Por segundo año se llevó a cabo la degustación de vinos de San Rafael en Buenos Aires, con la clara intensión de mostrar los vinos más representativos de la zona y fijar en la mente de los conocedores y consumidores los atributos diferenciales que tienen los vinos que allí nacen.

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Foto: Roberto Orue – robertoorue@yahoo.com

Como suele ocurrir, las intensiones siempre son buenas, pero muchas veces no son claras. Y si bien la calidad ya está fuera de discusión, como en todas las demás zonas vitivinícolas del país, son esos atributos diferenciales los que cuestan percibir.

Conozco San Rafael, fui en el 2000 con la Sociedad del Catador y en el 2001 con la Escuela Argentina de Sommeliers. Luego volví varias veces, incluyendo a la degustación de la cosecha en 2011. Visité varias de sus bodegas a lo largo de mis 15 años dedicados a la comunicación del vino: Casa Bianchi, Goyenechea, Jean Rivier, Algodón Estate, Lavaque, Suter, Alfredo Roca, Finca Dinamia, entre otras.

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Su gente, su historia y sus vinos, realmente se merecen un apartado, porque realmente son un oásis vínico dentro de la gran Mendoza. Con otros sucesos que la marcaron, con otros suelos y otros climas que la diferencian. Hay historia, personas y vinos para contar y compartir. El tema es cómo llegar al consumidor. Unirse bajo una Indicación Geográfica fue el primer paso. Comunicar en conjunto es el segundo. Pero antes, deberían tener bien claro qué comunicar. No tienen por qué estar todos de acuerdo para salir juntos a mostrar los vinos de su zona. Pero sí deben aceptarse todos los que allí se encuentran y que tienen algo para aportarle a  la marca San Rafael. Y eso está en manos de los mismos hacedores y familias del vino.

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Hay ejemplos esperanzadores. El esfuerzo que año tras año hacen los hermanos Rivier (Marcelo y Carlos) para llegar a los distintos mercados con sus vinos. Tiene blancos de excepción como el Tributo Chenin y el Tocai Reserva, casi ignotos en la city porteña. Un Malbec rosé del año como pocos, y tintos con buena estructura. Alfredo Roca, con una debilidad especial por el Pinot Noir, y le salen muy bien. Más allá de siempre arreglárselas para presentar un vino nuevo y siempre rodeado de su familia. Algodón Estate ha revolucionado sus vinos, de la mano de Mauro Nosenzo, el enólogo de siempre. Ahora, asesorado por Marcelo Pellereti (Bodega Monteviejo). Todos sus vinos han cambiado, pero hay que prestar especial atención al Bonarda y a los blends. San Rafael también ostenta proyectos bien novedosos y modernos como son FOW y LJW. El primero es propiedad de Fabricio Orlando, un joven y ya reconocido wine maker que decidió volver a sus orígenes para ser parte de la historia de su lugar. Con vinos tan personales como actuales. Por su parte, La Julia Wines es  el sueño de un matrimonio hecho realidad. También hay lugar para las excentricidades, como pueden ser las barricas de vino que le hicieron en Bombal & Aldao al Prícipe de Mónaco, además del lanzamiento de Iron Wine hace algunos años; el único vino en lata de la región. O el proyecto biodinámico de Alejandro Bianchi. Mientras que los líderes siguen creciendo a paso firmes con propuestas en todos los frentes, como Casa Bianchi, que sigue de festejos con su galardonado Familgia Malbec 2012, al tiempo que extienden su propuesta. Con más espumantes, fizzantes, y con nuevos (vinos tan queridos como populares)  Don Valentin, y las nuevas cosechas de su admirada pareja Top; Enzo y María Carmen. También, los proyectos nuevos siguen surgiendo como Marco Zunino y Iaccarini.

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Es decir que hoy San Rafael debe tener una masa crítica de unos 200 vinos, si sólo nos referimos a los que potencialmente pueden representar a la región de manera diferenciada.

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Muchos, o al menos suficientes para que los consumidores puedan captar el mensaje y entender por qué son diferentes los vinos de San Rafael. Porque no se trata de mejores ni peores, ya que la calidad está acá, como en todos lados. Pero si hay algo que se puede apreciar en un vino es el sentido del origen. San Rafael tiene la ventaja de ser mucho más pequeño que Mendoza u otra provincia vitivinícola. Además, son menos empresas para ponerse de acuerdo. Con una amplia superficie de viñedos y una gran historia que contar. Por el momento el mensaje no queda bien claro, aunque es claro que hay mensaje. Ojalá se junten más y puedan demostrarnos a todos y desde las copas, los valores y atributos diferenciales que ofrecen sus vinos. Y así, cada tanto un consumidor pueda elegir un vino de San Rafael con conocimiento de causa.

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Foto: Roberto Orue – robertoorue@yahoo.com

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.