El jueves anterior al Día de los Caídos (Memorial Day) en los Estados Unidos, que se conmemora el último lunes de mayo de cada año, el mundo del vino celebra a la cepa reina entre las blancas

Es cierto que existen muchas más variedades de uvas tintas de vinificar que de blancas en todo el mundo. Además, los tintos suelen ser más resistentes porque obtienen de sus pieles más resistentes muchos componentes naturales que aportan estructura. Esa es la razón por la cual en general los tintos son más longevos.

Sin embargo, eso no significa que sean mejores o más complejos, ya que existen grandes blancos, elegantes y que mantienen sus atributos por varias décadas. El secreto acá no está en el cuerpo del vino sino en la acidez, la columna vertebral de un gran vino.

La Chardonnay es una uva originaria de la Borgoña en Francia, donde nacen los exponentes más apreciados y prestigiosos. Esa fama, y su capacidad de adaptarse a diversos terruños la catapultaron como la uva blanca más internacionalizada, a tal punto que no hay país productor de vinos que no haga Chardonnay.

También por su capacidad de guarda comprobada, lo bien que se lleva con el roble, y lo bien que expresa el lugar cuando los hacedores se lo proponen.

Esa es la razón por la cual muchas bodegas cuando piensan en sus blancos top apuestan por la reina Chardonnay, claro que para aprovechar su buena imagen en la mete del consumidor, pero a la vez eso las obliga a hacer buenos vinos.

Fuera de Francia, los Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Chile, han apostado fuertemente por sus Chardonnay, más allá que existen excepciones en España (Milmanda de Torres, o el DOC Menfi de Planeta, la bodega más importante de Sicilia, por ejemplo). ¿Y en la Argentina qué pasa? La pregunta en realidad debería ser qué paso. La gran mayoría de los mejores Chardonnay del mundo provienen de terruños con influencia marítima, mientras en nuestro país, caso todas las regiones vitivinícolas son desérticas, ubicadas al pedemonte de lo Cordillera de los Andes.

Pero muchas cosas han cambiado en los últimos veinte años, entre ellas la gran evolución de los vinos argentinos, que obviamente también incluyen a los blancos.   

El Chardonnay en la Argentina

Como país productor, más vinculado al Nuevo Mundo que al Viejo Mundo, las bodegas siempre apostaron por el Chardonnay para sus blancos top, salvo muy pocas excepciones. Desde comienzos del milenio, la necesidad de vender los vinos nacionales fronteras afuera obligó a mejorar, no solo la calidad sino también el carácter de los blancos, en pos de lograr un estilo propio, vinculado al terruño. Esto significa una gran diversidad ya que las regiones vitícolas argentinas son tan amplias como diversas, por lejanías y composición de suelos muy heterogéneos.

Primero el espejo de los hacedores fue Estados Unidos, ya que además de ser un importante productor de grandes vinos, es el principal mercado de destino de los vinos nacionales. Esos Chardonnay solían ser maduros y untuosos, con mucha presencia de roble, de paso denso y meloso, muy amplios en boca, casi pesados que servidos bien fríos de podían tomar, pero a la vez eso aplacaba sus aromas y sabores.

Esos “nuevos blancos” argentinos causaron buen impacto, pero rápidamente cansaron al consumidor, y también al hacedor. Porque más allá de su trago más pesado, no había mucha diferencia de estilo entre unos y otros, y tampoco evolucionaron tan bien como se estipulaba en las contra etiquetas.

Per ola revolución de los vinos argentinos también llegó a los blancos. Hay que reconocerle al Dr. Nicolás Catena su obsesión por el Chardonnay, siendo el pionero a fines de los ochenta en intentar lograr un gran blanco a base de esa cepa.

Muchos años pasaron, y mucho estudio. Y justamente, de ese viñedo a casi 1500m, plantado durante los noventa, en busca de un clima más frío y de suelos muy pedregosos ricos en calcáreo, llegaron; luego de muchos ensayos y calicatas, los primeros grandes Chardonnay de la Argentina. A tal punto que en los últimos reportes de los referentes internacionales muchos Chardonnay locales superaron los 95 puntos, e incluso alcanzaron los 100. Esto demuestra la gran evolución de este tipo de vinos, ahora más pensados desde el viñedo, y cosechados en el momento justo para retener la acidez natural necesaria para dar frescura y longevidad. Cada día que pasa, los agrónomos y enólogos conocen más de sus viñedos, y esto les permite lograr uvas con carácter, para luego en bodega vinificarlos respetando eso que viene del lugar. Es por ello que las vinificaciones se han vuelto menos intervencionistas. Y si bien los Chardonnay de hoy se manipulan menos y sus crianzas son más precisas, la intervención del hombre sigue siendo fundamental.

Ahora sí se puede hablar de estilos diferentes en Chardonnay. Claro que se siguen haciendo los estilo “buttery” (por mantecosos) porque hay muchos consumidores que los siguen pidiendo. Pero hoy abundan los exponentes más verticales, no tan amplios en boca, más ágiles y mordientes, muy apoyados en la acidez, y en las notas que provienen del viñedo. Esto da vinos más refrescantes, pero a la vez más complejos, también con paso por madera, pero sin que eso se note. Sin dudas, serán blancos más longevos.

El Chardonnay suele ser un blanco austero, de buen cuerpo, de aromas y sabores introvertidos (decía Brascó), pero que con los minutos se va abriendo, sin dejar de ser sutil. Por sus expresiones contenidas y para nada exuberantes, comparadas con las de un Sauvignon Blanc, o un Torrontés, se adapta muy bien a la mesa de todos los días. Mejor con pescados y carnes blancas, pero también con achuras y embutidos. En la argentina se elabora en todos los segmentos de calidad, siendo la uva blanca más vinificada como varietal, y la más elegida como base de los blends blancos de moda.

También, junto con el Pinot Noir, es la uva más elegida para la elaboración de vinos espumosos.

En 2020 se cosecharon casi dos mil millones de kilos de uvas, menos del 3% fueron Chardonnay, con Mendoza (47,2 millones de kg) a la cabeza, seguido de San Juan (5,9 millones de kg). Y si bien está bastante repartida por todas las regiones, es una uva que se da muy bien de Bs As (45.300kg) hacia el sur, con Neuquén (637.000kg), Río Negro (155.000kg), La Pampa (58.500kg) y Chubut (26.500kg).

10 Chardonnay para brindar en su día

Alegoría Gran Reserva Chardonnay 2017, Navarro Correas

Puntos: 90

Trapiche Medalla Chardonnay 2018, Bodega Trapiche

Puntos: 90

Cadus Appellation Vista Flores Chardonnay 2016, Cadus Wines

Puntos: 91

Lecho de Río Chardonnay 2018, Casa Petrini

Puntos: 91

Proyecto Hermanas Chardonnay 2019, Pescarmona Wines

Puntos: 91

Finca Los Nobles Chardonnay, Luigi Bosca

Puntos: 91,5

Terrazas Grand Chardonnay, Terrazas de los Andes

Puntos: 92

María Carmen Chardonnay 2018, Bodegas Bianchi

Puntos: 92

Otronia Block III y IV Chardonnay 2017, Otronia

Puntos: 92

Bramare Zingaretti Vineyard Chardonnay 2018, Viña Cobos

Puntos: 92,5

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.