Por suerte esa no es la cuestión, porque la gran mayoría de nuestros vinos están listos para ser disfrutados al salir al mercado. Es por ello que no hace falta esperarlos para que “mejoren”, sabiendo que el tiempo no mejora sino que ayuda a que se “acomoden” dentro de la botella. No obstante, es indudable que a todo amante del vino le gusta tener a mano al menos un puñado de botellas para poder improvisar, sorprender, regalar o regalarse en todo momento; sin tener que pasar por la vinoteca. Entonces hay que saber que el vino odia los cambios (bruscos) de temperatura y los movimientos; también en menor medida la luz y los ruidos. Si conseguimos un rincón oscuro y tranquilo rondando los 20 grados (más no) todo el año, estará bien. Botellas acostadas para que el corcho no se reseque, y sin cápsulas para vigilar que el vino no avance hacia la superficie. Por último, para no estar moviendo las botellas, sacarle una foto antes de la guarda y anotarlas en una lista. También se puede anotar en qué ocasión se consumió cada una. Y de esta manera su tesoro vínico estará esperando tranquilamente por su momento.

Nota publicada en Revista Convivimos Ago2014

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

Una Respuesta

  1. Rodrigo

    En esta no estoy de acuerdo. Los vinos argentinos son claros ejemplos que salen al mercado no listos para tomar, salen verdes. El guardado de un par de años les da la sedocidad que todos buscan.