Somos muchos los que disfrutamos del vino, sobre todo si se trata de uno de alta gama, aunque eso no implica que todos sean de nuestro agrado. Pero es cierto que a la calidad hay que reconocerla más allá de los gustos personales.

Por otra parte ya sabemos que son muchos los factores que influyen a la hora de formarse la opinión sobre un vino en particular: el ambiente, el estado de ánimo, la comida, la compañía y las condiciones de servicio, por ejemplo.

Pero la evolución no depende de esos grandes vinos de los cuales se hacen pocas botellas, simplemente porque no se pueden hacer más. Y no hablo de los “experimentos” de algunos avezados entusiastas que se largan con su propia etiqueta, y van de a poco por cuestiones financieras. Hablo de la industria, de las bodegas. Ya sean grandes o pequeñas, por lo general sus vinos top no superan las 10.000 botellas. Con vinos así se podrá disfrutar, pero no se puede avanzar. Es cierto que algunos forman parte de las conclusiones de una extensa búsqueda. Y que ven la luz de a pocas botellas para ir avanzando cosecha tras cosecha a medida que se aprende y se entiende. Y si bien esos vinos pueden empezar a mostrar nuevos caminos o rumbos, lo cierto es que no son los que traccionan el mercado.

El verdadero desafío para los enólogos de hoy es poder hacer esos muy buenos vinos que van descubriendo, pero en grandes cantidades. Porque cuando más sean los que disfrutan, más podrán avanzar. Si sólo se pone el foco en la más alta calidad y por consiguiente se descuida el tema del costo final de la botella, pasa lo que está pasando. Cada vez se toma más (supuestamente), pero de menor calidad. Porque los buenos vinos de verdad, los que hacen la diferencia más allá de ser agradables, hoy tienen precios que superan la barrera de los $100; y la mayoría, holgadamente.

¿Por qué no se pueden lograr muchas más botellas de vinos como los buenos Malbec modernos del Valle de Uco? Si se pudiese incrementar la cantidad producida por cada una de esas etiquetas, estoy seguro que los costos finales podrían ser mucho más bajos, y así el buen vino estar más cerca del bolsillo del consumidor.

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Creo que en estos años la industria se preocupó mucho más por no perder plata y salvar los costos que por cuidar al consumidor. Y si bien está claro que se trata de un negocio, a veces hay que mirar más allá del bosque. Quizás muchos de los recursos que se destinan a hacer estudios de suelos e investigaciones para lograr cada vez vinos de más alto precio, deberían estar enfocados en incrementar las cantidades sin que los costos aumenten. En otras palabras, poder elevar los rendimientos sin que la calidad de uva se resienta.

Las bodegas siguen sacando vinos top, pero a la vez están obligadas a crecer en sus líneas más bajas, porque es lo que más venden. Y la gente se tiene que conformar con lo que puede pagar. Que los precios de los vinos están tan inflados como muchos otros productos alimenticios básicos, no es una novedad. Pero el vino no es necesario, y por lo tanto si seguimos así, cada vez habrá menos amantes del vino activos; es decir, que puedan adquirir un vino de su agrado.

Ya se que todos los enólogos quieren ganar la carrera o ser los goleadores, y que aparentemente eso se logra sólo con los vinos top. Quizás sea hora de dejar de mirar tanto hacia arriba y comenzar a mejorar los vinos de abajo. Y en la medida de lo posible ir aumentando la oferta sin tener que incrementar los precios.

¿Y la demanda para esos vinos? Está ahí. Hoy son muchos los que se limitan y controlan, más por necesidad que por gusto. Para esa mayoría, el mismo vino pasa a ser buenísimo si en lugar de costarle $150 lo paga $75.

Y ojo que esto no tiene nada que ver con la homogeneización que existía hace 30 años. Hoy la diversidad de vinos y bodegas, asegura una oferta variada y rica. Se necesita acercar más, muchos más, consumidores al mundo del vino. Y si las barreras de ingreso (precio) son altas, va a ser imposible. Porque si bien el precio no es lo más importante en un vino, y sí lo es su calidad, lo primero que entiende un nuevo consumidor es lo que le cuesta la botella. Después viene el disfrute, que estará muy ligado a ese costo. Entonces, más allá de las posibilidades económicas de cada uno, todos tienen derecho a tomar mejor.

Por eso, los límites a la calidad no deberían estar marcados por los segmentos de precio. Hay que encontrar la manera de hacer más vinos buenos para conquistar más paladares, y así incrementar las ventas.

Quizás a corto plazo parezca imposible. Pero si los bodegueros siguen pensando en impactar al consumidor con vinos de alta gama, mientras descuidan (la calidad de) sus caballitos de batalla, van a terminar tomándose muchas de sus grandes botellas en sus casas.


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Vinos buenos al paladar y al bolsillo

 

Saurus Select Cabernet Sauvignon 2013

Familia Schroeder, San Patricio del Chañar, Neuquén

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Julio 2015 – $135)

Interesante tinto patagónico, porque si bien es un vino moderno, la frescura natural le gana a la madurez de la fruta. De aromas amables y entrada fluida, paladar vibrante y taninos con cierta firmeza. Sus aromas y sabores hablan del cepaje, muy bien rodeados por los tonos ahumados de la crianza en roble, y con un final especiado muy agradable. Equilibrado y con gracia, va muy bien con carnes a la parrilla. Además, ostentar una muy buena relación calidad-precio, está en su mejor momento.

