Marcela Manini, Mauricio Castro, Agustín López y Sebastián Zuccardi empezaron jugando entre amigos recién recibidos a hacer los vinos que más les llamaban la atención: espumantes. Pero hoy, más allá de seguir siendo amigos (y algunos formar familia entre ellos), se han convertido en verdaderos enólogos y referentes de las burbujas de nuestro país.

Cada uno de ellos tiene una actividad principal, pero Alma 4 sigue siendo el emprendimiento que los desvela y por el cual apostarían todo lo que tienen, soñando algún día vivir de esas burbujas que tanto sacrificio les costó y tanta satisfacción les causó en casi 20 años de trayectoria.

El mundo Zuccardi les dio un gran empujón, al principio para poder embotellar esas primeras intenciones, y luego para empezar a creer que se podía crecer. De la mano de ellos todos los espumantes evolucionaron, los de Alma 4 y también los de Santa Julia. Prueba de ello fue el Blanc de Blancs que elabora Zuccardi desde 2004. Un espumoso vintage de Chardonnay que gana en complejidad, elegancia y potencial de guarda con cada cosecha que se lanza.

Parece muy difícil cortar el cordón umbilical; es una zona de confort para todos. Los chicos porque cuentan con una infraestructura que cualquier productor envidiaría. Y los grandes porque tienen a mano un equipo de expertos en burbujas de la nueva generación con la capacidad de recorrer, aprender, investigar y desarrollar vinos para seguir evolucionando. Ese trabajo en equipo es la definición exacta de sinergia.       Pero ha llegado la hora de dar el gran salto; al menos eso es lo que piden los vinos de Alma 4.

El gran salto

Alma 4 ya es sinónimo de grandes espumosos, cuenta con una trayectoria que va a cumplir 20 años en breve. Tiene en su haber muchos vinos elaborados, e incluso algunos de ellos continúan en su cava demostrando (cada vez que lo pueden descorchar) que están para más.

La amistad sigue tan fuerte como siempre; hoy reforzada con los gratos momentos cosechados en Alma 4, y sin dudas ese es el principal motor. Pero ya es momento de levantar la bodega Alma 4, un espacio donde poder ir a degustar y ver cómo se hacen los vinos, y hablar con sus autores. Quizás Sebastián no pueda estar siempre porque hoy es el number one en la bodega familiar. Pero alguno de los otros tres podría. Y si bien es una inversión importante, también es el paso que deben dar los vinos cuando son exitosos y demostraron que pueden hacer historia. Imaginarse viñedos propios de pequeña extensión en las zonas que más les llamen la atención y con las variedades que más les interesen, para cosecharlas en el momento justo cada año y de la manera que ellos quieran; tal como hacen en Champagne y España para los Cava.

Los vinos, como sus hacedores, también han cumplido una etapa y necesitan nombres propios que vayan más allá del cepaje Viognier o Bonarda. Y así como el Chardonnay se sacó el roble de encima, aunque solo en la etiqueta porque algo sigue presente en la elaboración, los varietales ya no son los protagonistas, sino un componente más.

Alma 4 ha dejado de ser una marca, un sueño. Ya son mucho más que espumantes para brindar informalmente o servir en tragos. Eran pequeños vinos espumosos que se recibieron de grandes vinos espumosos hace tiempo y merecen un lugar en la mesa, más allá de las celebraciones.

Obviamente algo de todo esto hacen desde que empezaron, sino no hubieran llegado a ser quienes son. Hoy tienen que tomar la decisión de dar ese gran salto para poder consolidar todo lo que vienen haciendo y sentar las bases para un futuro eterno. Y por que no un legado familiar que trascienda las generaciones de los cuatro.

Marcela, Mauricio, Agustín y Sebastián, es hora de salir de la zona de confort y emprender su propio camino con Alma 4.

Ahora se viene la nueva cosecha, y recién en Octubre se sentarán a elaborar los cortes de los vinos base de lo que serán los Alma 4 cosecha 2018. Ellos afirman que ya llegaron al punto de equilibrio del negocio; qué mejor momento para dar el gran salto.

 

Los vinos

Con nuevo look a partir de 2017 los vinos de Alma 4 siguen siendo muy definidos en su estilo, y nacen de una convicción clara, más allá del método Champenoise.

Según sus jóvenes hacedores, la clave está en los vinos bases, la definición que marcará las 50.000 botellas anuales que suelen hacer y que al menos reposan en botella tres años antes de salir al mercado.

Uno de sus secretos fue que nunca (sus vinos) hicieron (fermentación) maloláctica, “porque siempre la acidez fue el punto de partida para lograr vinos que trasciendan el tiempo”, asegura Agustín.

También tuvieron la visión (y fortuna) de poder tomarse su tiempo para dar cada paso, más allá de los resultados. En 1999 hicieron sus primeros vinos de la cosecha 1998 y esperaron hasta 2001 para ver si salían bien.

