Degustar vinos es un trabajo lindo; comprendo la envidia; pero no deja de ser un trabajo. Y como profesional, cada vez que degusto un vino aprovecho al máximo. El vino, la comida, el lugar, la compañía; todo hace al momento.

Personalmente me siento lejos de los que hacen el vino, por eso cuando me sientan al lado de un hacedor, en este caso Gonzalo Carrasco, le sacó el jugo. La idea fue juntar a algunos amigos para degustar esos vinos guardados que no suelen ser protagonistas de las mesas. Y la estrella fue, ni más ni menos, que el Cheval des Andes. Un blend de lujo que se luce en todo el mundo. Y claro, de la mano de Cheval Blanc (también miembro de Möet Hennessy) las puertas se abren; pero el desafío es mayor, porque hay que estar a la altura de las circunstancias.

Con esta idea nace este assemblage franco-argentino en 1999. Que empezó siendo un vino con uvas y tradición mendocinas, subordinadas al know how y la historia francesa. Y si bien ese primer intento nunca vio la luz, comercialmente hablando, fue el punta pie inicial cuando culminaba el siglo XX, de la mano de Roberto de la Mota.

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Muchas cosas pasaron en estos quince años, basta con mirarse al espejo, o agarrar el celular. Y esa evolución, también se nota al degustar vinos como este. Claro que es un universo más subjetivo, pero eso lo hace más interesante aún porque el debate e intercambio de opiniones es infinito. Todos tienen razón. Los que lo hacen, los que lo beben y los que probamos para comunicarlo.

Y eso se ve más claro en una degustación vertical, algo difícil de hacer si no se piensa, o si no se comparte con otros apasionados. Pero esa es la riqueza del degustador, tener estas oportunidades.

Empezamos con el Cheval 1999, la vendimia inicial, un tinto a base de Cabernet Sauvignon por mandato francés, y Malbec por insistencia local. Hay que recordar que por aquel entonces, y sobre todo para los productores tradicionales del viejo Mundo, el Cabernet Sauvignon era el rey indiscutido, y el Malbec el alumno que debía aprender la lección, de consistencia y complejidad. Ese primer vino fue el reflejo de una vendimia cálida, con mucho tanino y color. Maduro y vivo, interesante. Siguió con el 2003, otro tinto hijo de la añada, que tardo mucho más que sus sucesores en salir al mercado por necesitar más tiempo en botella para ser comprendido. También de una vendimia cálida pero esta vez muy seca, hoy muestra una apertura y una fruta sorprendentes. Aquí, se incorporó el Petit Verdot, en busca de mas fruta, acidez y taninos rabiosos, acota el joven enólogo. El 2005 está pasando por un gran momento, todo integrado y de trago equilibrado, se nota que nació en una vendimia más fresca y de bajos rendimientos naturales. Acá ya predomina el Malbec, pero no por haber aprendido la lección sino por tener que salir a cubrirle los espaldas al rey, que no supo madurar tan bien ese año; y se incorpora a la fiesta el Cabernet Franc, más allá del Petit Verdot. El cuarto vino fue el 2007; vendimia productiva en el que hubo que hacer mucho raleo (cortar racimos) para lograr mayor y mejor concentración. También fue una vendimia fresca, y a nivel bodega comenzó a entenderse mejor la madera, lo que derivó en su mejor uso. Aquí, a las cuatro variedades y ya con el Malbec mandando por sobre el Cabernet Sauvignon sin discusión (ni aquí ni en Francia), se le sumó el Merlot. El último vino fue el 2010, un año equilibrado, templado y completo para Gonzalo Carrasco. En este caso también dominado por el Malbec y solo acompañado por el Cabernet Sauvignon y el Petit Verdot.

Pero los componentes no importan acá, sino el concepto del vino, la interpretación que busca ser única y llegar a encontrar ese estilo capaz de ser mantenido en el tiempo. El Cheval, como la mayoría de los grandes vinos argentinos, está en ese tramo final de la etapa de su búsqueda. Ya sabe de donde sale (su terruño es Las Compuertas), que su corazón es Malbec y su columna vertebral el Cabernet Sauvignon, con los acompañantes (presentes en el viñedo) que la cosecha decrete. La elegancia y la complejidad son los parámetros innegociables.

Hoy, con quince años de vida y diez vinos en el mercado ( más otros cuatro en crianza), Cheval des Andes ya está encaminado. Ya es uno de los vinos referentes de nuestro país; de los pocos que vienen del siglo pasado; y ahora busca convertirse en un referente del mundo.

¿Querés ver como estuvieron los vinos?

http://www.fabricioportelli.com/2014/10/22/degustacion-vertical-cheval-notas-de-cata/

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Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

2 Respuestas

  1. Mirta

    Hola Fabricio, quería comentarte que en mi cumpleaños tomamos UXMAL 2012 Cabernet Malbec muy rico por cierto, una de mis amigas cocino bondiola al horno con finas hiervas con diferentes salsas para acompañar salsa criolla, mayonesa con verdeo, salsa con hongos , y otra de salsa de queso roquefort creo que el vino estuvo bien elegido no? Que opinas al respecto Saludos

    • Fabricio Portelli

      Mirta, evidentemente el vino estuvo muy bien elegido, y la explicación puede estar en que el Malbec hace más versátil al Cab Sauv. Saludos