Puntos 89

 

Kaiken Terroir Series Cabernet Sauvignon 2013

Bodega Kaiken, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

Tinto moderno en el cual se luce el Cabernet Sauvignon de Agrelo. De carácter bien frutal. con taninos finos y un paso por boca bien definido. Vertical y de textura vivaz, con cierto agarre. Paladar refrescante y agradable profundidad. Un vino para tener a mano, porque puede ganar con la guarda, o salir a la mesa en cualquier momento.

Puntos 88

 

006 Malbec 2014

Bodega Aniello, Mainqué, Alto Valle Río Negro

$ – $$ – $$$ – $$$$

Este Malbec tiene la impronta del valle, y eso es evidente en sus aromas y en su ataque. De buen volumen, envolvente y refrescante, algo más amable que la anterior cosecha. El blend final de las distintas parcelas fue obra de Federico Moreira, actual enólogo de la casa. Este 2014 Mantiene la vivacidad y ese paso ágil por boca que lo convierte en un muy buen vino para la mesa. Ya que por su fluidez y estructura se puede adaptar muy bien a muchas comidas.

Puntos 88

 

Santa Julia Reserva Malbec 2013

Bodega Santa Julia, Valle de Uco, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

Sin dudas, este es uno de los Malbec nacionales que más ha crecido; y en todo sentido. Aunque no es el volumen lo que asombra, sino su calidad, y sobre todo su estilo, referido a un sentido de pertenencia. Algo muy difícil de conseguir en el nivele de los reserva. Acá hay buen fluidez y cierta tensión, con fruta algo madura pero fresca. De muy buena tipicidad y paso vivaz, con taninos dóciles. Muy agradable de beber; tanto que deja con ganas de servirse más en la copa apenas se termina.

Puntos 88

 

Viñas de Narváez Sauvignon Blanc 2015

Cavas Rosell Boher, Valle de Uco, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

Un banco muy completo desde el vamos, porque la misma frescura que se descubre en las copas, se ve a simple vista por su llamativo y exclusivo packaging. De aromas bien varietales, con la intensidad justa, ataque consistente con dejos cítricos y herbales, Sin vueltas, es un vino que va derecho al quid de la cuestión, y cumple holgadamente con su propósito. Ideal para disfrutar cmi aperitivo, pero también con ceviches y tiraditos.

Puntos 87

 

Argento Bonarda 2014

Argento, Mendoza (Jun2015 – $75)

$ – $$ – $$$ – $$$$

Elaborado a partir de uvas de Rivadavia y San Martín, terruño emblemático del cepaje. De aromas agradables y de buena intensidad. De carácter frutal para nada exagerados; paladar jugoso, con agradable concentración, y a la vez fluidez. Es franco, con su fruta roja madura, especias y algo vegetal, bien  típico. Los taninos se sienten, le dan firmeza y sostienen ese paladar carnoso y jugoso, con final fresco y persistente. Un Bonarda con todas las letras, es lo que es y así es como debe ser. Muestra con orgullo el carácter del varietal en su cuna.

Puntos 86

 

Portillo Sauvignon Blanc 2015

Bodega Salentein, Valle de Uco, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

Como siempre, este blanco se destaca por su frescura y su carácter varietal inconfundibles. De buen ataque herbal, marcado. De paso bien fluido y vivaz, con nervio en boca. Ideal como aperitivo o para server en la mesa a menudo con ensaladas, carnes blancas y platas picantes.

Puntos 86

 

Funckenhausen Red Blend 2014

Bodega Funckenhausen, San Rafael, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Dic2015 $120 bot. litro)

Este flamante blend de Malbec, Bonarda y Syrah creado por Mauricio Lorca, tiene nombre difícil de pronunciar pero atributos fáciles de recordar. De aromas expresivos y bien frutales, de buen cuerpo, con cierta frescura y el aporte justo del roble. De etiqueta curiosa y botella bien atractiva, por diseño y contenido (1 litro), que ya ha conquistado los paladares de los jóvenes neoyorquinos.

Puntos 86

 

López Cabernet Sauvignon 2012

Bodegas López, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$

No hay dudas que es un clásico de clásicos. Sin embargo, este varietal a base de Cabernet Sauvignon es relativamente nuevo en la (hoy) línea López. El estilo d ella casa está, y muy bien logrado. Aunque sorprende en boca por su cuerpo y sus taninos que se hacen sentir. Aromas y sabores van de la mano con notas espaciadas y dejos vegetales, típicos del cepaje. Su paladar fresco y equilibrado convive con un paso más firme que lo habitual. Justamente lo que se espera de un buen Cabernet.

Puntos 84

 

Cuesta del Madero Roble Cabernet Sauvignon 2014

Cuesta del Madero, Mendoza

$ – $$ – $$$ – $$$$ (Jul2015 – $50)

De aromas austeros, con cierta tipicidad y equilibrados. Paladar jugoso y con buen cuerpo, taninos que se afirman, y un carácter frutal algo maduro con agradables toques especiados. Franco, refrescante y con cuerpo. Mantiene su estirpe clásica, con fluidez y frescura actual. El roble no es evidente pero aporta cuerpo y suavidad a su textura. Es un tinto que cumple con lo que propone en la etiqueta y da mucho más de lo que pide su precio.

Puntos 84

 

 

 

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.