Llegó Tintillo, la nueva apuesta de Santa Julia para conquistar paladares como se debe, con un buen vino.

Rubén Ruffo (enólogo de la bodega) se la juega con un vino revolucionario que llega para inaugurar una categoría, la de vinos frescos y actuales, para beber en cualquier ocasión. Combinando Malbec del Valle de Uco y Bonarda de Santa Rosa (una variedad que conoce muy bien) en partes iguales, elaboró Tintillo,

Un vino tinto con todas las letras. Por su estilo y estructura, en la etiqueta (sí, en la etiqueta) se recomienda beber frío. Y está muy bien, porque el vino tiene cuerpo pero sus taninos son finos y no sufren las bajas temperaturas. Su aspecto y aromas también son intensos, y en boca despliega toda la gracia del Malbec de Uco (refrescante, frutal y con dejos herbales) con el Bonarda aportando carnosidad y carácter firme. Entre ambos logran dar un tinto voluptuoso, fresco, expresivo y de trago ágil. Es bien fluido pero eso no significa que sea liviano. Y no hace falta estar con el termómetro en la mano, hay que dejarlo en la heladera, sacarlo, servirlo (viene con práctica tapa a rosca) y disfrutarlo.

¿Por qué puede ser el vino del año?

Porque son 30.000 botellas de un vino que da mucho más de lo que pide (vale $180 en vinotecas y restaurantes), y eso significa que muchos lo van a poder disfrutar. Porque es muy actual en concepción y llega con una estética innovadora que rememora al pasado pero mirando hacia el futuro. Su nombre evoca con cariño a los tiempos en que el vino argentino estaba en la mesa de todos. Es interesante la idea de recuperar “el vino de mesa” pero sin mirar al pasado, por todo lo que ello significa en nuestro país. Por eso Tintillo llega para re inventar (o crear) la categoría.

Porque no tiene secretos ni trucos en su elaboración, simplemente es un buen vino, de aspecto brillante e intenso, con aromas y sabores propios del vino, de paladar fresco, ágil y expresivo, pero sin exagerar nada. Y por eso es capaz de conquistar a todo tipo consumidores.

Porque por sus características al Tintillo le va a ir muy bien en la mesa, y codearse de igual a igual con esos nuevos vinos que los sommeliers llaman “más gastronómicos”.  Y si bien al principio sólo se va a vender en algunas vinotecas y restaurantes seleccionados, capaces de contar bien de que se trata, seguramente Tintillo termine invadiendo las casas. Es ideal para servir en los asados o para acompañar los delivery de pizzas y empanadas (ya me imagino un Blanquillo para sushi y ensaladas). También, hoy que están muy de moda, acompaña muy bien las hamburguesas gourmet. Siempre de manera descontracturada y desde la simpleza del disfrute: Bébase frío = Sacalo de la heladera, servilo y disfrutalo. Cada uno elegirá como beber  “su nuevo vino fresco”.

Porque Tintillo llegó para quedarse y porque puede crecer como pocos con la garantía de consistencia que significa Santa Julia. Y porque no es un vino para todos los días, sino más bien un vino para los días que se quiera tomar vino.

¿ Queres saber cómo es Tintillo ?

http://www.fabricioportelli.com/2016/11/10/tintillo-2016/

 

 

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.