Una de las formas más antiguas y efectivas de promover un vino a nivel global es mediante la participación en un concurso. Es decir, las bodegas envían vinos para que un jurado de catadores deguste a ciegas y les otorgue una calificación que pueda derivar en alguna medalla. Con el devenir de los años y la evolución de las comunicaciones, algunos catadores comenzaron a publicar sus calificaciones y notas, entendiendo que constituía una información valiosa para todo aquel consumidor que precisara ayuda con su compra. Y no se equivocaron, porque si bien los tiempos han cambiado, las medallas y los puntajes siguen siendo los grandes aliados de las etiquetas. Pero la simplificación que significa una medalla o un puntaje se ha vuelto una complicación por la gran cantidad de concursos de vinos y degustadores de todo el mundo publicando sus notas de cata.

Sin embargo, si se presta atención; la misma que se emplea para disfrutar y descifrar un vino cuando llega a la copa; no es tan difícil aprovechar tanta información en pos de una mejor elección.

Siempre lo más importante es el vino. Pero el tema es que el líquido contenido en la botella es sólo una parte de la película. Y quizás la más indescifrable, porque sin entrar en la polémica de la relación calidad-precio que todos pueden juzgar, para apreciar las sutilezas de un gran vino más allá del placer de beberlo hay que experimentar mucho y, sobre todo, querer pensar en cada trago. Hay otras variables como el precio, la ocasión de consumo y la información o el conocimiento sobre la etiqueta, que también juegan un papel fundamental. Y no sólo a la hora de comprar la primer botella, sino también al momento de repetir la compra, producto del placer obtenido.

Por lo tanto, la información es clave para hacer conocido un vino. Y acá es donde las medallas y los puntajes adquieren relevancia. Para las bodegas significan una “gran excusa” para contar una novedad. Para los que venden vino también, porque suma al momento de la sugerencia. Pero además porque les allana el camino a la hora de seleccionar qué vinos vender en sus establecimientos. Es decir, a igualdad de condiciones (origen, terruño, tipo y precio) una medalla de oro o un puntaje superior a los 90, puede marcar la diferencia y torcer la decisión de compra del retailer.

Pero todo esto se hace por y para el consumidor final. Es una movida de la misma industria para llegarle a sus consumidores y a los potenciales con un mensaje que no sea percibido como una publicidad, sino más bien como un contenido genuino (que lo es). El tema es cómo, cuándo y dónde contarlo.

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A esta altura del partido existe un sin fin de concursos de vinos alrededor del mundo. Tuve la suerte de haber participado en más de 30 de ellos en diversos países (Italia, Reino Unido, Brasil, Chile, Francia, Australia, Sudáfrica, etc.) más allá de las competencias nacionales. Y si bien en todos se degustan los vinos a ciegas, cada cuál tiene su sistema. En algunos los jurados ni se hablan y sólo llenan una planilla en 3 minutos. Mientras que en otros hay una charla del jurado posterior a la degustación de cada flight (serie de vinos) con el objetivo de discutir las sensaciones de cada uno y consensuar la medalla en cuestión. A veces no se sabe nada del vino, y otras están ordenadas por origen, variedad y rango de precio. La calidad del jurado puede ser un valor diferencial, pero eso es algo que el consumidor nunca llega a percibir. Por lo tanto es la trayectoria y sobre todo la consistencia de la competencia la responsable de darle valor a sus medallas. Porque si bien hay muchas medallas de oro, no todas brillan igual. Y no importa si el concurso lo organiza una asociación de bodegas, una revista o una empresa, cada cual ejerce influencia en diferentes mercados de acuerdo al prestigio ganado.

Por su parte, los puntajes son más fáciles de adoptar. Porque si bien son varios los calificadores de vino, es cuestión de analizar la situación, elegir a un par y seguirlos. La idea acá no es coincidir, sino usarlos de guía y de parámetro. Claro que la influencia del catador tiene más que ver con el medio que representa y la calidad del mercado, que con la capacidad de su paladar. Así es como los referentes del vino argentino, al menos para la industria, viven a miles de kilómetros de acá y casi no hablan español, y beben muy poco vino argentino a lo largo del año. Pero son profesionales indiscutibles que escriben en el Reino Unido, los Estados Unidos, Canadá o Brasil, por nombrar a los mercados de exportación más importantes para el vino argentino.

