“El escobajo es la nueva madera”, afirma sin vueltas Edgardo Del Pópolo (Edy), uno de los ingenieros agrónomos y hacedores de vinos más prestigiosos y respetados de la Argentina, quién hace aproximadamente cinco años llegó a Susana Balbo Wines. Y su mano ya se siente, sobre todo en la línea BenMarco que presenta una nueva categoría de vinos: Sin Límites; un Chardonnay y dos Malbec de terruños que estarán entre BenMarco (casi $500) y Expresivo ($1000).
Edy es ese profesor de la facultad que siempre se recuerda por su cordialidad, pero más por su sabiduría. Humilde y de bajo perfil, pero tan convencido de lo que hace que siempre está (bien) predispuesto a la discusión en pos de defender su postura.
Con Susana Balbo, José Lovaglio (hijo de Susana y también enólogo de la bodega) y Gustavo Bertania (enólogo) se entendió desde el vamos, porque pudo imponer su visión vínica, que nace en la viña y en el terruño. Pero para Edy el hombre es el elemento más importante del terruño, porque de su interpretación del lugar surgen los vinos, más allá de la impronta que cada tipo de suelo pueda dar a cada vino. “Para transformar un lugar en terroir hay que meterle tu impronta”, asegura.
“Nunca voy a hacer vinos maduros o sobre maduros, como tampoco verdes”, afirma.

Y esto permite empezar a entender el cambio de estilo en los BenMarco. Por un lado, hay una evolución general en el estilo de los vinos argentinos, que cedieron en madera, concentración y madurez, pero por el otro hay una visión más definida.
BenMarco fue siempre la línea del viticultor de la casa, por eso desde 2013, Edy participa en el proceso de vinificación a full. Antes, estos vinos eran desarrollados por Susana Balbo, desde la selección de la uva hasta la enología. Pero los BenMarco nacen en la viña y la enología es mínima. No hay ingredientes, la fermentación es clásica y se cría en barricas usadas. Fiel reflejo de Edy a quien no le gusta la viticultura intervencionista, ni tampoco la enología muy protagonista.


“Para meter mano en la planta hay que tener un buen conocimiento del lugar para que te de lo que buscas, no hay que forzar el lugar, el vino tiene que salir naturalmente; si no hay que cambiar el lugar. Y BenMarco es eso”, simplifica Del Pópolo. Él trabaja para que se hagan las cosas con rigor científico, y es consciente que el exceso de información te hace perder información. “La técnica llegó para mejorar, sobre todo la productividad con más eficiencia, pero no mejoró la calidad porque es intrínseca a un lugar. La calidad siempre está ahí, solo hay que revelarla”, confiesa Edy. “Desde 2013 la idea en BenMarco fue cambiar vinos de diferentes zonas para enfocar cada variedad en una región específica. Al Malbec de BenMarco lo preferimos de Los Chacayes, y vamos a tratar de mantenerlo, ya que sabíamos que debería ser del Valle de Uco, pero buscamos un vino de más impacto y por eso dejamos a Gualtallary de lado”, relata el agrónomo.


Cabe destacar que la bodega solo posee dos fincas propias con 60 ha plantadas (una en Agrelo y otra en Gualtallary), pero muelen anualmente uvas de unas 350 ha, es decir que tienen experiencia comprando uva a distintos productores y en diversas regiones. Según Del Pópolo, Los Chacayes tiene distintas caras según donde esté plantado el viñedo, porque el clima es bastante homogéneo, similar al de Altamira y una parte de Vistaflores, con una pequeña mancha más caliente (dentro de una zona fría), sobre todo cerca del río Tunuyán de donde puede venir vinos más cálidos dependiendo de cuándo se cosechen. Es decir que Los Chacayes tiene homogeneidad de clima con diversidad de suelos, y la parte de más arriba (del Clos de los Siete), es más fría y con suelos que no son aluviones sino más coluviales de pedemonte, y eso en los vinos se nota, según cuenta.
“BenMarco Malbec es de Los Chacayes y queremos mantenerlo porque dice algo diferente, y sabemos que una de las ventajas del Malbec es su diversidad, y nos parece bien que haya maduros y con fruta negra, siempre y cuando ese sea el carácter del lugar”.