El licor de expedición, que para muchas casas de Champagne es un secreto bien guardado, aquí no tiene tanto misterio. Es la evolución propia del Chardonnay; el mismo vino que se refresca año tras año.

Algo que ha posibilitado el posicionamiento y reconocimiento actual de los Alma 4 es sin duda el precio, todos los vinos tienen el mismo menos el Pinot Rosé que está apenas $15 más arriba, pero todos se destacan por su buena relación calidad-precio. Una política consistente con la coyuntura, y que se fija más mirando al mercado que a la empresa.

Algo que habla de la madurez de los chicos, y que confirma que están para jugar entre los grandes, es el lanzamiento de la nueva Copa Alma 4, “porque la copa flauta te hace perder muchas cosas, nosotros siempre degustamos los espumosos en copas de vino blanco”, cuenta Marcela.

“Lo más importante es que somos amigos, y nuestro gran secreto es que más que hacedores somos bebedores, nos gusta hacer los vinos que nos gusta beber”, asegura Sebastián.

El Pinot Noir, Chardonnay (2016) es el más joven de la familia, con menos de 30 meses sobre borras, en una proporción de 70/30. El Pinot Noir Rosé (2014) sigue siendo un vino con 30 meses sobre borras, pero sus tonalidades han cedido en intensidad. Elaborado con uvas de Los Árboles, El Peral y San José, todos terruños del Valle de Uco. El Viognier (2013), con 40 meses en segunda fermentación, sigue siendo un referente, un espumoso con carácter propio, único y muy refrescante, y también con potencial. Es, junto con el Bonarda (2015), una de las variedades raras que nacieron con el proyecto. El original espumoso tinto tiene 13 gr de az/l, mientras los demás apenas legan a 6 gr, y un alcohol alrededor de 12 grados, para moderar los taninos. El Chardonnay (ex roble) 2012 es el que más pretensiones encierra, con 40/50 meses sobre borras antes del degüelle. Se sigue haciendo como antes más allá de los ajustes que surgen de la experiencia. En 1999, el primero era 20% de Chardonnay que pasaba por roble nuevo, pero los matices de la crianza eran “violentos”, y por eso a la cosecha siguiente lo bajaron. Hace varios años utilizan barricas bien usadas para ganar complejidad, y es por eso que ya no aparece más el roble en la etiqueta. “Es el de más estructura, el más complejo y largo, y el que más me gusta acompañar con las mollejas” afirma Mauricio.

 

Degustación de los Alma 4

 

Alma 4 Pinot Rose 2014

Alma 4, Valle de Uco

Elaborado con uvas de y Los Árboles, El Peral y San José,  y 30 meses sobre borras. Ya no es tan rosado su color, pero se mantiene fresco y con burbujas finas. Su carácter frutal es definido y bien logrado, con algo de madurez en sus expresiones. Vivaz y de paso ágil, con buena estructura para servir en la mesa.

Puntos: 90,5

 

Alma 4 Pinot, Chardonnay 2016

Alma 4, Valle de Uco

Elaborado con 70 % Pinot Noir y 30 % de Chardonnay, de aromas directos y equilibrados. Con una acidez bien marcada que potencia la burbuja. De entrada impetuosa y paso refrescante, con un carácter bien cítrico, aunque también aparecen las frutas blancas. Y si ben no es muy profundo, es elocuente de la cosecha y va ganando equilibrio con el paso de los meses en la botella.

Puntos: 89

 

Alma 4 Viognier 2013

Alma 4, Valle de Uco

De los pocos espumosos Viognier que se hacen en el mundo, y desde 2011 toda la uva proviene del Valle de Uco (Vista Flores, La Ribera y La Arboleda), eso explica su acidez sostenida. Un vino con buen cuerpo y agradable carácter frutal, con tipicidad y algo salino en sus texturas; y mucha fuerza aún. Y si bien eso le quita algo de equilibrio y complejidad, le otorga  una personalidad única.

Puntos: 90

 

Alma 4 Bonarda 2015

Alma 4, Mendoza

Elaborado con uvas del Valle de Uco y Santa Rosa, ofrece aromas a frutos rojos algo maduros. De paladar franco y buen volumen, las burbujas finas no se potencian con los taninos manteniendo una textura equilibrada. En boca despliega un carácter vínico intenso y amable. Ideal para acompañar carnes rojas a la parrilla.

Puntos: 88

 

Alma 4 Chardonnay 2012

Alma 4, Valle de Uco

Este Chardonnay pasa entre 40 y 50 meses sobre borras. De aromas austeros, sorprende con una entrada vivaz y paso vibrante con sus burbujas finas. Es delicado y fresco, también profundo. Con notas que hablan de evolución bien sostenida por la acidez. Mucho potencial y algo complejidad en su carácter elegante, con final de levaduras.

Puntos: 92

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.