Alejandro Vigil, quizás el enólogo que más vinos elabora en el continente, confesó que este año iban a sacar varios vinos, pero que por motivos de público conocimiento solo saldrán con tres. No obstante, estas flamantes etiquetas prometen hacer mucho ruido ya que están concebidas pesando en el futuro, pero inspiradas en el pasado.

La nueva línea de D.V. Catena Apelación pone el foco también en resaltar las cualidades de distintas zonas, algunas tradicionales como Agrelo y Lunlunta, y otras más modernas como Paraje Altamira, pero siempre a través de vinos que ponen en valor mucho de lo hecho antes.

Un blanco histórico que hará historia

“Catena siempre trabajó con énfasis en vinos blancos, y mi idea fundamental ahora era trabajar saliendo de la lógica del Chardonnay, así fue empezamos a experimentar con Semillón y Chenin puros (en la línea La Marchigiana), elaborando varios blancos”, cuenta Vigil, copa en mano del D.V. Catena Blanco Histórico 2019, blend de Semillón (60%) y Chenin (40%). Hace más de veinte años que elabora ese Semillón del mismo productor, y siempre lo usó para el Saint Felicien Doux. Pero en los últimos años comenzó a vinificarlo y a mezclarlo con la idea de este vino.

Por otra parte, hace muchos años comenzó a recuperar el Chenin del Este junto con Pepe Galante, con quien ya lo fermentaban en barriles con maloláctica y todo. Y desde hace diez años empezó a pensarlo seriamente para un blanco de alta gama, aunque fue difícil porque se ha erradicado mucho, y muchos viñedos que encontraba, estaban enfermos. El winemaker asegura que este tiempo de trabajo fue suficiente, no solo para redescubrir una gran variedad sino también para dar con la identidad de Agrelo (donde está la bodega).

Según cuenta, Chandon plantó mucho Semillón y Chenin en los 60´, y también existen parrales viejos de Chenin y espalderos de Semillón en Agrelo, aunque lamentablemente muchos han desaparecido. “Hoy hay Semillón en Patagonia y algo en el Valle de Uco, como los de El Peral, pero se han perdido muchos, y se utilizan fundamentalmente para espumantes”, aclara Vigil, quién busca recuperarlo en Agrelo. Según el afamado hacedor, al Dr. Nicolás Catena le encanta el Semillón y siempre se lo pide.

Los Semillón de antes eran de sol, con potencia de 15 grados, cremosos y dulzones. Hoy es otro perfil el que busca, con esa cremosidad, pero con menor alcohol y sin azúcar, y usando al Chenin como columna vertebral del vino blanco. La idea es que este vino se identifique con Agrelo. Son dos cepas que le gustan mucho a Vigil.

Las uvas provienen de la parte media de Agrelo a 1030/1110m, son terrazas con suelos profundos, no como los viñedos de más arriba con piedra bola ni los de más abajo con pura arcilla. Estos suelos permiten jugar con la madurez y con un tiempo de colgado mayor de uva respecto de otras zonas; en las partes bajas se pudre y en las altas se sobremadura. “Es un vino ágil, pero con estructura gracias al Chenin”, sostiene el enólogo, agregando que Agrelo es muy interesante porque la parte alta se ha plantado en los últimos 15 años. Mientras antes el límite era Pulenta, ahora se está yendo más hacia arriba y se está conociendo más la región. Así, Alejando Vigil descubrió que la zona media de Agrelo es como un gran tobogán, con piedras redondas aluvionales en la altura y con más arena en la parte media. Mientras que las zonas bajas; que fueron grandes lagunas; hay 3/4m de arcilla sobre piedra bola porque antes había un río que corría de Norte a Sur y desembocaba en el dique Carrizal. Son 500m de diferencia entre el alto y el bajo Agrelo, y además en el centro sur hay una formación montañosa moderna (20 millones de años). Esto originó un cono aluvional hacia el bajo y uno que lo corta transversal, formando una terraza donde están el Semillón y el Chenin que dan vida a este nuevo D.V. Catena. ”Es un suelo distinto, con algo de volcánico. Allí, el Semillón siempre tiene algo de botrytis y eso le da volumen y sucrosidad, mientras la velocidad la aporta el Chenin. Acá la apuesta es recuperar el legado histórico para hacer grandes blancos en Agrelo”, afirma Vigil.