Al parecer el Cabernet Sauvignon no funciona bien en todos los lugares porque tiene ventanas de cosecha más pequeñas. “En cambio, si hay Malbec malos son más por las personas que por las zonas”, afirma Edy sin dudar.
Para el agrónomo Barrancas está muy bien para el Cabernet y sostiene que los clones que son buenos repiten esa capacidad, ya sea en Barrancas, Agrelo, Medrano y en el Valle de Uco. Dentro de la “manchas” más aptas en Uco, consideran que Los Árboles es un buen lugar. El BenMarco Cabernet Sauvignon nace en un viñedo cruzado por el río Las Tunas (que separa Gualtallary de Los Árboles), con suelos pobres y plantas chicas. Tiene un buen carácter herbal y no es muy piracínico sino más de fruta negra, según el hacedor. En la elaboración de estos vinos no hay muchos secretos, y las crianzas son similares, en maderas de segundo y tercer uso.


Otro cambio notorio se dio en el BenMarco Expresivo, antes era un penta varietal, y ahora es un blend de Malbec y Cabernet Franc de Gualtallary (75/25). “El 2017 fue un año caluroso, a mi hoy me gusta más la boca que la nariz en este vino, con una madurez equilibrada, con mucha pimienta negra y especias”, dice Edy, aclarando que la vinificación y la crianza aquí son diferentes.
Para entender claramente a una línea de vinos hay que saber, más allá de las intenciones y los datos técnicos, qué cantidad de botellas se hacen de cada etiqueta, porque eso también refleja la calidad. La diferencia entre el BenMarco Malbec y el Cabernet Sauvignon es muy grande; 30.000 cajas de 12 botellas y 4.500 cajas, respectivamente; y solo 1.500 cajas del Expresivo.
Pero más allá de su visión certera y afilada, para Edy “no hay que casarse con una etiqueta o un estilo porque hay vinos para distintos momentos”.



Los nuevos BenMarco

El éxito de la línea y las ansias de Edy Del Pópolo por seguir demostrando vínicamente lo que piensa, hicieron posible el nacimiento de nuevos vinos. Etiquetas que están bajo el paraguas de la marca pero que confirman una nueva línea. Sin Límites refiere a lugares extremos, con vinificaciones artesanales a barriles abiertos, pisoneados a mano y sin uso de bombas. Y así logran vinos con texturas bien diferenciadas. Se nota que en Sin Limite hay una intención más austera y a la vez salvaje, que no se pisan con las otras etiquetas gracias a que Edy respeta mucho el estilo de las líneas. El Chardonnay de Gualta es equilibrado y muestra un camino, con la frescura bien integrada. Mientras que en el Malbec se nota más el carácter del lugar.


“Los mejores vinos de argentina son muy recientes, no tienen historia. En Gualtallary nadie tiene más de 20 años y solo llevamos 15 años estudiando el terruño”, explica el agrónomo con respeto a los pocos grandes vinos argentinos de otras épocas.
“Hay gente con un vino de Gualta con tanta impronta personal que mata al lugar, mientras hay otros que casi no hacen nada, y logran algo más típico. Ambas son búsquedas, una es más personal y la otra de lugar. Recién cuando tengamos varias cosechas vamos a empezar a entender el terruño. Nosotros queremos leer el lugar, no queremos incidir en lo que hacemos para demostrar con eso cómo es, sino dejarlo expresar”, relata Edy.
“El raspón es la nueva madera”, afirmó al comenzar la presentación, en alusión a la nueva moda para lograr más agarre y cierta frescura en algunos vinos tintos. Pero su máxima está bien justificada. “La primera vez que probé un vino con raspón fue en Chateauneuf du Pape (Ródano, Francia), con taninos maduros y dulces y sin mucha madera. Esto lo hago por tradición (le dijo su colega francés), quién se basaba en información climática de cosechas desde 1760. Eso es tener experiencia en un lugar”, acota. Por otra parte, él hace 26 años que hace planta viñedos y elabora vinos, y sabe que los raspones no lignifican todos juntos.
El otro vino proviene de San Juan, más precisamente de el Valle de Pedernal, a 1300 msnm, de una viña que Edy plantó en 2013 para otra bodega.
En el valle sanjuanino más promisorio hay 800 ha plantadas desde 1994, repartidas entre pocos productores (5 o 6). “Este fue el último viñedo en plantarse, y es el único que mira al Este. Por sus suelos de texturas arenosas con mucha piedra y algo de limo, los vinos son más fluidos”, explica el hacedor.


