Dependiendo de tu edad, vas a entender más o menos el título. Si sos de la generación de Miguel Brascó (o cercana); nada. Sí sos cosecha 70 ( como yo), seguramente por tus hijos sabrás más o menos de qué estoy hablando. Y si sos un joven treintañero, como el protagonista de la nota, sabes muy bien como viene la mano.

Sebastián Zuccardi no es un superhéroe, pero te aseguro que desde que desembarcó activamente en el mundo del vino (año 2005), comparte el mismo ímpetu y deseo conquistador de Buzz-Lightyear. Porque el famoso personaje de caricaturas de Toy Story gritaba a cada paso, ” al infinito y más allá”. Y eso es lo que está haciendo este joven enólogo que, sin querer queriendo, esta revolucionando los vinos argentinos; a partir del legado familiar. Sin dudas, en los años venideros su cara será cada vez más reconocida, aunque cultive el perfil bajo. Pero seguramente, como su trabajo empezará a dar sus frutos, también las regiones que el pregona gozarán de igual o más reconocimiento entre los consumidores del mundo entero.

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Desde qué ingresó a la bodega fundada por su abuelo Tito, no paró de dar pasos firmes. Y lo mejor de todo es que lo fue demostrando tal y cual Mostaza Merlo promulgaba; paso a paso, vino a vino. El principio de sus influencias puede discutirse, aunque claro está no es mérito de una sola persona, sino que hay un equipo detrás suyo. El que ya estaba liderado por Rubén Ruffo y Rodolfo Montenegro, al mando de su padre; el incansable José Alberto (Pepe) Zuccardi.

Pero los que seguimos de cerca al vino hemos vivenciado desde las copas como han cambiado y evolucionado los vinos de Zuccardi en general, y los top de la bodega en particular. El primer vino sobre el cual tuvo independencia absoluta para trabajar fue el Tito, pensado desde 2007. Pero ya desde su primer cosecha en la bodega, empezó a mirar el Valle de Uco con cariño; a recorrerlo y a entenderlo. Su visión y dedicación convencieron rápidamente a su padre de seguir sus sugerencias, invirtiendo en uvas de mayor altura, y sobre todo en viñedos. Ya plantados y vírgenes, para implantar desde cero.

Entre los vinos de línea que más demuestran esta influencia puedo citar al Z, dedicado puramente al Valle de Uco a partir de las últimas cosechas, y fundamentalmente a partir del 2008. En Q es más notable aún, porque el Chardonnay desde 2006 a hoy, se hace con uvas de Uco, y esto explica su cambio de estilo, su nueva fineza y su elegante austeridad. Pero en los tintos también se notó el cambio, porque el Malbec Q hoy es uno de los más fieles exponentes del varietal y de la región, con esa fruta roja que sólo entrega el Malbec, y esa frescura natural que sólo regala el Valle de Uco. Una línea de vinos en la cual, el desafío del joven Sebastián, es dar sentido de pertenencia y capacidad de guarda, a una relación calidad/precio posible. Algo que le sobra los Serie A, mas allá de ser una línea pensada para consumir más joven.

Pero su gran aporte no viene tanto por el lado de las uvas, sino de las regiones. Y para ello se puso a estudiar el suelo, porque entendió desde el vamos que con el nombre solo no se logra hacer historia, hay que ir más profundo. Y como todo se lo toma muy en serio, empezó a cavar calicatas por todos lados. Se juntó con Pedro Parra, experto en piedras y subsuelos vínicos, y recorrió el mundo mirando hacia abajo. El sabía que poco se sabía del suelo hacia abajo. Y así nace un proyecto como Aluvional. Un vino de altísima gama que busca reflejar de la manera más pura, el espíritu de un lugar especial. Por eso, regido por los conos aluvionales formados hace millones de años, plantó y / o reconvirtió viñas. Con las intensiones tan claras que hasta lo llevaron a pelearse con su propia familia por sostener que no era necesario poner la palabra Malbec en las etiquetas de los Aluvional, justo cuando nuestro cepaje emblema comenzaba a gozar de un reconocimiento internacional inédito. Sus fundamentos fueron tan claros y convincentes, como sus vinos, y por eso no figura el varietal en las etiquetas de estos vinos, pero sí el lugar. Porque es eso lo que hace diferente y único a un vino, sin importar su composición. Hoy, esta línea ya dio a luz unos diez vinos. Con La Consulta, El Peral y Altamira, a la cabeza, seguidos muy de cerca por Gualtallary y Vista Flores. Vinos concebidos hoy con ansias de convertirse en los clásicos del mañana. Claro que para ello deberán demostrar todo lo insinuado hasta ahora, por los próximos 10 o 20 años. Porque sólo si estos súper vinos actuales, mantienen esa columna vertebral con carácter auténtico y austeridad natural, ganado complejidad con la estiba y sobreviviendo con expresión al paso del tiempo, podrán lograr el cometido del joven Sebastián; hacer prestigiosa en el mundo a una región, el Valle de Uco.