El hacedor recuerda que en los 80´ se arrancó Malbec porque se bebían más blancos y rosados, y que en los 70´el consumo local era 60% de blancos y 40% de tintos. Según el INV esto cambió en 1995 cuando el tinto junto con el rosado equilibraron la balanza. Ya en 2001, el 50% era Cabernet Sauvignon, el 40% blancos y solo el 10% Malbec, en referencia a los vinos finos.

En esta difícil cosecha 2020, el Chenin fue el cepaje que más sorprendió a Alejandro Vigil, porque fue el que sostuvo la acidez e identidad como varietal a pesar del calor y la falta de agua, ayudado por los suelos profundos. “En una zona cálida, que antes era fría, obtuvimos el mejor Chenin de la añada”.

Garnacha con nombre y apellido

La historia del vino argentino es muy rica, y fue forjada por importantes hacedores a los cuales Vigil busca homenajear a partir de estos vinos históricos. El origen del D.V. Catena Garnacha está en aquel blend Malbec-Grenache que salió a la luz hace algunos años. Un tinto pálido y sin fuerza, pero con cierto carácter.

En su momento, el Ing. Pedro Marchevsky había plantado en 1993 esta cepa en el Este, pero le llevó muchos años a Vigil reproducir las estacas y plantarlas un terruño más adecuado; como el viñedo Angélica en Lunlunta (Maipú), hace once años.

Si bien Vigil tenía in mente más al Syrah el destino lo cruzó con los de Comando G, quienes crearon una bodega importante a partir del recupero de un viejo viñedo de 20 hectáreas de Garnacha (Gredos, España). Ese grupo de hacedores y ese concepto inspiraron a Vigil. “Hasta lo 50´ había mucha Garnacha y se arrancaron porque era una uva que no daba color”, explica el enólogo. Cabe destacar que esta Garnacha es muy diferente de la Tintorera que se usa para dar color. En su momento, la gente se animó porque vino acompañado del Malbec (en referencia al D.V. Catena 2015); era un vino con más acidez. Y enseguida llegaron otros al mercado como el de Ver Sacrum.

Hoy sabe más y por eso lo saca puro. Para zonas cálidas como Lunlunta es una cepa ideal. Hay dos sectores muy marcados, una en la parte de arriba, pegada al Río Mendoza y con una barranca de 40 m; formada naturalmente por el caudal antes de la formación del Río Tunuyán, posterior a la erupción de un volcán que dividió las aguas del Rio Mendoza en dos, hace como 60 millones de años. Las uvas provienen del Cuartel 20 y 18, los más importantes e interesantes, según Vigil. En este viñedo había 17ha sin plantar, y ahí pusieron la Garnacha.

Hay otra parte hacia el Oeste con suelos muy parecidos a Chateauneuf du Pape, con piedra bola mediana. Ahí también hay Monastrell, con Carignan y Syrah. Pero de Garnacha existen al día de hoy menos 20ha, pocas para justificar tantas botellas. El hacedor asegura que es un vino que va creciendo en botella con el paso del tiempo.

Mientras tanto Vigil está intentando que el Dr. Catena se enamore de Las Compuertas, donde ya tiene en vista un viñedo de 27ha al final de los cerros de Las Crucecitas, cerca del río, con suelos profundos y más arcillosos, pero a su vez con más piedra.

Para Alejandro Vigil el paisaje es fundamental para entender al varietal, y sabe que hay otra zona interesante para esta cepa, en Villavicencio; Valle de Canota por el xisto, el calor y el agua de muchas surgentes. Un paisaje similar a al de Gredos donde nació el Comendo G.