Las intenciones de Edy Del Pópolo y Susana Balbo con esta flamante línea de vinos es clara, y Edy lo explica muy bien. “Los vinos a los que se les nota la bodega o los vinos a los que no se les nota. Los primeros, son vinos muy interesantes pero tienen un techo de fineza que se apoya en el origen de la uva, pero se definen según el volumen a elaborar, que al mismo tiempo está íntimamente ligado a las formas de vinificación, o más bien, con lo que haces con la uva una vez que la tenes en la bodega. Los segundos, prescinden de mucho de lo que los primeros necesitan porque arrancan en un lugar especial y no teniendo muchas opciones porque su volumen es bajo, dejan todo lo concerniente a la vinificación de lado para que el vino sea una mera representación de donde vienen. Ojo, no son vinos que se hacen solos, pero necesitan muy poco de nosotros. Entonces a estos vinos no se les nota la bodega, se les nota la viña”. Esto puede sonar fuerte y polémico, pero en boca de alguien que ha plantado y visto tantos viñedos; y no es un romántico poeta; suena muy lógico. “Para prescindir, aunque sea un poco de la ciencia, primero hay que haberse servido de ella”, concluye Edy.


La 2017 fue una añada bien mendocina; calor en enero y febrero, con temperaturas más bajas en marzo y abril, y algo de lluvias. De baja producción (apenas arriba de la 2016; la más baja en 60 años) de acuerdo a las zonas: menos baja en Agrelo, Luján de Cuyo y el Este, y muy baja en el Valle de Uco, con un promedio de 4000 kg/ha de Malbec. El clima obligó a realizar una cosecha temprana. Y esa prontitud, además de la baja producción, significó una madurez más rápida; es decir que fue un ciclo tardío con cosecha temprana (20 días antes que la 2016), esto explicó el bajo nivel de producción. “Pero son pocos los que lo atribuyeron a la mala fertilidad de las yemas en 2015, ya que el racimo de 2017 se formó en la primavera 2015”, señala Edy. Para el ing. agrónomo fue una cosecha de fruta por haber sido un año caliente, y se lograron vinos de muy buena calidad. A Edy la 2013 le gustó mucho, la 2014 le pareció ok, menos le gustó la 2015, y la 2016 fue rara, fría y lluviosa, pero con algunos grandes vinos.

Degustación de los vinos Benmarco

BenMarco Sin Límites Chardonnay Gualtallary 2018
Susana Balbo Wines, Valle de Uco, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $750)
De un viñedo plantado en 2005 con clones de la Borgoña provienen las uvas para este flamante Chardonnay de la casa (que no es el primero, pero si el más top). De buen ímpetu y poco peso, pero con personalidad. Se nota la intención austera, pero le gana algo la fruta blanca en nariz y en boca. Todo está bien integrado, su carácter frutal con la frescura, y sus aromas son algo compactos pero expresivos. Hay algo directo en su expresión, pero se notan las intenciones de estilo. No es muy voluptuoso, y de la barrica no hay rastros. De paladar limpio y joven, debe acomodarse mejor en la botella para soltar su mensaje. Beber entre 2018 y 2020.
Puntos: 91

