Todo amante del vino sabe que el Pinot Noir es distinto a todos los demás tintos, sumamente delicado y equilibrado. Algunos muy fáciles de beber, mientras que otros resultan tensos y complejos, sin dejar de ser suaves.

Su origen está en la Borgoña francesa, y llegó aquí a mediados del siglo XIX de la mano de Michel Aimé Pouget; el agrónomo francés contratado por Domingo F. Sarmiento para impulsar la industria vitivinícola nacional; junto con otras cepas europeas, entre las que se encontraba el Malbec.

Los hacedores reconocen que se pueden lograr vinos fantásticos, pero que se trata de una uva muy difícil, sobre todo en climas donde el sol y el calor son protagonistas.

La superficie de vid de la Republica Argentina registrada al 31 de diciembre de 2019 alcanza las 215.169 has, un 7% mayor que la registrada en el año 2000.

Actualmente hay aproximadamente dos mil hectáreas de Pinot Noir según el registro del INV, siendo la mayoría clones “champañeros”. Y si bien la superficie no es tan importante, ha crecido mucho en los últimos 30 años; desde 232 has en 1990 a 2011 has en 2019.

El clon 115, seleccionado en Francia en su momento y pensado para más productividad y homogeneidad en el tiempo, fue el más popular. Pero 40 años después salió el 777, con racimo más suelto para evitar la podredumbre, a la vez que más concentración y fineza. Por eso son dan vinos tan diferentes que se notan en a copa. AL parecer, este último es el que mejor se adaptó en las regiones frías del Valle de Uco y Patagonia (principalmente) para la elaboración de vinos tranquilos.

Este cepaje no fue ajeno a la gran evolución del vino argentino de los últimos años, y cada vez son más los hacedores que se animan a desafiarlo, aunque aquellos en zonas frías corren con ventajas naturales. Sin embargo, hoy la tipicidad está muy bien lograda en todas las regiones.

Generalmente de aspecto tenue (tinto traslúcido), y con un carácter frutal que se asocia a las cerezas (rojas y negras), con especias y notas terrosas. Sus texturas deben ser elegantes, tensas, pero siempre finas, porque lo que diferencia a un buen Pinot Noir es su paso equilibrado y delicado por boca. Así, los mejores exponentes suelen ser profundos y complejos, y exhibir un buen potencial de guarda.

Su nombre se debe al color oscuro de las uvas y a los racimos en forma de piña. De piel fina, pero con importante índice de polifenoles. Los racimos apretados requieren un manejo cuidadoso para evitar su podredumbre.

El origen de esta uva se remonta al Viejo Mundo, en la zona de Borgoña con sus afamados vinos; luego, ya con la tendencia de vinos del Nuevo Mundo, aparecieron opciones de Pinot Noir en California con dos estilos bien marcados (Napa y Washington), Nueva Zelanda y Chile. En Argentina se ha cultivado mucho para base de espumantes, y en los últimos años ha crecido su vinificación en vinos tintos, sobre todo, en la Patagonia, especialmente en Rio Negro y Neuquén. En el país, hay 2045has de Pinot Noir plantadas, lo que significa un crecimiento del 30% en los últimos 10 años. 

Día del Pinot Noir con muchas novedades

El 18 de agosto es el día elegido para celebrar este vino, sobre todo en las regiones del mundo donde se lo produce. Y si bien no es una fecha oficial, como la del Malbec World Day; que lleva el aval de una institución (WofA) encargada de realizar eventos en los principales países de consumo; es una festividad a la que se pueden sumar todos los pinoteros del mundo.

Y acá, también hay motivos para celebrar porque cada vez son mas los exponentes que salen al mercado. Algunos, producto de varios años de trabajo, mientras que otros irrumpen para no quedarse afuera de la movida. Es que el Pinot Noir puede pasar de ser un vino rico al mejor vino del mundo, no por casualidad es el protagonista del vino más caro y prestigioso (Domaine de la Romanée-Conti en Borgoña -Francia- con más de 1500 años de historia).

Actualmente hay 18 provincias con cultivos de vid. Siendo que el 70,4% se encuentra en Mendoza, el 21,1% en San Juan, el 3,6% en La Rioja, el 1,6% en Salta, el 1,3% en Catamarca, el 0,8% Neuquén y el 0,8% Río Negro. Estas provincias concentran el 99,5% de la superficie de viñedos del país. Y el restante 0,5% se distribuye en otras 11 provincias (La Pampa, Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Sgo del Estero y Santa Fe). Dentro de todas ellas, hay una que ha causado gran impacto, en parte gracias a sus Pinot Noir; Chubut. Esto demuestra que a veces no es cuestión de tamaño para llamar la atención sino de vinos bien logrados.

Sin dudas, el clima frío es ideal para el desarrollo del Pinot Noir, pero también la mano del hombre y la decisión del momento de cosecha. Luego en bodega, intentar intervenir lo menos posible, con manejos delicados de extracción durante la fermentación, y algo de racimo entero le viene bien. La crianza también debe ser cuidadosa para no tapar las sutilezas del varietal.

Por suerte hay varias novedades en el mercado con el Pinot Noir como protagonista, y de diversas regiones.

Del Valle de Pedernal llegó Demencial ($750), una nueva propuesta de Finca Las Moras. “Proviene del trabajo realizado en las viñas más escondidas de la finca a 1.400 metros de altura, con brisas permanentes y temperaturas más frescas durante el año. Viene de una parcela con gran amplitud térmica que revela el potencial que tiene este varietal” cuenta su enólogo Eduardo Casademont.

