Luis Asmet, enólogo de Bodega Puna, ubicada en Cachi, corazón de los Valles Calchaquíes, resume como se está desarrollando la cosecha de uvas en ese terruño extremo.

“La vendimia 2021 se está realizando con normalidad, a un ritmo tranquilo. Este año tenemos en la zona alta del valle una particularidad de madurez más lenta, en respuesta a condiciones de temperaturas medias más bajas en los meses de enero y febrero, en comparación a los últimos 10 años.  Hemos recurrido a no realizar restricciones hídricas de manera de tener una canopia activa durante más tiempo y acompañar este ciclo más largo. Esto ha dado buen resultado, un deshoje a altura de racimos, aplicable solo en este año particular, de manera de exponerlos más al sol, lograr un mejor incremento de antocianos y madurez polifenólica.

Al final del ciclo, sabiendo acompañar esta situación, logramos una madurez equilibrada y con uva muy fresca, que expresaron buena fruta en los vinos resultantes. Estamos hablando de un ciclo más largo de la madurez, que terminará siendo beneficiosa para tintos con un manejo adecuado en viñedo. En blancas tendremos una expresión más fresca, con acidez natural muy marcada. Tal vez en Sauvignon Blanc termine mas notoria su expresión vegetal por esta madurez en condiciones de temperaturas medias más bajas.

Es una vendimia particular, diferente a lo manejado en este tema de madurez a la homogeneidad que tuvimos en años anteriores en características de la zona. Esto nos permitirá vinos de acidez natural bien marcada, con nervio y estilo, de mejor tiempo de guarda en tintos. Me resulta atractiva esta condición.

Le veo un perfil al año para Malbec de altura, por alargar un poco su ciclo, que fue entendido con tiempo previo, y ajustamos el manejo diferencial en viñedo. Vi cosechas prematura para mi gusto en algunos casos de otras fincas, son formas y estilos. La operatividad se desarrolló muy tranquila, porque no hubo una madurez explosiva, fue más atenuada, con pausas desde el punto de vista de la uva.

Siempre hay inconvenientes de operatividad, pero al margen de la calidad de la uva, el equipamiento a reparar, las dificultades en repuestos importados para conseguir, que provoca algún dolor de cabeza obligando a un plan B, siempre hay que tener cintura para producir vinos en Argentina. A Dios gracias, la naturaleza nos brinda todo de su parte”.

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