Este lunes se vota en la AAS (Asociación Argentina de Sommeliers), y por primera vez hay dos listas (verde y violeta) muy enfrentadas.

Al parecer la grieta también se apoderó de la asociación; por suerte no del vino.

Desde hace 20 años me dedico al vino argentino, y una de las primeras cosas que hice fue la carrera de sommelier; en la EAS durante el año 2000. No era mi intención dedicarme al servicio de vinos en restaurantes, pero sí aprender lo más que pudiera para comunicarlo.

Con el tiempo entendí que están los que lo hacen (bodegueros, enólogos, agrónomos y todos los que trabajan en bodegas), los que lo venden (vinotequeros, distribuidores, restauranteurs, cocineros, etc.), y los que lo comunicamos. Y todos en esta mesa trabajamos para el mismo jefe; comensal, cliente, consumidor, amante del vino, aficionado, coleccionista, enófilo, o como quieran llamarlo. Porque sin la venta de una botella, y su posterior descorche, no habría industria, ni vinos para vender, ni mucho menos para comunicar. Con esto claro, cada uno debe encontrar su lugar en esta matriz vínica que se armó en nuestro país a partir del auge del vino.

Y sin dudas, hay lugar para todos, menos para una grieta.

Porque por más que la sommellerie en la Argentina haya avanzado mucho desde que Marina Beltrame la hizo surgir en 1999, la AAS está recién empezando.

Todos los sommeliers tienen en claro para que sirve su asociación, estén o no afiliados. Así como todos los actores de la industria saben muy bien el aporte que puede brindar. Pero es una familia muy chica y muy joven como para andar ventilando los trapitos al sol.

Lo mejor para el vino argentino, sobre todo en este momento de consumo estancado y caída de ventas en el mercado interno, es contar con una AAS fuerte y consolidada, que siempre esté dispuesta para brindar su aporte, y preparada para estar a la altura de las circunstancias. En pocos años se han logrado cosas muy importantes. Y, sin dudas, que el presidente de la ASI (Association de la Sommellerie Internationale) sea un sommelier argentino, es una de ellas.

Quedan pocas horas para la votación, y no hay tiempo para que verdes y violetas se sienten a una mesa a charlar y a disfrutar del vino que tanto defienden y quieren. Ya está, la carrera comenzó. El tema es saber qué pasará después.

Porque está claro que la grieta siempre se abre de un lado, aunque se le eche la culpa de todo a los del otro lado. El lunes a la noche y con el resultado puesto, qué pasará. ¿Se profundizará la grieta, o se sentarán los verdes y los violetas a trabajar unidos?

El consenso es muy necesario para avanzar, incluso cuando no se está de acuerdo, porque siempre el bien común debe primar por el individual. Pero si no se puede lograr, quizás la alternancia sea el camino para equilibrar las cosas.

Basta con mirar lo que le está pasando a la Argentina. Un partido que vuelve a gobernar, y una oposición que; ya habiendo gobernado; se pondrá más firme que nunca para equilibrar las cosas. Y después se verá.

Hoy me siento en el medio, pero es justo el lugar que elegí, porque yo no soy de ninguna bodega, sino del vino argentino, y por eso trabajo comunicándolo. Y creo que toda la sociedad interesada en el vino debiera entender lo que está pasando en la AAS.

Tuve charlas muy interesantes con los responsables de ambas listas, y a todos les creo; no tengo por que no. Seguramente todos tengan parte de razón, pero es imposible que una lista esté en lo cierto y la otra no. Y se descuenta que ambas tengan la misma intención para con el vino argentino.

A Andrés lo conocí apenas entré en el mundo del vino, y crecimos juntos, con nuestras diferencias pero siempre con respeto mutuo. A Matías lo conocí después, y fue él quién me insistió para que vuelva a acercarme a la AAS, en pos de su reconocimiento por mi trabajo como periodista especializado. Y me convenció.

Lo hecho hasta acá, hecho está y es mérito de todos. Y sinceramente, no me interesa quién gane, lo que me importa es cómo van a trabajar todos juntos a partir del martes 3 de diciembre. Porque al que le toque, va a seguir construyendo desde los cimientos que deja esta gestión, que comenzó a construir a partir del legado de la gestión que la precedió. Solo así se puede crecer.

Por suerte, donde muchos ven la copa medio vacía, yo siempre la veo medio llena. El lunes, que gane el color del vino.

Carta de Andrés Rosberg

Crónica de una elección anunciada

-”Decidí que voy a volver a presentarme, pero no te quiero en mi lista. Igual vos podés seguir con el tema de la ASI, si querés…”

Esas fueron las palabras, coma más o coma menos, con las que la persona a quien abrí las puertas de mi casa y convoqué a ser vocal, secretario y finalmente presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers me quiso retirar de la AAS después de más de una década de trabajo conjunto.

