy simplifica su función al resumirla como el “proveedor de uvas”. Sin embargo, no es un detalle menor ya que si los vinos nacen cada vez más en el viñedo, de allí parte la impronta del ingeniero agrónomo en la bodega. Por ejemplo, en el Benmarco ya no participa más Maipú como origen, el 70% de la uva proviene del Valle de Uco. Eso explica el estilo más moderno de las nuevas versiones del Cabernet Sauvignon y del Malbec, donde participan Altamira, Chacayes y Gualtallary, tres microrregiones a las que Edy conoce como la palma de su mano.

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El Expresivo es el puente de la bodega, está la madera más presente y tiene que estar por su mayor potencial de guarda. Desde los vinos 2013 ya se puede apreciar la mano del agrónomo, sin embargo es en los 2014 donde hay un up grade, enfocado a la pureza, asegura Del Popolo.

Claro que esa pureza nace en el viñedo. Pero a Edy, a quien le interesan mucho los suelos y la influencia del clima, también le gusta hablar mucho de las plantas, que en definitiva son el elemento fundamental. En este 2016 están bien confundidas porque su fisiología está determinada por el clima y no tienen fechas. Todo viene atrasado entre 15/20 días, algo nunca visto antes por el agrónomo. Quien asegura que esto marcará este año de quiebre, donde el problema no será tanto la calidad, sino la (reducida) cantidad.

Pero volvamos a los vinos. En el Susana Balbo Torrontés, uno de los íconos blancos de la casa, y elaborado con la primer uva que vinificó la enóloga, hay muchos cambios. El 2012, el primero de este súpertorro, pasó por mucha madera. Esto, sumado a la cosecha cálida que fue, dio un vino muy distinto al actual (2015). Primero, la cosecha fue más fresca. Luego, un cambio rotundo en el origen del vino. Ya no es de un parral de Cafayate, sino que es un blanco de un espaldero bajo de Altamira. Implantado por Susana en 2005 con material genético seleccionado de Cafayate. Esto garantiza una homogeneidad que no es frecuente en los viñedos del cepaje en los Valles Calchaquíes. Durante varios años esta uva fue a parar al Críos, que tantas satisfacciones le trajo a la bodega. Pero la idea era hacer un gran vino, fresco y con la acidez marcada, también con peso en boca. Para ello Edy tuvo que bajar los rendimientos sin dejar de cosechar tarde (a fines de Abril). Así obtuvo un vino con PH de 3,3 lo cual explica su frescura natural. Esta decisión le cambió el espíritu a este Torrontés de alta gama, que sigue siendo fermentado 100% en barricas nuevas y criado entre 4 y 6 meses allí mismo.

A Edy lo apasionan los vinos blancos y sostiene que “si tuviéramos un 15% de blancos jugando a la par de los tintos seria una gloria”. Ni siquiera el Torrontés, nuestro blanco más exitoso, se vende mucho en el mundo, y la mayoría en los Estados Unidos, dominado por cuatro marcas.

Por eso Edy diseñó desde el terroir otro blanco, un blend que está a la altura de los mejores tintos de la bodega y de la Argentina. Esto marca otro de los grandes cambios de la bodega, empezar a mirar más a la viña y menos al mercado. Algo muy fuerte para una bodega que exporta el 95% de su producción, y que su principal destino es, justamente, los Estados Unidos.

Fue así que mezclando uvas blancas de Altamira (Torrontés y Sauvignon Blanc) y La Consulta (Semillón) crearon un blanco 2015 diferente a todos sus pares.

A la hora de los tintos, Del Popolo se pone tan exigente como con los blancos. No le gusta el dulce en los vinos, léase confituras, sobremadurez y sucrosidad. Por eso se refugia en el Valle de Uco, un lugar que genera la suficiente frescura natural para evitar cualquier dulzor.

Para el Benmarco Cabernet Sauvignon se nutre de uvas de Gualtallary, aunque confiesa que es más estilo Los Árboles, porque hay mas aluvión que calcáreo en esa finca. Pero hay otro lugar en el valle que lo desvela, Los Chacayes. Y allí en Los Arbolitos (el viñedo de Andrés Rosberg, Presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers), nace el Malbec actual de la línea. Para el ing. agrónomo Chacayes es más caliente que Altamira, Los árboles y Gualtallary, pero bien combinada la influencia de la temperatura con los suelos adecuados de más al sur, con arena y coluvios (piedras angulosas, diferentes a los cantos rodados), aparece la frescura. Tanta confianza le tiene al lugar que afirma que Chacayes en 2016 va a ser uno de los mejores orígenes de uva de alta calidad.