Yo degusto vinos, y publico mis notas de cata junto a mi puntaje desde hace más de 15 años, con lo cual entiendo muy bien el efecto que se busca con eso. Es simple, un elemento más de ayuda al consumidor para elegir mejor.

Pero la gran mayoría de los que disfruta un vino no tiempo de sentarse a “estudiar” y “analizar” las medallas y los puntajes. Por lo general, hablan del vino una vez sentados a la mesa y con el vino en las copas. Y solo dependiendo del interés en la materia y de las bondades del vino, el tema puede ser protagonista de la charla. Pero no pasa de ahí, salvo que se trate de un grupo de enófilos.

Por eso, para esa mayoría silenciosa (como la bautizó Migue Brascó en su momento), las medallas y puntajes tienen un valor simbólico importante. Porque estos “llamadores” pueden resaltar algunos vinos de las góndolas. Y esto ayuda a enfrentar la gran diversidad de etiquetas existentes.

Por eso, es muy importante que las bodegas no subestimen esto y comuniquen las medallas y puntajes que realmente puedan asistir al consumidor. Porque no se busca promover un medio o un personaje, sino un vino. Y si bien todo vino en el mercado es producto del esfuerzo de muchas manos y fruto de orgullo para una bodega, hay algunos logros que si se comparten, pueden ser la clave del éxito en la relación con el consumidor.

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La Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos & licores (WAWWJ)

Elaboró un listado de los mejores Productores Vitivinícolas del Mundo actuales, en base al resultado obtenido en varios concursos internaiconales:

Sonogrape Vinhos de Portugal S.A: 8 concursos – 204 premios

Casa Santos Lima Companhia Das Vinhas S.A. (Portugal): 13 concursos           – 138 premios

Taylors / Wakefield Wines Pty Ltd: (Australia):18 concursos – 118 premios

Gonzalez Byass S.A.:15 concursos –  110 premios

Emilio Lustau S.A. (España):            15 concursos            – 110 premios

Bodegas Trapiche: 12 concursos – 115 premios

Vranken Pommery Monopole Heidsieck (Frncia): 5 concursos –             99 premios
Además, el informe de la WAWWJ sostiene que varias bodegas argentinas se destacaron con sus vinos: Finca Las Moras, la bodega de San Juan fue destacada por su Gran Syrah en el concurso Selectiones Mondiales Vins Canada 2015, el vino Paz de la misma casa en Vinandino y en Malbec al Mundo. También se destaca Santa Julia, con su línea Alambrado una de las más premiadas. Mascota Vineyards, la bodega de autor internacionalmente reconocida con su vino Unánime, se destacó en la International Wine Spirit Competition con doble medalla de oro y un Trophy, la máxima premiación del concurso. Asimismo recibió 93 Puntos por el crítico James Suckling y en Wine Enthusiast. Viña Las Perdices, con su Reserva Malbec en Vinus 2015. El Vistalba Corte A fue reconocido en Selectiones Mondiales Vins Canada y en Vinandino y Malbec al Mundo. Bodega El Esteco es otro caso que se destaca convirtiéndose en embajadora de la región del norte argentino, Altimus un ejemplar que no para de cosechar premios, en cada concurso que se presenta recibió galardones en: Vinus 2015, Citadelles du Vin, Vinandino, Malbec al Mundo, Selectiones Mondiales Vins Canada, Deanter, IWC 2015, son algunos ejemplos donde fue reconocido en consistencia con otros ejemplares que también han recibido un sin número de premios como es el caso de El Esteco Cabernet Sauvignon y Malbec como así también Don David Reserva. Enrique Foster, destacándose en concursos como Selectiones Mondiales Vins Canada 2015 y en Vinandino y Malbec al Mundo. Y la más premiada del año Trapiche, que con su vino Terroir Series Malbec Finca Ambrosía 2011 ha deslumbrado a los jurados de todo el mundo convirtiéndose en el vino argentino más premiado, sumado a los 97 puntos recibidos por Tim Atkin y a los 94 pts Robert Parker. El Trapiche Medalla Malbec 2011, también se destacó en la IWC 2014, entre otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.