La frase cayó sobre la mesa como las avalanchas de nieve cuado bajan por la montaña: monótona, violenta, fría… ¿Cómo podía Matías estar diciéndome esto? ¿Sabrá que aún guardo la carta que me escribió tiempo atrás agradeciéndome la confianza que deposité en él, los consejos y oportunidades laborales, los vinos compartidos, y hasta saludándome con un “gracias eterno”? 

Entre el estupor y la tristeza alcancé a decirle que creeía que cometía un error, no tanto por la deslealtad manifiesta, sino porque no me parecía bueno dividir la AAS y prescindir de la experiencia y la articulación con la ASI. Nos despedimos con un “hablamos” -pero su decisión evidentemente estaba tomada.

¿Quién en su sano juicio puede creer que yo tengo un problema personal con Matías? Por el contrario, apoyé a Matías más que a nadie, haciéndole llegar siempre mis opiniones y sugerencias en privado y respaldándolo en público -igual que lo hago con Ricardo Grellet, que me sucedió en la presidencia de la Alianza Panamericana de Sommeliers y con quien me une una relación personal y laboral inmejorable como todo el mundo sabe.

Lo que sí tengo es un profundo dolor desde que tuve aquella charla con Matías el 9 de agosto pasado. El trago se volvió aún más amargo apenas unos días después, cuando supimos que mientras Matías nos decía (a Alejandro Martínez, a otros miembros de la actual comisión directiva, a mí…) que no estaba seguro de su candidatura, negociaba con otros colegas el armado de su actual lista a nuestras espaldas.

Es cierto que yo venía planteando mi desacuerdo porque últimamente la CD no era tenida en cuenta y por el boicot sistemático a las propuestas que yo efectuaba desde la ASI, como realizar una reunión de directorio o Comité Técnico (y así convocar a los mejores sommeliers del mundo a la Argentina) u organizar un evento como el concurso Mejor Sommelier de las Américas, que se realizará en Chile en 2021 sólo porque la AAS no presentó su candidatura -pero siempre lo hice buscando la unidad y el crecimiento de nuestra asociación, con respeto, e independientemente del lugar que me tocara ocupar.

De hecho, fue poner los intereses de la AAS siempre por delante lo que me permitió construir consensos y evitar divisiones en todas y cada una de las elecciones que me tocó organizar como presidente, incluyendo las elecciones pasadas, cuando Alejandro Martínez aceptó declinar su candidatura en favor de Matías justamente para garantizar la unidad en la AAS. 

Y fue la búsqueda de unidad lo que me llevó también a conversar largamente el 16 de agosto pasado con Valeria Mortara, con la expectativa de que hiciera reflexionar a Matías. Le conté lo sucedido, charlamos sobre los problemas de funcionamiento en la CD y le trasladé mi preocupación, pero este nuevo intento de generar un camino alternativo de diálogo no tuvo eco -como tampoco avanzaron otras propuestas -también de otras personas- para desarrollar una propuesta unificada.

Es normal que un presidente tenga temas con algún miembro de la CD. Pero si el problema es con media comisión directiva -o más-; si marginás nada menos que a tu tesorero -que es la persona que hace tres años declinó su candidatura en favor tuyo-; y si pretendés dejar afuera al presidente de la ASI -que además es quien te abrió la puerta de la AAS en primer lugar-, lo que hay es un serio déficit de liderazgo y de visión. 

Entiendo que para muchos esta situación genere confusión o impotencia, porque es también lo que siento yo… hay mucha gente que quiero y admiro en la Lista Verde! Pero no puedo dejar de señalar que luchamos para que esto no sucediera, y que la Lista Violeta es por ende una consecuencia de la intransigencia, la falta de diálogo, y la exclusión de aquellos de nosotros que creemos que las diferencias enriquecen y que en la AAS no sobra nadie.

Por todo esto apoyo y participo en la Lista Violeta, un proyecto gestado por grandes sommeliers que celebran tanto los eventos y las mejoras que tuvieron lugar durante esta administración -de la que al fin y al cabo también formamos parte-, como así también los éxitos anteriores, como la creación de la Alianza Panamericana de Sommeliers, el acuerdo con la Court of Master Sommeliers, el Concurso Mejor Sommelier de las Américas celebrado en Buenos Aires en 2009, la Asamblea General de la ASI de 2012, y principalmente el Concurso Mejor Sommelier del Mundo Mendoza 2016 que generó el posicionamiento, la infraestructura y los recursos que nos trajeron hasta acá e hicieron posible la profesionalización de la administración que comenzó con la contratación de Mónica Díaz en 2016.

