Si bien en sus inicios la bodega se enfocó principalmente en los espumosos de alta gama, con el tiempo se animó también a vinos top para acompañar a los varietales Casa Boher. La apuesta fue tan fuerte que decidieron, hace un par de años, dejar de hacer los recordados “Viñas de Narváez”, para apoyarse en los varietales de Casa Boher como sus vinos de base.

Esto no significa que no tuvieran la experiencia para hacerlo, sino simplemente una estrategia de posicionamiento. Eso explica por que después de veinte años, la bodega sea más reconocida por sus burbujas high class que por sus vinos. Pero Alejandro “Pepe” Martínez acusa más de cuarenta cosechas en su haber. Y si bien es reconocido como uno de los padres de las burbujas finas nacionales, también ha elaborado un sin fin de vinos tranquilos. Primero en Navarro Correas durante varios años, y desde 1999 en Cavas Rosell Boher.

Había que hacer un blend para salir del varietalismo propuesto por los Casa Boher, y pensando en una crianza más importante más allá de la concentración de las uvas lograda en el viñedo. Siempre con uvas propias del Valle de Uco, de un viñedo en Los Árboles, plantado a principio de los 90´, siendo uno de los primeros de la zona. Allí, además de las variedades clásicas para espumantes como Chardonnay y Pinot Noir, también hay Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc.

El primer vino que Pepe elaboró pensando en ir más allá fue el Casa Boher Gran Reserva 2013, que llegó al mercado a fines de 2016.

Cuando Alejandro Martínez Rosell empezó a confiar en la viña propia se animó a subir la vara de sus vinos tranquilos, para intentar estar a la altura de sus prestigiosos espumosos. Así nació este blend de Los Árboles que varía en función a la calidad de las uvas de cada añada. El 2013 es Malbec, proveniente de las mejores barricas nuevas, con un 10% de Merlot, suficiente para cambiarle el destino a las 8000 botellas producidas. Este vino quebró stock en los primeros ocho meses de venta. Luego llegó el 2014 del que se hicieron 8800 botellas, combinación de Malbec (65%), Cabernet Sauvignon (30%) y el infaltable toque de Merlot que a “Pepe” le gusta en sus blends. 

Antes que llegara el 2015 (11000 botellas) al mercado; blend a base de Malbec (60%), Merlot (25%) y Cabernet Franc (15%), criados por separado 14 meses en barricas de roble francés y americano de primer uso; salió el Chardonnay Gran Reserva 2016 (4000 botellas). Una variedad que Pepe conoce muy bien, por su experiencia con los vinos espumantes, y que también fue un éxito de ventas. Actualmente, en el mercado está el 2017 que ha ganado en frescura y definición de carácter.

“Ahora la gente ha empezado a reconocernos también por los vinos, y eso es lo más importante”, afirma Carlos Oliva (Director Comercial), consciente que es un gran desafío poder alcanzar con ellos la misma imagen que el consumidor ya tiene de los espumantes de la bodega.

Los vinos ya son claros, y el mercado ha recibido muy bien la apuesta de la bodega por los tintos y blancos Casa Boher, y los nuevos Gran. Solo hace falta más tiempo para pulir el estilo de cada uno de ellos, porque la calidad de uva ya está, incluso ahora incorporando el viñedo de Agrelo. Pero ya tienen lo más importante, la confianza del consumidor. Por lo tanto, de ahora en más será cuestión de poner foco en los detalles.

Si bien se trata de una pequeña bodega con solo veinte años de vida, sus ambiciones son importantes. Además, el equipo de trabajo actual ya lleva más de una década trabajando a la par, y eso se nota.

En 2020 estaba prevista una gran celebración en varias etapas, aunque ahora todo se está recalculando. No obstante, esto no va a detener al joven Matías Torres García (propietario de Rosell Boher) para seguir involucrándose más en cada parte del proceso de elaboración, con el objetivo de ganar más experiencia.

A partir de ahora, y con este año de celebración encima, los espumantes desarrollarán más su prestigio porque lo otro ya está, como les sucede a las casas de Champagne más famosas. Porque para mantener el posicionamiento logrado no es solo cuestión de calidad y cosechas (un vaivén que la mayoría no percibe), sino de reforzar el vínculo con el consumidor. Ya que lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Por eso, deben separar los productos conceptualmente porque son distintos, el vino es vino y tienen mucha competencia. Pero en espumosos son la bodega más reconocida para muchos.

Hoy sus vinos espumantes compiten con los de alta gama nacionales y los vinos importados de Francia (Champagne) y España (Cava). Mientras que los tintos y blancos la tienen más difícil. La intención de Pepe es hacer vinos que acompañen al consumidor a lo largo de su vida. Eso explica su visión más tradicional de la enología, más allá de tener uvas en las zonas más desarrolladas en la actualidad (Valle de Uco y Agrelo). Porque siempre sus vinos deben ser equilibrados y de trago amable, con impronta varietal, y la madera que acompañe suavemente.

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.