Por su parte, desde hace muchos años que Humberto Canale demostró que en el Alto Valle de Río Negro el Pinot Noir se siente muy cómodo, con el Marcus Gran Reserva como su máxima expresión. Después llegarían los de Chacra y los de Neuquén, con los de Bodega Del Fin del Mundo a la cabeza. Sin embargo, Leonardo Puppato desde Familia Schroeder fue el enólogo que más apostó por este cepaje. Con una bodega dedicada exclusivamente a elaborar Pinot Noir dentro de la bodega, con tanques abiertos (sin tapa) y con una relación de 1 a 1 entre alto y ancho, para lograr extracciones más suaves. Sin dudas, después de casi 20 años ya le agarró la mano y lo demuestra en distintos segmentos con Saurus, Saurus Select, Saurus Barrel Fermented y Familia Schroeder.

En Chubut, muy cerca del límite con Santa Cruz y a orillas de lago Musters; también conocido como Otrón; Bulgheroni hizo plantar 50ha para fundar Otronia; quizás el viñedo más austral del mundo, a 45,33 Latitud Sur, incluso debajo de Central Otago en Nueva Zelanda. Eso implicó una gran inversión, y mucho más riesgo en pos de lograr vinos únicos y extremos. “Allí no hay influencia marítima, pero si de los vientos del Sur, que aportan mucho carácter al lugar”, explica Juan Pablo Murgia, el enólogo responsable de todos los vinos de la casa, y que elabora allí dos Pinot Noir de alta gama.

En la misma provincia, pero de un viñedo a 384 metros sobre el nivel del mar, al lado del pueblo de Trevelin, proviene el Contra Corriente Pinot Noir. Los suelos son aluvionales, de un antiguo lecho de río que quedó del retroceso de glaciares, con perfiles heterogéneos y buen drenaje. De textura franco a franco arenosa, con presencia de arena volcánica y pH ligeramente ácido. Esto, sumado al clima frío conforman el marco ideal para el desarrollo de la variedad.

Todos saben que Viña Cobos se caracterizó siempre por la exploración del terroir y por la creación de vinos que reflejan su origen con máxima fidelidad. Comenzaron por Luján de Cuyo y luego se extendieron hasta el Valle de Uco. Y hoy se suma Patagonia, a manos de un Pinot Noir de excepción, con todo el respaldo y know how de Paul Hobbs en la materia. El flamante tinto 2019 nace en un viñedo en el valle medio de Rio Negro, a 150 km al sur de Choele- Choel, de una sola hectárea con 10 años de antigüedad. Este flamante Bramare ($3100) se suma al del Valle de Uco. Para Andrés Vignoni (Gerente de Enología), “el vino representa el costado más sutil de la Patagonia, con un color ligero, notas de rosa mosqueta, frutos de bosque y especias dulces que provienen de la cuidadosa selección de barricas utilizadas en este vino, destacando su perfil fresco y floral. En boca es armónico, destacándose su textura aterciopelada y mineral”. También de Patagonia, la bodega Malma presenta dos versiones con tipicidad inconfundible y destacada relación calidad-precio. El Chacra La Papay Pinot Noir 2019 ($510) y el Malma Reserva de Familia ($690). Ambos se consiguen en su tienda online (https://shop.bodegamalma.com.ar).

No son tantos los que se lucen con el Pinot Noir en Mendoza, y eso tiene que ver con lo desafiante de la variedad. Claro que para espumantes está fuera de discusión desde hace tiempo, gracias al trabajo de Chandon (a gran escala), y de Rosell Boher (a pequeña escala), por ejemplo.

También es muy interesante lo que se ha logrado en tintos, sobre todo con uvas del Valle de Uco, como es el caso de Luigi Bosca, una de las bodegas con más experiencia en el varietal. Y Salentein, que sorprende con su flamante Los Jabalíes Single Vineyard Pinot Noir 2016 de la IG San Pablo, más allá de hacerlo desde hace tiempo en todas sus líneas, desde El Portillo hasta el Primus, pasando por el Reserve.

Otro que ha pateado el tablero del Pinot Noir es Catena Zapata. Por un lado, con los Domaine Nico; un pequeño proyecto de Laura Catena en manos del joven Roy Urvieta. Y por el otro con Alejandro Vigil, que lo viene trabajando en silencio, logrando avances en todas sus etiquetas. Más allá del Malbec y el Cabernet Franc (que los lleva tatuados en la piel), el Pinot Noir es la variedad que más le gusta tomar. Eso lo refleja muy bien en el Saint Felicien, subiendo las pretensiones en el DV Catena y en el Designated Vineyard. Pero todo indica que se trae algo más sorprendente entre manos. Otro hacedor que gusta mucho del Pinot Noir es Santiago Mayorga, que lanzó hace un año el Cadus Signature Series Pinot Noir 2018, un vino de partida limitada del Valle de Uco. Se trata de su propia interpretación de esta cepa compleja de cultivar y vinificar en Argentina y que se caracteriza por sus notas tan delicadas como sutiles, lo que la llevó a convertirse en una de las uvas más prestigiosas del mundo.

Para los que buscan algo accesible, moderno y expresivo, el Flores Negras de Santa Julia es ideal, un tinto completo que te da mucho más de lo que te pide. También, y justo para celebrar su día, salió el Single Vineyard Jamilla Brut Nature Rosé ($1090), que nace de pocas hileras en Perdriel, donde está emplazada la bodega. Un espumante 100% Pinot Noir, que fluye con mucha frescura y elegancia, gracias a su elaboración mediante el Método Champenoise, según Pablo Ceverino, Ingeniero Agrónomo de Casarena Bodega y Viñedos. Otra etiqueta que aterriza en el momento justo es la nueva cosecha de Perro Callejero Pinot Noir 2019 de Mosquita Muerta Wines (Familia Millán).

12 Pinot Noir para brindar en su día

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.