Y, finalmente, es por esto también que me atrevo a mandarte estas líneas para invitarte a que el 2 de diciembre nos honres con tu confianza y acompañes con tu voto a la Lista Violeta, un espacio que sabe escuchar y trabajar en equipo, que respeta el pasado, que proyecta un gran futuro para todos, y, sobre todo, que no tiene miedo de soñar.

Un fuerte abrazo, 

Andrés

Andres Rosberg

Presidente – Association de la Sommellerie Internationale (ASI)

Vicepresidente – Alianza Panamericana de Sommeliers (APAS) 

Ex-Presidente & 1er. Vocal – Asociación Argentina de Sommeliers (AAS)

twitter: @andresrosberg

instagram: andresrosberg

Descargo Lista Verde

En respuesta a la carta enviada días atrás por Andrés Rosberg (actual presidente de la máxima institución de la sommellerie internacional) de forma indiscriminada a socios de la AAS – titulares, adherentes y hasta empleados de bodegas – utilizando el padrón institucional, este grupo de sommeliers decidió emitir un descargo.

Podríamos responder punto por punto cada una de las mentiras y tergiversaciones en ataques dirigidos al actual presidente e involucrando también a la vicepresidente, anteponiendo motivos e intereses personales a los colectivos de la Asociación. Nos da tristeza porque la intención de fondo es poner al socio en la situación de tener que elegir en quién o no creer, dejando en segundo plano la institucionalidad, el trabajo y la formalidad que una elección clara y transparente necesita.

Unas breves reflexiones serán más constructivas de cara al futuro y es la forma con la que nosotros nos identificamos.

La búsqueda de consensos existió en la actual gestión de la AAS. No sólo dentro de la Comisión Directiva, sino en el armado de equipos de trabajo con horizontalidad en los procesos y proyectos. Si tal búsqueda de consenso hubiera existido en gestiones anteriores, no hubieran renunciado Vicepresidentes ni la ex Vicepresidente estaría apoyando nuestra lista. Es la primera vez en la historia que una fórmula de Presidente y Vice se repite, lo que habla que más allá de las dificultades diarias por un trabajo ad honorem, hay un espíritu de construcción que prioriza el crecimiento de la institución.

Creemos en el trabajo colectivo y no en personalismos que deciden por los demás, que se adjudicaron durante años la autoridad total de la Asociación y que además imploran que se les deba de por vida pleitesía y obediencia. ¿La honestidad en las acciones de un sommelier trabajando para la AAS no debería ser desinteresado y exceder el hecho de pertenecer o no a una Comisión Directiva?

El trabajo en equipo siempre necesita de algún tipo de liderazgo. Ese liderazgo hizo que en la AAS se lograran resultados históricos en apenas tres años de gestión. Por no consensuar con los intereses personales del anterior Presidente que estuvo 11 años en su cargo y por elegir no someterse a sus imposiciones arbitrarias, Matías y Valeria comenzaron a despegarse de tendencias que no consideraban buenas para la AAS como institución.

Lamentamos el lugar al que se expone a colegas, quienes supuestamente lideran otra lista pero cuyas riendas son manejadas por otra persona

Las vueltas de la vida hacen que los que comenzaron esta campaña como “pueblo” hoy terminen alineados detrás de una sola cabeza. Mientras que los señalados como “personalistas” y “autoritarios”, nos acercamos al cierre del mandato mostrando resultados objetivos de crecimiento que no han hecho otra cosa que beneficiar a los socios de la AAS. Estamos rodeados de mucha gente talentosa, apasionada y comprometida cuyo mayor anhelo es lograr objetivos concretos y realizables. Sommeliers con ideas y dispuestos a defender este proyecto más allá de los nombres y las personalidades. Hoy lo que vale es seguir creciendo, construyendo con las nuevas generaciones. Queremos consolidar una Asociación Argentina de Sommeliers que piense en grande, que sea grande. Una Asociación en donde el plano internacional sea relevante, pero nunca por encima del local. Donde eventos a los que acceden unos pocos (reuniones de directorios de ASI, concursos continentales) no puedan ser más importantes que las actividades para los socios ni el fortalecimiento de nuestra profesión en Argentina.

Somos muchos los que estamos cansados de esta campaña y disgustados del camino que ha tomado.

Cuando vayas a votar, ojalá lo puedas hacer mirando dentro tuyo. Pienses si lo que viste en estos tres años te gustó, si fueron cosas con las que te sentiste identificado/a, si viste mayor profesionalización de la institución que nos representa a todos.

Te esperamos el lunes para votar con libertad!


Salud,

LISTA VERDE

@seguimos.creciendo

¿Cuáles son las listas que se presentan?

Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

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