Y tan convencido está que construyó una bodega, con técnicas usadas en el pasado para garantizar su injerencia hoy y en el futuro. Piletas de cemento sin recubrimientos, huevos (también de cemento) para micro vinificaciones, con la menor intervención posible de hombres y mujeres que allí trabajan a su par. En línea con ello, utiliza maderas nuevas y usadas, de primera calidad con el objetivo de aportar estructura sin tapar el carácter del vino. La bodega enclavada en el corazón de Altamira se llama Piedra Infinita, y está hecha básicamente con las miles de piedras que han tenido que remover para poder plantar las vides. La misma estará totalmente activa para esta cosecha 2015. Hasta hoy, los Aluvional se hacían en un sector dedicado a la investigación y desarrollo que él mismo acondicionó en la bodega familiar. Su éxito derivó en una casa propia, más cerca de donde nacen sus flamantes vinos.

Pero no son los únicos vinos que Sebastián Zuccardi produjo últimamente. Ya que hace pocas semanas lanzó los Polígonos. Son tres vinos que muestran un recorrido, muy particular por cierto, del Valle de Uco, de la mano del Malbec. Pero no sólo son tres lugares diferentes: San Pablo, La Consulta y Vista Flores, sino una interpretación enológica distinta, pensada en cada caso para resaltar las virtudes de cada lugar. Y si bien esto empezó como un proyecto para una cadena de restaurantes del Reino Unido que buscaba mostrar distintas caras del Malbec, llega hoy a todos en exclusivo estuche de tres botellas ($918), ideal para disfrutar del carácter de cada región, en una visión muy particular del joven winemaker.

Pero la historia, su historia recién empieza. Y del fruto de recorrer los límites de nuestra vitivinicultura, en lugar de sólo descubrirlos, están naciendo nuevos vinos. Mientras afina su proyecto “concreto”, por el material donde vinifica, sigue enfocado en descifrar el suelo calcáreo y sus beneficios en los grandes vinos de guarda. Cosechando más temprano, vinificando con racimos enteros, cofermentando. Re interpretando al Emma con uvas de altura o con su flamante proyecto Fincas (una palabra nuestra y maravillosa para el joven hacedor) que está naciendo, en donde a diferencia de Aluvional que muestra regiones, aquí se muestran viñedos particulares.

Como ves, Sebastián Zuccardi no se conforma con ir al infinito, sigue buscando ir más allá, como Buzz.

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Sobre El Autor

Hace 15 años degusté un vino por primera vez y supe que querría hacer de mi vida profesional. Compartir mi pasión; por eso me dediqué a comunicar el vino. Más de 30.000 vinos degustados y 20.000 publicados, más de 100 revistas editadas y miles de notas. Siete años en TV, cuatro en radio y seis en la web. Más de 20 exposiciones de vino organizadas y más de 30 concursos internacionales como jurado, además de muchos viajes a zonas vitivinícolas del mundo. Todo esto, simplemente me ayuda a conocer más, para poder compartirlo mejor.

Una Respuesta

  1. Musu

    Estoy absolutamente de acuerdo con el buen trabajo que viene haciendo Seba Zuccardi; los consumidores deberían saber el crecimiento cualitativo de Zuccardi Wines ya que algunos se quedaron con lo que probaron hace muchos años atrás,
    y hoy por suerte todo esta cada día mejor!!