Susana Balbo Signature White Blend 2017
Susana Balbo Wines, Valle de Uco, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $918)
Blend de Sauvignon Blanc, Semillón y Torrontés, con el carácter del lugar, pero más de la añada. Por eso se lo siente demasiado herbal en nariz, de paladar franco, con fuerza e intensidad. Algo de frutas tropicales verdes y una frescura interesante. Buen ataque y un paso por boca tenso y herbal, con algo de ruda seca (típico del Sauvignon Blanc) que persiste sobre el final. Es uno de los pocos blancos argentinos de guarda. Beber entre 2018 y 2022.
Puntos: 91

BenMarco Malbec 2017
Susana Balbo Wines, Los Chacayes, Valle de Uco
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $500)
Tinto joven, de aromas directos y frutales, con un costado más vegetal y algo de torrefacción, pero leve (el vino se crio durante once meses en barricas de primer y segundo uso). Paladar fresco y casi vibrante, con taninos algo firmes pero finos. Moderno y listo para disfrutar, más allá que en botella puede ganar armonía. Beber entre 2018 y 2019.
Puntos: 90

BenMarco Cabernet Sauvignon 2017
Susana Balbo Wines, Los Árboles, Valle de Uco
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $500)
Tinto con buen corazón de fruta y un costado vegetal que habla de su buena tipicidad. Con volumen y fluidez, taninos finos e incipientes. Paladar franco y fresco, pero también con cierta madurez, carnoso y con un final vivaz. Un vino que habla de un estilo y de un lugar, con energía y cierta capacidad de guarda. Beber entre 2018 y 2020.
Puntos: 90,5

BenMarco Expresivo 2017
Susana Balbo Wines, Gualtallary, Valle de Uco
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $1022)
De aromas integrados, moderno pero con un toque classy de crianza. Se sienten bien la fruta negra del Malbec (75%) y los dejos herbales del Cabernet Franc (25%). Paladar franco, carnoso y con taninos algo firmes, pero sin renunciar a las texturas finas. La madera es más protagonista que la fruta y eso habla de un vino que atarviesa una transición. Voluptuoso y fresco, con final persistente. Más para esperar un par de años a que se integren todos sus componentes y suelte su complejidad. Beber entre 2019 y 2023.
Puntos: 91,5

BenMarco Cabernet Franc 2017
Susana Balbo Wines, El Cepillo, Valle de Uco
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $500)
Una novedad que se suma a la línea (junto a un Pinot Noir), de aromas poco expresivos para el cepaje. Paladar fluido, casi suelto, con el carácter vegetal que asoma en el final de boca, y cierto agarre. Hay algo de calidez en su mensaje y con cierta tipicidad en sus aromas. De paso equilibrado, con volumen, trago franco y directo, y no muy profundo. Beber entre 2018 y 2020.
Puntos: 90

BenMarco Sin Límites Malbec Gualtallary 2017
Susana Balbo Wines, Valle de Uco, Mendoza
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $750)
Con uvas de un lugar que Edy conoce muy bien (centro de la futura IG Monasterio), se elabora este tinto expresivo y moderno, de aromas nítidos a frutas negras y especias. Buen volumen sin tanta carnosidad, trago poco profundo de muy buena fluidez. Con notas de fruta negra y un toque rústico (¿salvaje?) pero cuidado. Joven y con carácter propio. Texturas incipientes y un final de boca bien de Malbec de altura. Para tomar y/o guardar. Beber entre 2018 y 2021.
Puntos: 91

BenMarco Sin Límites Malbec Valle de Pedernal 2017
Susana Balbo Wines, Valle de Pedernal, San Juan
$ – $$ – $$$ – $$$$ (Oct2018 $750)
En suelos aluvionales y muy pedregosos en lo más alto de Pedernal nace este Malbec de aromas integrados y expresivos. Buen cuerpo, carnoso y fluido a la vez, con taninos que se agarran bien. Más apoyado en los dejos herbales que en las frutas rojas, con un final fresco e integrado, y un carácter de frutas de baya joven e interesante; novedoso para un vino de San Juan. Beber entre 2018 y 2021.
Puntos: 91,5

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