De la tradicional bodega Cruz de Piedra, solo ha quedado su prestigioso nombre, que además remite a uno de los distritos más importantes de Maipú.

Hoy, en manos del Grupo AVINEA, que agrupa las bodegas del mundo del empresario petrolero Alejandro Bulgheroni.

Como flamante grupo de bodegas y vinos, saben que deben apuntar a cada segmento con una propuesta consistente. El tema es que la consistencia se mide con el paso del tiempo. Igualmente ellos corren con ventajas porque no se trata de “novatos”, ya que la mayoría de los viñedos no son nuevos. Además, la bodega está totalmente equipada con todo lo necesario para elaborar vinos en cantidad y calidad. Y al mando de ella está el joven y experimentado enólogo Juan Pablo Murgia, antes en Argento (también perteneciente a AVINEA, y actualmente a cargo de todos los vinos del grupo.

Frida x 3, la aventura de encontrarse

Más allá de los logros en diseño y un racional de marca claro y bien sustentado, la imagen moderna y actual anticipan vinos de muy buena relación calidad-precio. Quizás más modernos por fuera que por dentro, y eso habla de un público a captar, consumidores que buscan vinos amables y bien logrados para poder adoptar en casa y disfrutar a menudo en la mesa hogareña.

A veces no es fácil lograr que enología pueda interpretar con tanta claridad “vínica” lo que marketing (o el mercado) propone, porque la interpretación de una parte es diferente a la de la otra, por más que el objetivo sea el mismo. Sin embargo, acá hay un trabajo conjunto con el objetivo de lograr que Frida, en lugar de impactar de golpe, se gane el paladar de los consumidores.

La propuesta es bien consistente, un blanco de Sauvignon Blanc (con uvas de Alto Agrelo y Tunuyán), con agradable frescura. Un Malbec de Luján de Cuyo con fuerza, y un Cabernet Sauvignon (blend de uvas de Maipú y Luján de Cuyo) con el clasicismo que se espera del varietal.

Garbo x 4, cambia euforia por resolución

Acá hay una sintonía fina entre el concepto, la imagen y el estilo de los vinos. Que, si bien están más del lado clásico que del moderno, la palabra clave es equilibrio. Los cuatro exponentes son equilibrados, y la relación precio-calidad también se destaca al igual que en los Frida. El Chardonnay (uvas de Agrelo y Tunuyán) y el Cabernet Sauvignon (con un toque de Bonarda de El Carrizal) sobresalen por su tipicidad y armonía, mientras que el Malbec tiene más “power”, aunque bien domado por su frescura. Y si bien esos ímpetus le restan un poco de armonía, le garantizan potencial para desarrollarla en los próximos meses de estiba. Y por último el Cabernet Franc, que no podía faltar por ser el cepaje que está en boca de todos.

La estética y el nombre llaman la atención desde la góndola, con cierto clasicismo. Sin dudas los Garbo se ganarán un lugar en las casas de los argentinos porque dan mucho más de lo que piden. Y si bien el precio no es la variable más importante en u vino, se sabe que el consumidor actual es lo primero que evalúa a la hora de elegir qué botella llevar.

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.