Un corte tinto que resurge

Este blend de Malbec y Petit Verdot competa la flamante trilogía de vinos históricos que buscan hacer historia. Proviene de un viñedo en Paraje Altamira (1095m), más precisamente de un cuartel con uva francesa; ya que están mezclados el Malbec con el Petit Verdot, entre otras, tal como se plantaba antiguamente. Justo cuando se pensaba arrancar esa viña nació la idea y el concepto de hacer estos vinos “como antes”, allá por 2007.

Pensando más en la textura e inspirado en una forma de fermentar particular, utilizada por un buen amigo de Vigil en Chambolle-Musigny para sus Pinot Noir, se parte de tres momentos de cosecha distintos y una elaboración diversa. Una parte se hace sangría y fermenta en barriles nuevos sin piel, mientras la otra parte se fermenta en un tanque que va más rápido. Luego se junta esto con el contenido de los barriles para que termine de fermentar todo, junto y no vuelve a tocar madera nueva. Todo se mantiene en un fudre de 5000 l recuperado de más de 80 años por la familia Bajda, donde queda hasta que se embotella. “Ha llegado el momento de mirar para atrás y analizar el recorrido de la bodega, por eso llevo mucho plantando en la Zona Este donde se está arrancando. Yo propongo un recorrido inverso, tal como hizo el Dr. Catena en su momento cuando plantó primero en Gualtallary. Me encanta poder jugar con esos dos extremos porque nos lleva a reorganizarnos y a re entendernos, y así ver qué plantar pensando a donde vamos.

Vigil asegura que el Petit Verdot produce tres veces más que el Malbec, y aunque está presente en este corte tinto solo en un 5%, equivale al 20%. Todavía le cuesta como varietal, no lo entiende tanto como vino puro aunque reconoce que hay grandes exponentes. Por eso en algún momento se pensó para un Angélica Zapata, pero no.

Este varietal ya se encontraba plantado en Agrelo, y Vigil lo llevó a Eugenio Bustos, El Cepillo y Altamira, para lograr entenderlo como en Agrelo. Sin embargo, nunca lo hace solo porque “es una columna”, y en La Consulta (que incluye Paraje Altamira) siempre

Mientras Vigil sigue trabajando en la idea de un Sangiovese y otras italianas; incluyendo un Nebbiolo que llegará pronto; sigue haciendo Criollas más con la idea de naranjo natural, presentó estas tres novedades de partidas limitadas (no más de 3500 cajas x 6 botellas de cada uno).

Conclusiones vínicas

Sin dudas, el blanco es el mejor logrado y se lo disfruta más si se lo sirve menos fresco que lo habitual (12 grados). Mientras que a los tintos le viene bien llegar a las copas más refrescados, más al Garnacha que al Tinto Histórico.

En función a las intenciones del hacedor, y más allá de la calidad, en el Blanco Histórico se aprecia y disfruta el rescate del pasado, tanto de un estilo (aunque actualizado) como de una región. Mucho tienen que ver las variedades que, seguramente, a partir de este vino van a tomar más impulso, ya sea en varietales como en blends.

Este blanco hace pensar; sin tener en cuenta el aporte de la tecnología, tanto para comprender los lugares como para elaborar en bodega; que antes se buscaba el carácter vínico del vino en cada lugar, pero no por destacar la zona como en el Viejo Mundo, sino porque era el vino del lugar. Y eso creo que es fundamental en este vino expresivo y equilibrado, sin ningún tipo de exageración, y a su vez limpio y profundo.

Mientras que el trabajo con el Garnacha es bastante reciente a pesar que se trata de una de las variedades más tradicionales bebidas en la Argentina. Vigil busca lograr un vino de aspecto más tenue y paso más mordiente, no tan amable. Y si bien la tipicidad es evidente ya desde su aspecto, será interesante seguir de cerca la búsqueda e Vigil y también la evolución de estos vinos en la botella, ver qué ganará o qué cederá en el camino.

Por su parte el Tinto Histórico es el más actual de los tres y el menos sorprendente dentro de este contexto histórico, porque se parte de un Malbec moderno. Sin embargo, es un tinto de fruta vibrante y con personalidad propia.

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

2 Respuestas

  1. Francisco

    Trabalho com vinhos , e gostaria de está recebendo as informações sobre vinhos argentinos.