Para el tinto top de la línea, el Expresivo, se salieron del Malbec del sur del Valle de Uco (Altamira, Vista Flores y Chacayes). Hoy es un blend con uvas de Gualtallary; Malbec, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon. En este vino 2013 aún no se sienten tanto los cambios, ya que la presencia de madera y la madurez de la fruta están más marcados. Respetando más el estilo anterior de la casa y apostando por un potencial de guarda mayor.

El señor Edgardo (Edy) Del Popolo ha plantado más de 1500 hectáreas en Mendoza, y las que más disfrutó fueron las últimos 1,5 ha (dónde estarán). Esto demuestra no sólo su vasta experiencia sino además que su entusiasmo está intacto. Sabe que hay personas de investigación y otras empíricas, sin importar si son mas racionales o más espirituales. En una época, medía todo. Hoy, con más observación que ciencia, le habla a las plantas, y dice que tocándolas y mirándolas puede ver que sienten. Sin dudas, todo marca al vino, y por eso su impronta ya se siente en los nuevos vinos de partida limitada de Susana Balbo.

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Degustación de los vinos

 

Susana Balbo Barrel Fermented Torrontés 2015

Bodega Susana Balbo Wines, Mendoza ($300)

De aromas muy elegantes, con dejo floral limpio y vibrante. Su entrada en boca es muy sutil, con buen volumen y mucho equilibrio. Su vivacidad se siente muy integrada, y con todos sus componentes en línea. Un final agradable, franco, fresco y con cierta tensión, que invita a guardarlo un par de años más. No obstante, este blanco de texturas finas ya ha inaugurado una nueva dimensión en su categoría.

Puntos: 91

 

Susana Balbo Barrel Fermented White Blend 2015

Bodega Susana Balbo Wines, Mendoza ($300)

Combinando Torrontés y Sauvignon Blanc de Altamira, con Semillón de La Consulta, crearon un blanco diferente. De acidez bien sostenida y voluptuoso. Su paso es filoso, con una expresión frutal diferente y una profundidad muy limpia. De trago bien refrescante y tenso, con cuerpo y notas de piel de naranja, también hay algo maduro. Se agarra del paladar, al final de boca, con algo salvaje pero muy limpio. Tiene un carácter muy pensado, se nota que es un vino hecho a propósito, y que goza de un gran potencial de guarda.

Puntos: 93

 

Benmarco Cabernet Sauvignon 2014

Bodega Susana Balbo Wines, Valle de Uco, Mendoza ($237)

Aromas muy frutados, directos y equilibrados. Sorprende con sus notas de fruta roja tipo frambuesa en boca , y luego aparecen los tonos vegetales típicos del varietal. No tiene tanto volumen, su paso es algo maduro con taninos suaves pero a la vez firmes. Necesita más tiempo para acomodarse en la botella. Es un tinto fluido y moderno, por sabores, frescuras y texturas, muy tomable y que llega al mercado con un nuevo mensaje. Beber entre 2016 y 2020.

Puntos: 89

 

Benmarco Malbec 2014

Bodega Susana Balbo Wines, Los Chacayes, Mendoza ($237)

Single Vineyard de Los Arbolitos, de aromas bien frutados y directos. Paladar franco y fluido, con taninos incipientes. Tiene agarre y dejos herbales bien marcados que se asocian más con el lugar que con la cepa. No es muy voluptuoso pero llena la boca. De trago poco profundo, fresco y limpio. Un estilo moderno y muy tomable, que confirma el nuevo camino de estos vinos a partir de sus nuevos orígenes. Un dato a tener en cuenta, de este vino se hacen 30.000 cajas (10 veces más que del Cabernet Sauvignon). Beber entre 2016 y 2018.

Puntos: 88

 

Benmarco Expresivo 2013

Bodega Susana Balbo Wines, Gualtallary, Mendoza ($417)

Cambió mucho desde su debut en la cosecha 2000, actualmente es un blend de Malbec (65%), Cabernet Franc (30%) y Cabernet Sauvignon (5%), de aromas densos con buen fruta, pero algo opacada en su carácter por los ahumados profundos del roble. Se nota su ímpetu con elegancia e intensidad, buen cuerpo y peso en boca, y con algo de sobre madurez de fruta. Hay un ataque tenso y el carácter negro le da profundidad a cada trago. Es un vino que conjuga el pasado y el presente de la bodega, con un potencial de guarda que sugiere armonía con complejidad en los próximos años.

Puntos: 90

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.