Los vecinos de Colegiales y Belgrano R celebran la reciente apertura de Labor, una rotisería siglo XXI. Lo de siglo XXI no tiene que ver con una estética futurista ni con una propuesta de comida encapsulada, sino con un concepto tradicional que supo aggiornarse para volver a atraer a las nuevas generaciones.

Labor queda en al esquina de Freire y Virrey Avilés, frente al mítico Bambi (más de 30 años ofreciendo lo mejor de la cocina porteña) y a Crisol, una cafetería que en poco tiempo se transformó en el punto de encuentro obligado de la zona. No es casualidad que Crisol y Labor sean del mismo propietario; porque Hernan Berardi tiene muy claro sus conceptos gastronómicos.

Labor es una amplia esquina con ventanal a la calle y mesada. Es una casa de comidas con mucha onda. Ambientada tipo industria con materiales nobles y cálidos como madera, cemento, hierro y ladrillo.

Su propuesta es simple pero contundente. Hay cuatro hornos (de barro, a leña, espiedo y eléctrico), y de cada uno de ellos sale un corte de carne diferente, ya sea en ración o media ración. La idea es sacar piezas ahumadas, del horno de barro con cocciones prolongadas, al espiedo y a la plancha.

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Así se lucen con el pollo a la manteca de hierbas (que se deshace en boca), la bondiola de cerdo braseada (especiada o a la mostaza y cerveza) que resulta intensamente elegante, la tapa de asado al horno de barro cocinada lentamente (un manjar), o los langostinos a la plancha.

Para acompañar, la propuesta también es acotada pero muy pensada. Hay guacamole, papas cuño, ancos (calabacitas) y vegetales al horno, cuatro ensaladas con sutiles toques que delatan una autoría detrás.

Los panes, muffins (de albahaca y tomate o queso azul) y focaccias, también son de elaboración propia.

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La propuesta de vinos también está muy pensada. Etiquetas que van de $60 y hasta $200, y de bodegas no muy conocidas. Hay de todo, pero se destacan Pinot Noir, Bonarada, Cabernet Franc y algunos blends de bodegas como Pulenta Estate, Tupun, Passionate Wine y Cara Sur, entre otras perlitas).

El menú es a la pizarra y no tiene delivery. Así se aseguran que los clientes se acerquen a Labor, vean su cocina a la vista, perciban la pasión y la calidad que pone el equipo, y se lleven su comida tal com sale de la cocina.

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No está pensado como lugar para comer, pero hay barras altas que sirven para esperar el pedido picando algo y tomando una cervecita artesanal, por ejemplo. Además, hay bebidas, quesos y otros productos que lo convierten también en un mini mercado deli.

La idea es más bien poder ofrecer una cocina casera con la cual uno se pueda lucir en casa. Algo así como un combo listo para armar una puesta de escena de restaurante en tu propia casa. Esto promete convertirse en tendencia, ya que cada vez cuesta más salir a comer y beber bien afuera. Y Labor, sin dudas, es un buen lugar donde “cocinar” para tus invitados.

Más información en www.laborcocina.com.ar

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

Una Respuesta

  1. Musu

    La selección de vinos por lo visto también parece muy interesante.